Perfil
MODO FONTEVECCHIA
CRÍTICA ECONÓMICA

Uno de los negociadores de la deuda con el FMI en 2021 advierte que con Milei hoy es menos pagable

Fernando Morra analizó la inflación, cuestionó el enfoque oficial y advirtió sobre la falta de condiciones para una estabilización sostenida.

Fernando Morra 27042026
Fernando Morra | CeDoc

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el economista Fernando Morra se refirió a la dinámica inflacionaria, el debate con el presidente en redes sociales y las condiciones estructurales necesarias para un proceso de estabilización en la Argentina.

Fernando Morra es licenciado y magíster en Economía por la Universidad Nacional de La Plata, donde también se desempeña como docente. Fue director de análisis macroeconómico en Suramericana Visión. En el sector público fue secretario de Política Económica entre enero de 2021 y julio de 2022 durante la gestión de Martín Guzmán, bajo la presidencia de Alberto Fernández. Anteriormente ocupó el cargo de subsecretario de Programación Económica y desarrolló funciones técnicas en el Banco Provincia y en el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires. Actualmente trabaja para el International Institute for Sustainable Development (IISD).

Me gustaría primero pedirle a la producción para compartir con la audiencia el intercambio que usted tuvo con el presidente a través de un tweet. "Estimado presidente, como autor del paper, la evidencia muestra algo más complejo que solo monetario. Desinflaciones exitosas combinaron tipo de cambio alto inicial, dinámica externa, política de con estos aumentos de salario y crecimiento. Quizá valga la pena leerlo". Me gustaría que usted de la manera más didáctica posible compartiera, no para estudiantes de economía, sino para personas que no tienen esa inquietud, comprender la problemática profunda de la inflación y lo que usted le estaba diciendo al presidente.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

A mí me resultó bastante sorprendente y creo que por para los que estamos en el tema y para la gente en general la idea esta de defender de alguna manera transiciones lentas, cuando el gobierno desde que inició su mandato está básicamente hablando de "vamos a matar a la inflación".

Básicamente el gran discurso era "bajo el déficit fiscal, tengo superávit y eso mata la inflación". Y lo que estamos viendo es que eso no pasó.

Creo que era parte del trabajo este que el presidente cita, que en otros casos en donde había procesos inflacionarios en marcha, bajar la inflación, es un problema estructural. La inflación es un problema estructural y como todo problema estructural no se resuelve de un día para el otro.

Hay que trabajar, hay que trabajar en una dirección y eso es un poco lo que hacía el trabajo. Ahora, en esa discusión, digamos, a mí lo que un poco me llama la atención es que muchas de las cosas que dice el trabajo de la experiencia y de lo que básicamente hicieron otros países no convalida esta idea de bueno, se resuelve solamente teniendo superávit fiscal.

Fernando Morra - Milei

Para compartir con la audiencia, Milei retuitea una clase empírica y lo que usted está diciendo es que en realidad no la leyó, que entre los centenares de retweets que hace, en este caso no leyó siquiera lo que estaba retuiteando. Esa es su interpretación.

No estoy en la cabeza de Milei para saber si lo leyó o no lo leyó. Creo que dice cosas que no corresponden con lo que yo escribí en el trabajo y me correspondía de alguna manera como autor decirle: Bueno, creo que es distinto lo que ustedes están haciendo como política de gobierno de lo que dice el trabajo respecto de los procesos de desinflación en países eh parecidos tal vez a la Argentina.

Fernando, es que no lo entendió. Discúlpeme que le pregunte de esta manera.

No conocemos mucho tampoco los trabajos del presidente en materia de economía monetaria. Creo que tenía una visión un poquitito reducida del problema de esta idea de, bueno, corto la emisión, corto el financiamiento del déficit y se termina la inflación. Es como diríamos un poquitito más complejo y está bien, ¿no? Es una lástima, digamos, que se haya descubierto ahora.

¿Usted podría sintetizarle a la audiencia su trabajo nuevamente de la manera más didáctica posible?

Lo que hace el trabajo primero es tratar de ver esta idea muy arraigada, es un trabajo académico, obviamente, y lo que busca es tratar de encontrar evidencia de situaciones.

