El último informe nacional de la consultora Tendencias confirma un cambio de ciclo en la opinión pública argentina, con un deterioro sostenido de la percepción sobre el Gobierno y un aumento del malestar económico como eje ordenador del clima social. Por primera vez desde el inicio de la gestión, la imagen negativa alcanza el 55,7% y supera a la positiva (44,3%), un dato que deja de ser una tendencia incipiente para consolidarse como un punto de inflexión político.
Ese giro no aparece aislado ni responde únicamente a la dinámica política, sino que está directamente vinculado con la experiencia cotidiana de la economía. El estudio muestra que el 41,3% de los argentinos no llega a fin de mes, mientras que un 22,5% reconoce haber tenido que recortar gastos para poder sostenerse y apenas un 15,3% logra ahorrar. En paralelo, las expectativas también se deterioran: solo el 31,8% cree que su situación mejorará en el próximo año, frente a un 44,2% que anticipa un escenario peor, lo que configura un cuadro donde la incertidumbre empieza a reemplazar a la expectativa como motor social.
Economía, responsabilidad y desgaste
En ese contexto, uno de los datos más sensibles del informe es el cambio en la asignación de responsabilidades. Por primera vez en la serie, el 43,3% de los encuestados señala al Gobierno actual como principal responsable de la situación económica, mientras que el 33,3% la atribuye a la herencia recibida.
Este desplazamiento marca un punto crítico en términos políticos: el oficialismo comienza a perder la centralidad como respuesta a la crisis y empieza a ser percibido como parte del problema, en un escenario donde el argumento de la herencia pierde capacidad explicativa frente a la persistencia del deterioro económico.
Al mismo tiempo, el estudio refleja que ese desgaste no implica una ruptura del esquema de polarización, sino una reconfiguración de sus equilibrios. El Gobierno conserva un núcleo de apoyo intenso, pero pierde capacidad de expansión, mientras que el rechazo se vuelve más consistente y organizado. En términos electorales, Javier Milei mantiene una base relevante (38,1%), seguido por Axel Kicillof (33%), aunque aparecen señales de movimiento en los márgenes del sistema político, con figuras como Myriam Bregman liderando la imagen positiva con 42,1%.
Reforma laboral y clima social
El informe también pone el foco en la reforma laboral, uno de los principales ejes del programa oficial, que aparece como un punto de tensión entre el Gobierno y la sociedad. El 50,5% de los encuestados se manifiesta en contra, frente a un 33,9% que la apoya, y el rechazo se profundiza cuando se analizan medidas concretas como cambios en indemnizaciones, limitaciones al derecho de huelga o modificaciones en el régimen de vacaciones.
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Ese desacople se refleja también en el plano emocional. La esperanza cae al 36,1%, mientras que la bronca asciende al 24,2% y se consolida como el sentimiento que más crece, acompañada por niveles elevados de preocupación e incertidumbre. En ese marco, los principales problemas señalados por la sociedad —bajos ingresos, pobreza y deterioro de las condiciones de vida— refuerzan la idea de que el malestar ya no es solo económico, sino también político y subjetivo.
El cuadro que emerge es el de un Gobierno que mantiene un núcleo duro, pero que pierde capacidad para irradiar expectativas positivas hacia el resto de la sociedad. La novedad no es el fin de la polarización, sino el cambio en su funcionamiento: el oficialismo deja de ordenar el clima político desde la expectativa y empieza a hacerlo desde el desgaste. Y en ese desplazamiento, el humor social se vuelve un factor cada vez más determinante.