El ministro de Economía, Luis Caputo, viaja a Washington para avanzar en la revisión del acuerdo con el FMI y, el economista Santiago Bolato anticipa que no habrá sobresaltos y advierte sobre un esquema económico sostenido por la caída de importaciones y el alivio transitorio en las cuentas externas. A la par, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), describe un consumo fragmentado, con auge de bienes durables vía crédito pero fuerte debilidad en el consumo masivo, y resume el fenómeno: “Las primeras marcas y las más baratas están bien, las del medio no”.
El economista argentino especializado en macroeconomía y finanzas, Santiago Bulat, es hijo del reconocido economista Tomás Bulat y continuó su legado en el análisis económico con una fuerte presencia en medios de comunicación. Se desempeña como director en la consultora Invecq Consulting, donde realiza informes y análisis sobre la coyuntura económica local e internacional. Además, participa activamente en televisión, radio y prensa gráfica.
Luis Caputo, ministro de Economía de Argentina, viaja mañana a Washington para participar en las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial, del 13 al 18 de abril. ¿Qué expectativas tenés?
Sí, en efecto, va a haber un viaje que en realidad ya estaba coordinado hace bastante tiempo, no hay demasiada novedad. Va a haber una revisión del acuerdo del Fondo Monetario Internacional con Argentina, en la cual básicamente nadie está esperando que haya demasiados sobresaltos. Hubo alguna meta que no se cumplió, como por ejemplo la meta de acumulación de reservas. El Gobierno llega a esta reunión mostrándoles que hay una aceleración muy importante en la compra de reservas, sobre todo en el comienzo de abril, que ya lleva más de 1000 millones de dólares acumulados, pero no ha cumplido el objetivo principal. En lo monetario y lo fiscal por ahora viene bien.
No va a haber sorpresas respecto del Fondo. No creo que vengan nuevos fondos, sino aprobar lo ya pactado.
Mañana se conoce el índice de inflación. Todo indica que, como está en el adelantado de la ciudad, también va a tener un tres adelante y además se mantiene la tendencia de que no hubo ningún mes que no haya mantenido o subido la inflación respecto al mes anterior y, conjuntamente, con seis meses en los que la inflación suma 15% y el dólar bajó de precio. ¿Creés que este va a ser un tema para el Fondo Monetario? La preocupación respecto del desacople en el retraso del valor del dólar y el reforzamiento del peso argentino.
La verdad es que yo creo que el Fondo Monetario tiene un tipo de cambio que no es este. Generalmente es un dólar más elevado, pero los últimos datos de la cuenta corriente, que básicamente muestran cuántos dólares ingresan a la Argentina y cuántos se están yendo, no son preocupantes. ¿Por qué no lo son? Porque uno podría pensar que las importaciones, que el año pasado crecieron mucho, este año arrancaron muy para abajo.
Entonces, hoy hay una muy buena cosecha del agro, una entrada de flujos de capitales de empresas que colocaron deuda en el exterior, aunque eso bajó un poco, y hay poca demanda. La gente sigue demandando dólares, pero el turismo está viajando menos que el año pasado y las importaciones vienen muy por debajo. Esto hace que ese déficit de cuenta corriente, que siempre para el Fondo es un tema, hoy probablemente no lo sea como en otros momentos.
Sí, creo que la recomendación va a ser, reitero, volver al tema de reservas: si efectivamente este es el tipo de cambio que se puede sostener, que compren muchas más de las que vienen comprando. Y eso fue por ahí lo que vimos la semana pasada, no en el primer trimestre del año, pero sí en los últimos días, con compras aceleradas por parte del Banco.
En el diario Perfil, Diego Giacomini publicó un artículo en el que planteaba que el Gobierno, para llevar adelante sus objetivos, está implementando un plan ultraactivo, o sea, que para que funcione y cierre en todo sentido, ya sea desde la baja de la inflación o esto mismo que vos marcás, que las importaciones están planchadas porque finalmente no hay consumo, entonces parte de la solución tanto para bajar la inflación como para reducir el déficit de cuenta corriente es la misma: achicar la economía. ¿Te parece verosímil y, al mismo tiempo, si así fuera, tu opinión sobre si termina siendo un problema a mediano y largo plazo como una especie de “comerse la cola”?
El déficit de cuenta corriente chico puede venir por dos frentes: uno porque estás exportando mucho, otro porque la actividad económica está tan baja que no estás importando. Ahí se mezclan dos cosas. Si uno se remite a los datos oficiales del INDEC, ve que el PIB está en máximos, no en términos per cápita, pero sí en la serie histórica, y el consumo también. Sin embargo, hay una salvedad que va en línea con lo que plantea la nota: existe una heterogeneidad del consumo muy marcada. Hoy hay un consumo más vinculado a bienes durables, por ahí más dolarizados, como autos, motos, departamentos o línea blanca, que fue lo que más traccionó en 2025 y fines de 2024, y al mismo tiempo hay números muy débiles en el consumo masivo. Ese segmento no levanta.
No se puede hablar de una foto homogénea. De hecho, el aumento de importaciones del año pasado dejó a muchas empresas sobrestockeadas, sin saber qué hacer con esos productos porque no los lograban vender como esperaban, y eso hizo que este año arranquen importando menos. Hay una combinación de factores. Argentina no está en una crisis recesiva general del consumo, pero sí hay segmentos muy diferenciados.
¿Qué quiero decir? Las primeras marcas están muy bien, las más complicadas son las del medio y las que mejor vienen son las de abajo, que captan a una clase media que se desplazó hacia consumos más económicos. Entonces, se está reordenando qué se consume más y qué menos dentro de las compañías.
En el agregado, el consumo masivo está bajo, eso está claro, pero no ocurre igual en todos los segmentos.
El ministro de Economía dijo que las personas, al no necesitar defenderse de la inflación estoqueándose en productos alimenticios, se permiten no tener ese stock y comprar, ahorrar unos meses y adquirir una moto, por ejemplo. ¿Puede ser que alguien decida eso voluntariamente o lo que se está viendo es que quienes compran autos, motos o línea blanca son los sectores más altos y quienes padecen la caída del consumo es el resto?
Si uno observa los créditos, hay un tema con la morosidad, que viene creciendo, no solo en entidades financieras sino también en las no financieras. Eso ocurrió porque mucha gente, cuando se reabrió la ventana de crédito, sobre todo de sectores medios y bajos, tomó financiamiento. Eso impulsó el consumo de estos bienes durables que mencionábamos, y no necesariamente corresponde a sectores altos.
No se puede decir que ese consumo haya sido exclusivo de los niveles más altos. Ahora bien, queda un remanente: si la morosidad es elevada, en algún momento esas personas van a tener que resignar consumo para pagar deudas anteriores. De hecho, los bancos están implementando planes más ad hoc para reducir la morosidad. El consumo de leche, por ejemplo, es una métrica clave para seguir de cerca y entender posibles reemplazos, como leche en polvo u otros productos. Hay muchas variables micro a considerar.
En definitiva, ese consumo no fue generalizado, estuvo muy asociado al crédito y hoy, en gran parte, no se está pudiendo pagar. Si comparo el stock de crédito del gobierno de Macri con el actual, están en niveles similares, pero hoy con mucha más morosidad. Hubo una apertura de esa cartera que impactó en sectores que ahora tienen dificultades para afrontar esos compromisos, en parte porque la tasa del año pasado fue muy alta.
El Gobierno quiere y necesita que haya menor actividad en 2026
Aunque hoy empieza a bajar y eso es una señal positiva.
MV