Hay una idea muy arraigada de "la estabilización se tiene que hacer de una vez y para siempre". Y un poco lo que hace el trabajo es decir, bueno, vamos a buscar, vamos a ver la historia y vamos a buscar situaciones. Y lo que termina encontrando son algunos casos en donde, y esos casos tienen que ver con países como la Argentina, países que estuvieron en situaciones de inflación crónica, que es tener inflación de cierto nivel durante muchos años, en donde la transición hacia baja inflación se da de manera progresiva. Básicamente es un proceso a lo largo de varios años, en esos casos que yo estudiaba eran por lo menos diez años, precisamente porque uno tiene que desarmar de alguna manera formas de comportamiento de la economía.

Hay que acumular reservas para evitar volatilidad en el tipo de cambio. Hay que tener un tipo de cambio alto precisamente para acumular esas reservas, pero también la indexación, los problemas de la demanda de dinero, los problemas de la profundidad financiera, todo eso se va resolviendo en el tiempo, no se puede hacer de un día para el otro.

Cayó un 40% la circulación de colectivos en el AMBA

Inclusive yo me animo a decir que si bien está esta idea "del plan de estabilización de la hiperinflación, etcétera", en la gran mayoría de los casos los problemas que vienen asociados con la inflación no se resolvieron de un día para el otro. Entonces eso es un poco lo que hace el trabajo, tratar de traer esa evidencia y hacer un contrapunto con el resto de la literatura.

Podríamos poner algunos ejemplos, el caso de la convertibilidad en la Argentina y el plan real en Brasil.

La convertibilidad en Argentina, por ejemplo, hay varias cuestiones que hacen a la inflación.

Está el problema fiscal, obviamente el financiamiento del sector público. Si vos emitís, es cierto que vas a tener un problema porque la demanda de dinero no aguanta. Ese es un punto.

El segundo punto es tener reservas porque si el tipo de cambio está volando por cualquier lado y vos no podés ponerle algún valor o tenés, por ejemplo, mucha deuda externa, también tenés un problema.

Y después está la forma en la que se comporta la gente: cómo formamos precios; si yo firmo un contrato de alquiler, por ejemplo, y le pongo que se indexa con el índice de precios de los últimos seis meses, cómo negocio salarios, etcétera.

Entonces tenés fiscal, externo, comportamientos, tres bloques. Cada estabilización buscó maneras de resolver esos tres bloques: la convertibilidad tuvo en lo fiscal un ajuste previo muy grande. En el sector externo veníamos acumulando reservas desde el primer proceso hiperinflacionario de fines del 89. Hubo ajuste de tarifas, con lo cual hubo un segundo pico hiperinflacionario. Y después lo que tenés son dos cosas: el Bonex, que evita que tengas un problema fiscal, y el Plan Brady que permitió refinanciar la deuda externa.

Gustavo, si puedo hacerlo aún más didáctico y vos me corregís si estoy abusando de la simplificación. Normalmente se muestran estadísticas donde el plan de convertibilidad al año ya tenía una inflación anual de un dígito. Lo que vos estás diciendo es que no hay que mirar el momento en que comienza, sino que para comenzar el plan de convertibilidad hay que irse a 1989, no a 1991. Para llegar al plan hubo una serie de medidas que lo fueron preparando y por lo tanto en realidad el primer año de la convertibilidad es el tercer año. ¿Lo estoy entendiendo bien?

Es precisamente el punto. Todo eso llevó los primeros años del menemismo, por así decirlo, y después hubo un programa de shock que tuvo todos los ingredientes, uno de esos ingredientes es tratar de cambiar los comportamientos. Se prohibió la indexación, ese es el costado heterodoxo, y hay otros ejemplos, pasa lo mismo en el plan real.

En los casos que yo miraba, no hay nada para atacar directamente esa indexación, pero el trabajo inicial, esto de acumular reservas, no tener vencimientos, tratar de mostrar un programa fiscal confiable, eso estaba hecho. Como no se resolvió la indexación, decidieron ir de a poco.

Ahora, ¿cuál es el contrapunto con Argentina hoy? Las precondiciones no están dadas. En particular, la apreciación cambiaria, Argentina hoy es cara en dólares. El Banco Central no tiene reservas, no sabemos si va a poder mantener el esquema cambiario. El volumen de vencimientos de deuda externa es muy grande y tenemos una deuda muy grande con el Fondo Monetario Internacional que no podemos reestructurar y el resto de los acreedores lo saben.

