OPINIóN
Al límite

Homo augmentus: cuando la tecnología empieza a modificar nuestra forma de pensar

Hoy navegamos por “una evolución cognitiva” que nos obliga a incorporar capacidades que modifican nuestra memoria y creatividad. Cómo enfrentar esta revolución: “¿seguiremos siendo humanos pensando con herramientas, o la inteligencia será cada vez más inseparable de la IA?

Inteligencia Artificial 10072026
Inteligencia Artificial. | Pixabay

La mayor revolución de la inteligencia artificial quizás no sea que las máquinas hagan cosas que antes hacían los humanos, sino que los humanos comiencen a pensar de otra manera al trabajar junto a máquinas inteligentes.

Durante miles de años, la evolución humana estuvo determinada por cambios biológicos. Hoy estamos atravesando otra transformación: una evolución cognitiva en la que incorporamos capacidades externas que modifican nuestra memoria, nuestra creatividad y nuestra forma de tomar decisiones.

¿Seguiremos siendo humanos pensando con herramientas, o la inteligencia humana será cada vez más inseparable de la IA?
Las tecnologías siempre modificaron nuestra forma de pensar. La escritura permitió almacenar conocimiento fuera del cerebro y construir una memoria colectiva. La imprenta democratizó el acceso a la información y transformó la manera en que las sociedades aprendían y compartían conocimiento. Internet nos permitió navegar en un océano de datos, cambiando nuestra relación con la información.

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Ahora, la IA generativa introduce un nuevo salto: ya no solo buscamos o consultamos conocimiento, sino que dialogamos con sistemas capaces de crear ideas, textos, diseños y soluciones. La tecnología deja de ser únicamente una herramienta externa para convertirse en una extensión de nuestras capacidades cognitivas.

Un investigador con IA no solo lee publicaciones, sino que identifica patrones que podrían pasar inadvertidos para la mente humana"

Cada tecnología dominante no solamente cambia lo que hacemos. También cambia cómo pensamos.

En este contexto aparece una nueva figura: el homo augmentus; no es un humano reemplazado por una máquina, sino un humano “aumentado” por sistemas inteligentes.

La relación tradicional era: persona + herramienta. La nueva relación comienza a ser: persona + datos + IA + conocimiento acumulado + contexto.

Un médico con IA no solo consulta información, amplía su capacidad diagnóstica. Un ingeniero con IA no solo calcula, explora miles de alternativas de diseño; del mismo modo que un investigador con IA no solo lee publicaciones, sino que identifica patrones que podrían pasar inadvertidos para la mente humana.

La nueva competencia humana no será saber más, sino pensar mejor junto a máquinas inteligentes.

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Durante siglos, la educación estuvo basada en la memoria, la acumulación de información y la repetición. En la era de la IA, el diferencial estará en formular buenas preguntas, evaluar respuestas, detectar errores, conectar conocimientos y tomar decisiones con criterio.

Cuando las máquinas pueden responder casi cualquier pregunta, la inteligencia humana comienza en la capacidad de formular las preguntas correctas.

Pero toda ampliación de capacidades también trae nuevos riesgos. La tecnología puede aumentar nuestra inteligencia, pero también generar dependencia. El GPS reduce la necesidad de desarrollar orientación espacial; los buscadores modificaron nuestra relación con la memoria; las redes sociales afectaron nuestra capacidad de concentración y la IA generativa plantea un nuevo desafío: el riesgo de delegar parte de nuestro propio razonamiento.

La nueva competencia humana no será saber más, sino pensar mejor junto a máquinas inteligentes"

¿La IA nos ayudará a pensar mejor o hará que dejemos de pensar? El desafío para universidades y organizaciones será formar personas capaces de trabajar con inteligencia híbrida.

Ya no será suficiente formar expertos en información,sino formar arquitectos de pensamiento, profesionales capaces de combinar conocimiento humano con capacidades artificiales.

El trabajador del futuro no necesariamente será reemplazado por una IA, sino por alguien que sepa utilizar la IA mejor que él.

La próxima evolución humana probablemente no ocurrirá modificando nuestro ADN, sino transformando nuestra relación con el conocimiento, las decisiones y la inteligencia.

La gran pregunta del siglo XXI no será si las máquinas pueden pensar como humanos; será si los humanos aprenderemos a pensar mejor junto a las máquinas.

*Director de un Instituto de Investigaciones de Vicerrectorado de Investigación y Desarrollo de la Universidad del Salvador