OPINIóN
OPINION

Después de la pulseada, a gobernar

Lago Nahuel Huapi
Lago Nahuel Huapi | Imagen de Internet

La vuelta atrás de la discusión legislativa se presenta, en apariencia, como un respiro para el ambiente. Durante el mes de enero, más de 150 organizaciones de todo el país activaron una férrea postura para retirar los temas ambientales de la ley ómnibus. Igual, cautela.

El nuevo contexto supone un freno a las aspiraciones anónimas de intervenir las leyes de bosques, pesca, glaciares y quemas. Nuevamente, hoy ninguno de estos escenarios está de parabienes; ninguno hoy nos recuerda a Disneylandia, pero los ajustes que pudieran promoverse (siempre por leyes específicas no por ómnibus ni decretos) deben ser meditados y trabajados con los especialistas y, en todo caso, mejorar lo que hay con las premisas ineludibles de la no regresión y el impulso de la conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad de las actividades productivas.

En temas ambientales, a gobernar con lo que hay, que no es poco. Porque el tren tiene que seguir viaje. Y en algunos casos, arrancar.

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Un ejemplo paradigmático: la Administración de Parques Nacionales. A casi 60 días del nuevo gobierno, el organismo no tiene Directorio conformado. Una entidad autárquica, bien presidencialista, necesita más que ninguna el faro que supone su Presidencia. Desde el gobierno de Fernando De la Rúa que no había una pausa de autoridad designada.

Vamos de nuevo: la Administración de Parques Nacionales ordena las actividades en una superficie similar a las provincias de Córdoba y Tucumán juntas. ¿Se imaginan a estas dos provincias sin gobernadores durante dos meses? Hay programas de conservación y manejo de ambientes, infraestructura, control y vigilancia, educación ambiental, investigación, uso público en gran parte asociado al turismo y apoyo social a comunidades locales vecinas a las áreas protegidas. Cientos de miles de personas visitan los parques nacionales, decenas de miles trabajan en empresas o como particulares asociados a las áreas protegidas y apenas 2.000 empleados distribuidos en todo el país. Como toda organización, la designación de autoridades genera el efecto dominó para acelerar procesos y arrancar otros.

Necesitamos que se designe de manera inmediata, “ayer de ser posible”, a la autoridad máxima de la institución y, en mi deseo, que al día siguiente vuele a Esquel y Bariloche para ponerse al frente de los operativos de lucha contra el fuego en los bosques subantárticos. Para acompañar a los y las titanes que están poniendo el pecho, como siempre, en ese frente de batalla.

Celebremos los dos meses designando de una vez por todas a la autoridad máxima de la Administración de Parques Nacionales. Y sigamos conservando la Argentina, ¡el mejor país del mundo!

 

*Escritor. Conservacionista. Miembro de Honor de BirdLife International