La expectativa futbolística por el debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026 choca de frente con la realidad económica en el mercado turístico local. A menos de un mes del partido inicial en Estados Unidos, México y Canadá, las agencias de viajes de la capital de Corrientes confirman que la demanda para asistir al evento es prácticamente nula, asfixiada por presupuestos en dólares inaccesibles y un circuito de comercialización cerrado.
"No hice casi nada de operaciones para el Mundial", reveló de forma tajante el reconocido agente de viajes local, Jorge Aguirre. El operador atribuyó el freno histórico a los costos desproporcionados de los tickets y apuntó de manera directa contra la triangulación de las plazas comerciales en el país: "El problema son las entradas; nuestra propia Argentina son unos ladrones con lo que le cobran a sus propios fanáticos".
El negocio de la AFA y paquetes de USD 15.000
Aguirre cuestionó con dureza el entramado de distribución de los pases a los estadios que gestiona la dirigencia del fútbol nacional. "Es un negocio armado de la AFA, que tiene convenios solamente con dos o tres operadores mayoristas donde hacen esa diferencia económica sustancial. Cuando vos le pasás el presupuesto final al pasajero, el cliente dice automáticamente que no", graficó sobre el desinterés corporativo.
De acuerdo con las estimaciones tarifarias vigentes que manejan las agencias correntinas, el costo para acompañar a la Scaloneta durante la etapa de grupos es prohibitivo para el bolsillo medio:
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Un paquete estándar que incluye vuelos internacionales, hotelería y entradas oficiales para la primera fase oscila entre los 12.000 y 15.000 dólares.
Alentar desde el Fan Fest: la alternativa "low cost"
Ante la imposibilidad de costear los canales oficiales, los fanáticos correntinos que deciden viajar optan por el armado logístico independiente para abaratar costos operativos, resignándose en muchos casos a quedar fuera de las canchas.
"El cliente compra el pasaje por un lado, alquila de forma particular por otro o aprovecha si tiene un amigo que vive allá", explicó Aguirre a We News!.
En estos esquemas, el gasto del ticket se elimina del presupuesto: "El hincha va a mirar el partido desde afuera, se queda en el Fan Fest buscando opciones, aunque eso también se volvió caro".
El operador aclaró que la experiencia en los espacios públicos para hinchas tampoco es económica, desmitificando la gratuidad del acceso. "Muchos me dicen que el Fan Fest es gratis, pero tenés que contemplar los traslados internos entre las sedes, las comidas diarias y la estadía diaria. Suma un gasto importante, más allá de que logres abaratar al no comprar entradas", analizó.
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Especulación con el fanatismo
Para el sector turístico, los valores fijados para la cita norteamericana responden a una matriz de especulación financiera global que usufructúa la pasión de los seguidores.
A pesar de los reclamos por las tarifas en toda América Latina, Aguirre concluyó que las empresas y las federaciones mantienen la rigidez de los precios porque conocen la dinámica del negocio: "Saben perfectamente que con el fanatismo por el fútbol van a terminar llenando" los estadios, sentenció.