OPINIóN
Finanzas

Desafíos de los inversores y nuevo récord de deuda empresarial

Para poner en vereda a la inflación los bancos subieron el tipo de interés, afectando los mercados y los bonos corporativos. El gran interrogante es cuánto tiempo tardará la subida de los tipos en provocar un mayor desempleo, a menor demanda ymenores beneficios empresariales.

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La capacidad de resistencia de la economía mundial y los niveles de rentabilidad extraordinariamente altos que han disfrutado las empresas en los dos últimos años son el resultado de las ingentes sumas de gasto público y liquidez de los bancos centrales que estimularon la economía mundial durante la pandemia. 

La reciente publicación del Janus Henderson Sovereign Debt Index puso de manifiesto el grave impacto que esto ha tenido en las finanzas públicas, si bien ha dejado a los balances de las empresas en un estado muy saludable. Este mismo estímulo, junto con el impacto de la guerra en Ucrania, ha tenido efectos muy inflacionistas. 

Los bancos centrales se pasaron el año 2022 subiendo con retraso los tipos de interés para meter en vereda a la inflación. Esto hizo mella en los mercados financieros el año pasado, incluidos los precios de los bonos corporativos, aunque la evolución de la economía mundial sigue siendo mejor de lo que la mayoría esperaba. En cualquier caso, la tendencia bajista de la inflación significa que la receta está funcionando y que el ciclo de endurecimiento de los tipos de interés está llegando a su fin en la mayor parte del mundo, aunque en lugares como el Reino Unido aún queda camino por recorrer. 

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Desafíos de los inversores y nuevo récord de deuda empresarial 

El gran interrogante en estos momentos es cuánto tiempo tardará la subida de los tipos en provocar un mayor desempleo, una menor demanda y, por consiguiente, menores beneficios empresariales. Y también cómo de variables serán los desfases entre los distintos sectores y distintas partes del globo. 

Al margen del ciclo de endurecimiento monetario mundial, otro riesgo es el impacto que podría tener una operativa conservadora por parte del sector bancario para salvaguardar su liquidez después de la quiebra de varios bancos grandes. Nuestra previsión es que van a prestar menos, lo que provocará un endurecimiento de las condiciones financieras y lastrará el crecimiento económico durante el resto de 2023. Por consiguiente, los inversores deben estar preparados para transitar por un amplio conjunto de escenarios en la economía y los mercados. 

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Para las empresas que se plantean cómo estructurar sus balances, la subida de los tipos sin duda ha empezado a enfriar el apetito por el endeudamiento, pese a que aún no ha conllevado una gran merma de los beneficios. Esto se debe tanto a la elevada cuantía de los beneficios como a que muchas empresas, en particular las que acuden principalmente a los mercados de bonos para endeudarse, sólo percibirán los efectos de forma gradual porque apenas 1 de cada 7 dólares de los bonos en circulación tiene que refinanciarse cada año. Sin embargo, el aumento de los costes de los intereses seguirá repercutiendo en las empresas en el futuro próximo.

A pesar de que el fuerte repunte de los tipos de interés supuso un notable obstáculo para los rendimientos en 2022, este sufrimiento ha tenido un aspecto positivo y obvio, que es que la subida de los tipos de interés vuelve a centrar la atención en las «rentas». Para los inversores en bonos corporativos, esta coyuntura presenta verdaderas oportunidades.

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El rendimiento de un bono en el momento de la compra es un importante catalizador de rentabilidad y los inversores pueden asegurarse actualmente niveles de rentas significativos por primera vez en años. Y no sólo eso, sino que cuando los tipos de interés del mercado bajan como resultado de la menor inflación y la desaceleración de la economía, los precios de los bonos suben, generando también plusvalías. 

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Prevemos que el ciclo de rebajas de tipos de los bancos centrales comience en 2024 y que redunde en caídas en los rendimientos. Los inversores pueden aprovechar la oportunidad que brindan los bonos corporativos de alta calidad, ya que proporcionan tanto diversificación como rentas, unas características difíciles de encontrar en los últimos años. 

El segundo factor tras la rentabilidad de los bonos corporativos es la percepción del riesgo: si los fundamentales de una empresa (por ejemplo, el crecimiento o la fortaleza del balance) mejoran, podrá endeudarse en mejores condiciones que las del mercado en general y sus bonos tendrán una mejor evolución. Aunque también puede resultar cierto lo contrario, que el debilitamiento de los fundamentales suponga un comportamiento inferior al mercado de los bonos de una empresa. 

*Gestor de carteras en el equipo de Deuda Corporativa en Janus Henderson Investors