Entonces las condiciones para esa estabilización todavía no están.

Nuevos aumentos de AySA: cuánto sube el agua en mayo en el AMBA

Fernando, podríamos decir que en el caso del plan real también fue necesario la devaluación que se produjo tres años después de iniciado el plan, corrigiendo, por ejemplo, el atraso cambiario. Hay una idea, que retomaba Lacan de Sade, de que siempre se mata dos veces. Siempre era necesario dos intentos para llegar finalmente a un plan de estabilización.

También es cierto que cuando gana Lula (da Silva) a fines de los 90 hubo mucha inestabilidad e incertidumbre respecto de qué iba a hacer con la política monetaria, y Lula también tuvo que tomar decisiones y fortalecer al Banco Central y crear condiciones para un programa económico que no generara inestabilidad en la inflación. Obviamente, como vos decís, en el caso del plan real, además de todas las cosas que se hicieron -es un caso muy interesante- después hubo que tomar decisiones.

Es como si en Argentina hubiéramos salido de la convertibilidad en el 95. No sabemos qué hubiera pasado. Quizás no habríamos tenido la crisis del 2001, pero todas estas decisiones son decisiones continuas. No es que uno llega y dice, "bueno, ya está, bajé la inflación y la bajé para siempre". Esto es un proceso continuo.

Fernando, y siguiendo con esta idea, ¿qué es lo que tendría que hacer el próximo plan económico? Es decir, imaginando que esto no es una carrera de 100 metros, sino una maratón?

Mi impresión es que hay ciertas condiciones que están dadas y hay que mostrarle a la sociedad un costado fiscal razonable, pero el ajuste hoy en Argentina es de muy baja calidad: no invertimos en educación, no invertimos en infraestructura, eso hace que cualquier programa económico sea muy débil.

El próximo gobierno va a tener que dar respuesta a esas demandas sociales y mantener una visión de equilibrio fiscal.

Y hay que resolver el problema de la deuda externa, que va a ser fundamental. Este gobierno no está encontrando la manera de resolver los elevados volúmenes de deuda externa que tiene el país y que se tomaron desde el 2016 hasta el 2019. Esto es un problema.

Cuando uno analiza el total de deuda de la Argentina respecto de su producto bruto, no es mayor que el de Brasil, es menor. Entonces la pregunta es: el terrible problema de la deuda de Argentina es porque es con un acreedor con el que no se puede hacer default. No deberíamos hacer default. Nadie debería hacer default con un acreedor, las deudas se deberían pagar.

El problema es que no podemos renovar la deuda porque no tenemos confianza. Y la pregunta es si, cuando usted habla de deuda, en el fondo el problema es que Milei resolvió el problema fiscal, pero no resolvió el problema de cuenta corriente. Es decir, tenemos un dólar atrasado y no generamos la suficiente cantidad de dólares para ser solventes. Y no solamente pagar la deuda, sino ser solventes es poder lograr renovar la deuda sin problemas. ¿Está bien lo que estoy diciendo?

Argentina tiene un problema estructural de deuda externa que exige generar dólares de manera permanente. La sobreexposición al Fondo Monetario es única en el mundo. Eso es un problema estructural y es distinto al resto de América Latina.

Argentina tiene niveles de exposición de deuda mucho más altos que el resto de los países de la región y es estructuralmente distinto a Brasil. Brasil tiene casi el 90 o 95% de su deuda en moneda doméstica, en su propia ley, en su propia moneda.

En Argentina tenemos deuda externa, y la deuda externa respecto de las exportaciones es muy alta, de los ingresos externos. Eso es un problema estructural. Además, la deuda es deuda senior, es deuda con el Fondo Monetario. Es muy difícil. Imaginate que en el futuro nosotros tendríamos, para salir del programa con el Fondo, que emitir 54.000 millones de dólares en el mercado para reemplazar esa deuda por deuda de mercado, que sería lo normal.

Ahora, es muy difícil pensar que Argentina puede hacerlo. El resto de los acreedores lo sabe y entonces no te refinancia porque sabe que va a quedar último en la fila si algo malo pasa.

Esto también es un problema estructural y es esencialmente distinto al resto de los países de América Latina. No es solamente un problema de confianza, es un problema estructural de configuración de los acreedores y de la exposición que tenemos en Argentina, y no en el resto de los países, a esa deuda que es la deuda externa.

