martes 24 de mayo de 2022
MODO FONTEVECCHIA Extrema derecha 2.0
11-04-2022 12:56

Steven Forti: "La ultraderecha dejó de ser marginal y se convirtió en protagonista del sistema político"

El historiador italiano explicó el avance mundial de la ultraderecha, a raíz de las elecciones en Francia. Además, cuál es el rol de Javier Milei y las claves para entender el movimiento global. Escuchá el audio completo.

11-04-2022 12:56

El profesor universitario italiano, Steven Forti, dialogó con Jorge Fontevecchia por Radio Perfil y analizó el panorama global de la ultraderecha, a partir de las elecciones presidenciales en Francia. Además, cuál es su llegada en Argentina y en qué se basa.

JF: A propósito de las elecciones en Francia, ¿de qué forma el crecimiento de la extrema derecha puede potenciar a Le Pen para un futuro cambio de gobierno?

SF: El resultado era previsible, viendo lo que marcaban los sondeos en las últimas semanas, pero no deja de ser muy sintomático. Por un lado, Le Pen concentró gran parte del voto conservador y de ultraderecha, por parte de un partido que lleva más de tres décadas en el sistema político francés. Por el otro, el dato más importante es la desaparición de la derecha conservadora tradicional, que no llegó ni al cinco por ciento de los votos. Además, no deja de ser interesante la aparición de nuevos competidores a la derecha y que la ultraderecha dejó de ser marginal y se convirtió en protagonista del sistema político.

JF: Cuando hablamos de extrema derecha, se suele incluir a ciertos partidos europeos en la misma línea, ¿es así?

SF: Son parte de una gran familia global y por eso hablo de extrema derecha 2.0, para poner en relieve una serie de cosas: no estamos hablando del fascismo tradicional, aunque mantiene algunos rasgos de continuidad, las nuevas tecnologías también tienen un papel importante y, aunque existen diferencias entre las distintas formaciones, hay muchos rasgos comunes. Por eso se puede hablar de una familia global de ultraderecha, que va desde Trump y Bolsonaro hasta Hungría, pasando por Javier Milei en Argentina.

¿Por qué crece la derecha?

JF: En Serbia también terminan ganando aquellos que comulgan con la autocracia de Vladimir Putin.

SF: Es un poco pronto, en el contexto en el que estamos, para llegar a conclusiones tan rápidas sobre si quien tiene más vínculos con Putin salió o saldrá más favorecido. Tenemos que esperar y esperar para ver cómo avanza el tema de la guerra en Ucrania y el panorama internacional. Pero sí vale puntualizar que no hay solo relaciones directas entre algunos de estos partidos de gobierno, como el serbio o el húngaro y la Rusia de Putin. Lo que hay de fondo son los puntos en común desde lo ideológico, basado en tres pilares: identidad, tradición y soberanía. Salvando las distancias, Bolsonaro y Trump también comparten esta visión y hay una parte de la ciudadanía que compra esa visión del mundo.

Vladimir Putin

JF: En su momento se creó la Internacional Socialista, ¿se está gestando algo similar pero de extrema derecha?

SF: Desde luego, es una respuesta a la globalización, tal y como la hemos vivido, de corte neoliberal. Yo soy un poco más escéptico al hablar de una Internacional Fascista 2.0, pero sí hay relaciones estrechas entre líderes y algunos partidos políticos y las redes que defienden una agenda política conservadora, que también mueve mucho dinero para financiar determinado tipo de campañas, en contra de la igualdad de género, de los derechos de las minorías y todo lo relacionado a eso. A nivel europeo es más evidente, porque hay representación en el Parlamento de Bruselas, pero también hay adhesión de referentes latinoamericanos como Milei en Argentina o Keiko Fujimori en Perú.

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JF: ¿Por qué a los más jóvenes en particular les resultan más atractivas estas ideas?

SF: Hay un tema que va más allá de los jóvenes y esta visión de la extrema derecha que se quiere dar sobre sí misma, basada en la trasgresión, la provocación y esa supuesta rebeldía de presentarse como antisistema, que atrae a ciertos sectores de la población. Eso tiene que ver con la crisis de la democracia liberal, de valores y no solo de sistema partidario. Los partidos políticos más tradicionales tienen debilidad para mantener esa función de transmisión entre territorio, ciudadanía e instituciones. Por otro lado, también está la hegemonía cultural progresista, que se convirtió en el establishment, según la visión de derecha. Entonces, frente a la desigualdad que dejó afuera a muchas personas, la ultraderecha se propone como algo antisistema y eso cuaja en la población.