28 oct 2020
OPINIóN |Historia política
sábado 17 octubre, 2020

Recordando el 17 de octubre de 1945 | Un día diferente en la historia argentina

Tras una jornada calurosa, la multitud reunida en la Plaza de Mayo ve aparecer en el balcón de la Casa Rosada al hombre por el que se habían jugado. Todo se vuelve fiesta, sienten que dejan atrás un país injusto y gritan con voz enronquecida, aplauden y se abrazan.

El 17 de octubre de 1945 la Plaza de Mayo se vio colmada por sectores obreros que pidieron la libertad de Juan Domingo Perón. Foto: CEDOC.

En octubre de 1945 está en juego la sucesión constitucional que debe darle fin al régimen surgido del golpe militar del 4 de junio de 1943. Argentina declara la guerra al Eje (Roma, Berlín, Tokio) lo que significa la caída del Presidente de la Nación, el General Pedro Ramírez, y su reemplazo por el Vicepresidente, el General Edelmiro J. Farrell. Lo que no minimiza la desconfianza hacia Argentina de las potencias aliadas, que conocían los años de coqueteo de una fracción importante del ejército argentino con el Eje.

La gente tiene un bajo concepto de la política. Innumerables son los testimonios que dan cuenta de funcionarios que medran mientras permanecen en la función pública, de adhesiones a caudillos barriales a cambio de empleo público, de la práctica tan extendida del voto cantado y la violencia en las elecciones, de políticos que sólo piensan en satisfacer su ambición personal, ajenos a las necesidades y a los intereses vitales del pueblo.

El movimiento obrero se consolida. Después de años de persecución patronal y oficial, a partir de 1943 se quintuplica la cantidad de obreros sindicalizados. Hay  una sola Confederación General del Trabajo (CGT) que agrupa a los sindicatos más poderosos dirigidos por socialistas y comunistas, y varios sindicatos paralelos reconocidos rápidamente por la Secretaría de Trabajo y Previsión.

Juan Domingo Perón, el líder político más importante de la historia argentina

El Coronel Juan Domingo Perón dirige la Secretaría de Trabajo y Previsión, dependiente de la Presidencia de la Nación por ley Nº 15.074 del 27 de noviembre de 1943. Convencido de que el régimen militar sólo tiene futuro si forma una alianza con el movimiento obrero, logra la revisión de las condiciones laborales para que obreros y peones tengan salarios dignos, permanencia en el empleo y cobertura sindical.

La Secretaría impulsa la creación de tribunales de trabajo que garanticen el cumplimiento de las leyes laborales y toma partido en los conflictos a favor de los obreros. Su estrategia es simple: otorgarle beneficios a los gremialistas que logra seducir; a los que no, tratarlos como si fueran comunistas. Una fracción del ejército cree que lo de Perón es demagogia, que algunas medidas producen abusos, son antieconómicas y esconden las intenciones presidencialistas del Coronel.

Los mandos de Campo de Mayo piden el retiro de Perón de todos sus cargos oficiales: Ministro de Guerra, Secretario de Trabajo y Previsión y Vicepresidente de la Nación. Y Perón, en vez de retirarse con bajo perfil, se despide con un mensaje radial dirigido a los trabajadores recordándoles que debían defender las medidas sociales instauradas por él si no querían perderlas.

17 de Octubre: todo un país esclavo de la inexistencia de Perón

Perón es detenido, supuestamente para defenderlo del odio de sus enemigos, y enviado a la isla Martín García. El doctor Juan Álvarez, Procurador General de la Nación, es el encargado de formar un nuevo gabinete. La oposición  plantea la desobediencia civil, no pagar impuestos ni reconocer empréstitos, el fin de la dictadura militar y la entrega del poder a la Suprema Corte. Se agudiza la tensión ente la libertad y la justicia. A los antiperonistas, en su gran mayoría, les atrae el derecho a la libre expresión, no ser blanco de la prepotencia policial, vivir sin estado de sitio; a una minoría, le interesa continuar obrando a su gusto con sus empleados y hasta con el mismo país. Por su parte, a los peronistas les atrae tener trabajo, vivir sin miedo a la desocupación, sentirse protegidos por los compañeros delegados.

El lenguaje de los políticos y de los medios de prensa alude con frecuencia a términos clásicos como democracia, Carta Magna, libertades del ciudadano, verdad republicana, pensamiento de Mayo, jóvenes idealistas, totalitarismo, decadencia moral. Perón, por su parte, posee un lenguaje entendible, cercano a las cosas de la vida diaria de los trabajadores. También se diferencian en la mirada que tienen sobre la historia. El antiperonismo entona La Marsellesa, sin darse cuenta de que sus admirados “sans culottes” tienen mucho de parecido a los tan denostados “cabecitas negras”. En lo único que los contendientes no se diferencian es en el fervor que ponen en juego, tanto los peronistas en la marcha del conurbano sobre el Centro de la ciudad de Buenos Aires como los estudiantes que se enfrentan a la policía en las universidades, y los dirigentes comunistas que son picaneados en la Sección Especial.

Por qué se conmemora el Día de la Lealtad Peronista

La CGT convoca a una huelga general para el 18, el reclamo fundamental  es la entrega del gobierno a la Corte, pero no menciona el nombre de Perón. En la madrugada del 17 Perón arriba al Hospital Militar, proveniente de la isla Martín García, simulando un problema de salud.

Día en que se despierta en el pueblo el rencor que estaba latente hacia una dirigencia que, habiendo llevado adelante el portentoso progreso de las últimas décadas, se dejó atrapar por el beneficio personal, la soberbia y la superficialidad, insensible ante esa mezcla social y popular conformada por los “cabecitas negras”, los pobres, y la gente de “sombrero, traje y corbata” afectada por la crisis económica.  

Con voluntad de mover el destino colectivo y sus destinos individuales, “esa masa sufriente y sudorosa que elabora en el trabajo la grandeza del país” cruza resueltamente el Riachuelo, se instala en la Plaza de Mayo y a las 11 y 10 de la noche de una jornada calurosa se vuelve loca cuando ve aparecer en el balcón de la Casa Rosada al hombre por el que se habían jugado. Mientras entonan el Himno Nacional y luego escuchan a su líder y dialogan con él,  todo se vuelve fiesta, sienten que dejan atrás un país injusto y gritan con voz enronquecida, aplauden y se abrazan.

 

Ángel Cabaña. Profesor y Licenciado en Historia. ​acabana@sinectis.com.ar


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