domingo 29 de enero de 2023
OPINIóN Mundial Qatar 2022

Al estilo de Messi y Scaloni, ¡es por ahí, argentinos!

La selección argentina se convirtió en un ejemplo de cómo la solidaridad y esfuerzo colectivo puede ser exitoso y debería ser imitado en otros campos.

19-12-2022 18:45

Mientras sigo disfrutando los mágicos momentos que nos regaló la selección argentina de fútbol, pienso que, en mis casi siete décadas, no recuerdo haber visto algo parecido.

El de 1978 fue un festejo extraño, masivo pero contradictorio, donde la alegría del fútbol convivía con la siniestra bota de la dictadura y el horror subyacente, por muchos ignorado.

En el ´83 viví el alucinante acto de final de campaña presidencial de Raúl Alfonsín, con enorme cantidad de gente y grandes expectativas, pero era una expresión política de la mitad de la población que, inevitablemente, dejaba de lado a la otra.

El festejo de 1986 fue espectacular pero no tan unánime el festejo, un poco más restringido a lo futbolero y sin la inmensa participación femenina que vivimos estos días. Además Diego Armando Maradona despertaba locura en la gran mayoría pero también algún rechazo y aquel equipo se armó sobre la marcha, en el mismo torneo al que llegó lleno de dudas y donde nadie lo anunciaba como candidato. Fue una fiesta gloriosa pero fugaz y no tan colectiva como esta.

Seguí el vuelo que trae la Copa del Mundo: los jugadores cruzan el Atlántico rumbo a Argentina

El ´90 y el 2014 fueron modestas celebraciones de agradecimiento al esfuerzo de esos equipos, incomparables en magnitud y en disfrute. 

Esto que empezamos a vivir el domingo 18 es diferente. Una multitud incalculable (un millón? dos millones?) de personas en el Obelisco pero otros cientos de miles (o millones, quien sabe) en todos los barrios, en todas las ciudades.

En Pergamino, donde me tocó estar, toda la avenida principal estaba colmada con, probablemente, más de un tercio de la población en la calle.

No es sólo eso, conmueve la unanimidad de la alegría, el saludo cariñoso a toda persona que nos pasa cerca, las innumerables camisetas, los cantos y bailes, la identificación con un Equipo, con mayúsculas que ante todo es eso, pura solidaridad y esfuerzo compartido, trabajo, organización y compromiso.

Ya que no entendemos de historia, de economía ni de política, al menos aprendamos del fútbol

También impresionan la admiración que nos genera cada integrante del equipo pero, ante todo, Lionel Messi y Lionel Scaloni, Líderes (con mayúscula) positivos, integradores, sencillos, alejados de la soberbia, quienes en el mayor momento de gloria “no se la creen” y la comparten con todos y cada uno de nosotros. Cuántos argentinos han querido ante todo que Messi gane el Mundial para recién después sentir que también lo ganamos todos!

Es una inmensa alegría que disfrutamos como nunca en nuestro país tan sufrido y dividido, sometido a décadas de repetir los mismos problemas, con más de cuatro de cada diez argentinos bajo la línea de pobreza, con dramas como la inflación y la inseguridad y crisis recurrentes que no logramos evitar.

Junto a la unanimidad del festejo, al canto feliz y al abrazo al de al lado, sentí algo que creo comparten millones de los que hoy celebran: qué bueno sería que los dirigentes, esos que, en su gran mayoría, viven tan lejos de las preocupaciones del común de la gente, aprendan algo de la Selección y de esta explosión de alegría hermosa que comparte, sin peros ni grietas, toda una sociedad.

Uno siente la necesidad de gritarles: "¡Escuchen! Es por ahí!"