Lo que decís es que es totalmente diferente. No hay que medir la deuda como porcentaje del producto bruto, como yo hice, sino que hay que diferenciar si la deuda es en moneda local o en moneda externa. Si la deuda es en moneda externa, entonces lo que importa no es el producto bruto, sino la relación con las exportaciones e importaciones. ¿Es eso?

Además, la deuda doméstica está en bancos, en acreedores domésticos, en aseguradoras, con los cuales uno tiene una relación de largo plazo. Los acreedores externos son otro tipo de actor, de distinta naturaleza, y además tienen legislaciones distintas.

Tenemos deuda emitida en Nueva York, en Londres, que tiene sus problemas legales, como ya estuvimos viendo en el pasado. Esa exposición en Argentina es distinta y la sobreexposición al Fondo Monetario es única en el mundo.

Con lo cual, el problema de la deuda en Argentina es un problema, de nuevo, volviendo al tema original, va a ser un problema para la inflación, porque si vos tenés una demanda de dólares continua que te presiona la cuenta corriente, que el Banco Central tenga que ir a vender dólares todo el tiempo hace que el tipo de cambio no pueda acumular reservas o no pueda controlar el tipo de cambio. Entonces, eso es un problema para la inflación y eso es un problema para cualquier proceso de estabilización.

Alemania convirtió un lago artificial en una central solar flotante

¿Podríamos decir que, si no hay algo similar a un plan Brady, Argentina está condenada, como Sísifo, a pasar los mismos problemas que antes, aunque tenga superávit?

Si no le encontramos una solución a ese problema, es muy probable que no podamos resolver esos problemas estructurales. Sí, yo estoy convencido de que este es un problema que tenemos que discutir más, que tiene que discutir este gobierno, que tiene muchos problemas con la deuda, como ya lo vimos, que busca garantías pero no puede acceder al mercado, y que eventualmente tendrá que resolver otro gobierno si es que hay un cambio de mandato.

Y, Fernando, siguiendo con ese planteo, el plan Brady no era un resultado para un país, no era un plan para un país, eran una serie de países que en esa época todos tenían inflación, empezando por Estados Unidos que había llegado a tener una inflación de dos dígitos en los años 70. En este caso, como el caso es casi exclusivo de la Argentina, con ese sobreendeudamiento con el Fondo Monetario, ¿vos encontrás plausible una solución política como fue el plan Brady? ¿Es algo que es de muy difícil posibilidad de que lo generen desde los Estados Unidos o desde el Fondo Monetario?

Yo creo que estamos en un momento interesante. Puede abrirse una ventana, como todo, pueden abrirse ventanas de discusión. Va a haber una discusión muy interesante, no con países como la Argentina, sino con países de lo que se llama de bajos ingresos, países del África subsahariana, respecto de la exposición a deuda de este tipo, senior, multilateral, bilateral. Va a haber una discusión grande porque es muy probable que esos países necesiten tener un alivio de deuda.

En ese contexto se abre una posibilidad para que Argentina diga: “Yo también estoy en una situación así”.

Como dijo Trump, están muriendo de hambre, aunque compararlo con los países subsaharianos realmente es injusto para cualquier persona que venga y recorra la ciudad de Buenos Aires.

Totalmente de acuerdo. Y yo no creo que las soluciones sean las mismas. Lo que digo es que el tema va a estar arriba de la agenda, la exposición a deuda que no se reestructura.

En esa ventana, Argentina puede llevar algún reclamo, puede intentar impulsar en la agenda. Y hay un tema que es muy interesante: el Fondo le prestó a Argentina por encima de lo que las normas dicen, es tu ventanilla de crédito normal. Con lo cual el Fondo también tomó un riesgo, es decir, el Fondo se expuso a un riesgo cuando le prestó a Argentina plata de más. Esa discusión Argentina la tiene que dar en el Fondo.

Es decir, si ustedes tomaron un riesgo, tienen que ser parte de la solución del problema. Ahora, todo esto hay que resolverlo con una cabeza, con una idea de que el problema no es solamente generar más confianza. Esto es un problema muy grave y es un problema que, si no lo discutimos con nuestros acreedores, nos va a imposibilitar no solo bajar la inflación, sino crecer durante los próximos años. Con lo cual, para mí, es el tema central de la economía argentina y de la estabilización macroeconómica.

