El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea reconfigura el mapa productivo argentino y abre nuevas oportunidades para las economías regionales. En ese contexto, el NEA aparece como una de las regiones con mayor potencial de crecimiento, aunque también enfrenta importantes desafíos estructurales para aprovechar el nuevo escenario comercial, según un informe del IERAL de Fundación Mediterránea firmado por el economista Gerardo Alonso Schwarz.
El tratado permitirá el acceso progresivo a un mercado de casi 500 millones de habitantes con alto poder adquisitivo, lo que podría ampliar las exportaciones de productos regionales y atraer inversiones orientadas al mercado externo.
Aracre sobre el 2,9% de inflación de enero: "Casi todos los consultores le erramos bastante"
Potencial exportador y oportunidades productivas
El estudio señala que el NEA tiene una base productiva con fuerte orientación agroindustrial que podría beneficiarse del acuerdo. Entre los rubros con mayor proyección aparecen el arroz, la madera y sus manufacturas, las infusiones, la carne bovina y los cítricos dulces.
En particular, la preferencia europea por productos sostenibles y trazables abre oportunidades para las economías regionales, que podrían posicionarse en nichos de mayor valor agregado. Sin embargo, la baja inserción internacional actual de la región implica que el salto exportador no será automático y requerirá un proceso de adaptación productiva.
Exigencias ambientales y desafíos de competitividad
Uno de los principales condicionantes será el cumplimiento de normas técnicas y ambientales. El acuerdo incorpora compromisos vinculados al Acuerdo de París y exige garantizar que los productos exportados provengan de cadenas productivas libres de deforestación.
El NEA lideró la inflación del país en enero con un 3,8% y superó el promedio nacional
Para provincias del NEA con fuerte presencia forestal y agrícola, estas exigencias implican inversiones en trazabilidad, certificaciones y procesos productivos sustentables. El escenario también presenta riesgos para algunos sectores productivos. La industria textil y del calzado del NEA podría enfrentar una mayor exposición a barreras no arancelarias y a la competencia europea, lo que obliga a mejorar infraestructura, reducir costos logísticos y avanzar en modernización productiva.
El informe concluye que el acuerdo abre oportunidades para todas las regiones del país, pero su aprovechamiento dependerá de la capacidad de modernizar la producción, facilitar exportaciones y mejorar la competitividad.