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MODO FONTEVECCHIA
Conflicto global

“Trump debería leer a Kissinger”, la advertencia de Fabián Calle sobre el imperio de Irán

El analista internacional examina el fracaso de la estrategia de Estados Unidos frente a Irán, señalando que la superioridad militar de Washington fue neutralizada por la falta de apoyo popular y objetivos políticos inalcanzables.

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Donald Trump. | AFP

La ofensiva "Furia Épica" lanzada por Donald Trump contra Irán a fines de febrero de 2026 fracasó en su intento de lograr una victoria rápida, evidenciando que la superioridad tecnológica de Washington fue neutralizada por una marcada asimetría de voluntades. Ante este escenario, el analista Fabián Calle sostiene, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), que el mandatario estadounidense cometió un error estratégico al ignorar las lecciones de realismo político, sentenciando que “Trump debería leer a Kissinger” para comprender la resistencia de un país que vive el conflicto como una lucha existencial por su herencia imperial.

El politólogo argentino y analista internacional, Fabián Calle, es graduado en Ciencia Política en la UBA, con posgrados en relaciones internacionales y estrategia. Trabaja como consultor, docente y columnista en temas de política exterior, defensa y geopolítica. Así también, ha tenido participación como asesor en organismos del Estado y centros de estudios, y suele ser citado en medios por sus análisis sobre Estados Unidos, Europa, China y América Latina.

Las revistas políticas anglosajonas, coincidiendo desde The Economist y The New Statesman, ubican una derrota política y económica de Estados Unidos en la guerra con Irán. Me gustaría su propia opinión.

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A ver, si hay un consenso, es que el objetivo declarado por Trump no se ha cumplido. No creo que el problema inicial sea ese. Cuando Trump, el 28 de febrero —desoyendo algún asesoramiento militar y de inteligencia— anunció que el objetivo era un cambio de régimen político, puso la vara extremadamente alta.

A medida que pasaron las semanas, el régimen, más allá de algunas decapitaciones, seguía en su lugar. Cuando se plantea una meta política y no se alcanza, el eje del análisis queda en ese incumplimiento. El propio Trump quedó en este brete, donde el éxito de la operación se evalúa por la destrucción de material bélico, drones, aviones, barcos e instalaciones militares iraníes, y no por la posibilidad de un interlocutor distinto y más amigable para Occidente.

A 50 días o 40 largos días, ese objetivo no se ha cumplido; las críticas se concentran en esa falta de resultado y en la decisión inicial, más allá de asesoramientos en contrario.

Hablaba con su planteo de que el poder es más voluntad y que Estados Unidos cuenta con mayores capacidades militares, pero Irán con mayor voluntad. ¿Le parece una clave adecuada para explicar lo ocurrido, en el sentido de que Estados Unidos no sostiene la continuidad y sí lo hace Irán?

En el caso del régimen iraní y de una parte sustancial de la sociedad, más allá del rechazo interno, se encolumna detrás de la bandera frente a un conflicto de esta magnitud. Es una guerra de supervivencia: el régimen se juega su continuidad y muchos iraníes perciben en juego la existencia de un Irán con peso y autonomía.

Persiste el recuerdo de las etapas de control colonial, muy presente en la cultura iraní: británicos, estadounidenses, soviéticos; la idea de una historia de humillación y de herencia imperial. No se trata solo de la variable religiosa, sino de otorgar mayor peso al componente nacionalista y al orgullo imperial. Como decía Henry Kissinger, los pueblos imperiales tienen un peso particular en la historia.

La asimetría es marcada. Estados Unidos ingresa en un conflicto con baja popularidad; es una de las guerras de los últimos 120 años con menor apoyo inicial, incluyendo Irak 1991, Irak 2003 y Afganistán. Arranca con un 45 o 46%, cuando otras comenzaban con 80 o 90. Incluso Vietnam inició con respaldo y luego se desplomó.

No se trata de una guerra que la sociedad estadounidense perciba como necesaria o existencial; la sostiene un segmento vinculado al voto republicano y al electorado pro-Trump. La percepción de amenaza es desigual: una parte amplia de la sociedad estadounidense no la considera clara, presente ni existencial, mientras que el régimen y una porción importante de la sociedad iraní la vive como una guerra de supervivencia.

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Allí se evidencia una diferencia de voluntad muy marcada.

MV / EM