Si yo no entiendo mal, vos estabas en un puesto muy importante del Ministerio de Economía, no sé si llamarlo la mano derecha de Martín Guzmán en el momento en que se renegoció con el Fondo. Recuerdo un texto de Joseph Stiglitz diciendo que el Fondo mostraba una actitud absolutamente distinta y más sensible que en los acuerdos del pasado. Bueno, ¿qué pasó con ese acuerdo que era sensible y exitoso hace unos años y hoy, como vos lo planteás, es impagable?

Lo primero que te diría es que la sostenibilidad de la deuda… que una deuda sea pagable o no depende de condiciones que se hacen en un momento y después tienen que cumplirse en el tiempo.

Cuando nosotros hicimos la reestructuración, en ese momento el problema era que Argentina tenía que acumular reservas. Pasaron los años, pasaron otros equipos económicos, llevamos ya prácticamente seis años y el Banco Central tiene menos reservas que las que tenía en ese momento, con lo cual las condiciones de vulnerabilidad hoy son más grandes y hay vencimientos.

Con lo cual, las precondiciones que habíamos puesto, que habíamos dicho “mirá, tenemos que cumplir esto en el futuro, si no lo cumplimos no funciona”, hoy no están. No están esas condiciones.

¿Por qué no las pudimos cumplir? Parece que Argentina no puede acumular reservas. La pregunta es si no había algo en el plan de sustentabilidad de la deuda que estaba mal calculado, porque Argentina no puede acumular reservas.

Bueno, ahí yo te diría que tuvimos largas discusiones sobre la implementación de ese programa. Si recordás, se votó sin el apoyo del mismo espacio político y los que de alguna manera lo habíamos diseñado, a los seis meses ya no estaban más. Básicamente no había apoyo político para implementarlo, con lo cual ese programa no terminó implementándose.

Pero si se hubiera implementado, hubiera sido viable lo que vos decís y tendríamos reservas y un dólar más alto.

Es un contrafáctico, difícil de saber, pero para las ciencias sociales es la única forma que tenemos.

Nuestra expectativa era que el programa iba a funcionar, obviamente, cuando lo pusimos, y creemos que era el mejor camino para el país. Pero hubo muchas discusiones: sobre las tarifas, sobre cómo reequilibrar el balance fiscal, sobre cómo estructurar las regulaciones cambiarias. Nosotros pensábamos que había que ir saliendo del cepo y en el gobierno había mucha oposición a eso también.

Fijate que este gobierno aumenta las tarifas, progresivamente sale del cepo y no logra acumular reservas tampoco.

Bueno, porque el esquema cambiario fue hacia una desregulación muy rápida y hoy, si mirás los números del balance cambiario, el sector privado no está viendo esto como una oportunidad de venir al país, sino que lo ve más como una ventana de salida y hay fuga de capitales, básicamente. Y creo que hay otra condición que es muy importante: el ajuste fiscal es de muy baja calidad. ¿Qué significa eso? Estás recortando a las universidades, el salario universitario bajó 50%, nos pagan la mitad. Eso va a generar que nuestra capacidad productiva futura se vea afectada.

El gasto de capital se fue a cero y lo estamos viendo: rutas, infraestructura, se están deteriorando.

Con lo cual, el programa económico, como está planteado hoy, tiene un problema de mediano plazo, que es cómo hacemos para crecer y pagar, cómo hacemos para generar capacidad de pago futura.

Mi opinión es que esta visión fiscal, no del superávit o del déficit, sino del nivel del gasto, va a afectar a la economía argentina ahora y en el mediano plazo. Y eso no genera más capacidad de pago, no resuelve el problema de la deuda, lo empeora.

Cuando nosotros lo diseñamos, la idea era hacer eso de manera progresiva, recirculando gasto que estaba, nosotros creíamos, mal enfocado, particularmente tarifas, hacia gasto de capital, infraestructura, universidades, ciencia y tecnología, porque eso es lo que te permite crecer y generar capacidad de pago futura, exportaciones y, en definitiva, los dólares necesarios para hacer frente a los pagos de la deuda.

Fernando Morra, muchas gracias.

GD