05 dic 2020
OPINIóN |Dilema de la pandemia
martes 6 octubre, 2020

Delegar trabajo sin perder el control

La posibilidad de designar trabajos que realizaba uno, permite generar motivación en la otra persona.

Julian Irigoin* y Mariano Mileo**

Impacto. La crisis está afectando más a las mujeres. Foto: shutterstock
martes 6 octubre, 2020

Ya transcurridos más de seis meses de iniciada la pandemia global, los países han ingresado en una fase que conlleva un desafío muy superior al de las etapas iniciales de esta crisis sanitaria. Si nos remontamos al inicio de esta pandemia, lo incierto y el miedo reinante les facilitaron a los gobiernos una toma de decisiones teñida de disposiciones de aislamiento y control ciertamente extremas respecto a sus gobernados. Pero la crisis evolucionó y con ello, la gente. Un mayor conocimiento de las variables clave y la necesidad de mayor libertad, generó mucho malestar y frustración especialmente en aquellos gobiernos que no migraron a una cuarentena más “inteligente”.

Este concepto se asemeja bastante a lo que ya hace tiempo venimos investigando y trabajando respecto a los beneficios de una delegación controlada en las empresas, y el impacto que tiene en todos los alcanzados por la misma. El dilema que se ha presentado globalmente bien podría aportar al análisis de los por menores de los procesos de delegación y control.

Podríamos entonces trazar un paralelismo entre el sentir de ese ciudadano que ya redujo miedos e incertidumbre, pero siguen decidiendo por él, y el de un colaborador en una empresa donde su jefe no le otorga ciertos grados de movimiento y decisión a pesar de sus capacidades para hacerlo.

Si nos remontamos al inicio de esta pandemia, lo incierto y el miedo reinante les facilitaron a los gobiernos una toma de decisiones teñida de disposiciones de aislamiento y control

A muchos ejecutivos les encantaría seguir haciendo todo, hacerlo como ellos siempre lo hicieron, sin perder tiempo en enseñar o explicar, bien porque ya lo han aprendido hace mucho, o les cuesta confiar en la calidad - y a veces en la honestidad - de sus colaboradores. Pero no hacerlo puede ser una de las mayores barreras para su propio desarrollo y el de sus empresas. Si no enfrentan un proceso de delegación controlada es probable que sus agendas terminen por sumergirlos en temas operativos y poco acordes a su nivel de responsabilidad.

Para mejorar su calidad de agenda mediante una delegación controlada, se deberían recorrer los siguientes pasos:

* Diagnóstico: identificar alguna de las múltiples razones que puedan estar impidiendo el proceso de delegación. Algunas de ellas podrían ser la falta de un sistema de dirección que nos permita controlar las principales variables, la ausencia de capacidades de gestión del equipo a cargo, y por ultimo pero muy relevante, el estilo de liderazgo del directivo. El liderazgo situacional desarrollado por Hersey & Blanchard contempla que el líder identifique la madurez de las personas bajo su responsabilidad, para adaptar así su estilo. En una primera etapa, en la que el colaborador tiene casi nula experiencia e información, deberá ser directivo, con instrucciones claras y sin margen para la toma de decisiones. Pero cuando esa persona ya ha entendido, aprendido, practicado y ganado en experiencia, el líder deberá finalmente utilizar un estilo delegativo. Algo similar a lo que requeriremos en la evolución de esta pandemia.

* Mapeo de temas:  recorrer la agenda actual para identificar, con cierto ojo crítico, aquellos asuntos que claramente deberíamos delegar. Mientras que la otra cara de esta moneda nos llevará a reconocer todos aquellos asuntos que sí deberían, pero no forman parte del esquema de trabajo.

* Plan de Acción: establecer un plan de acompañamiento y monitoreo del proceso de delegación. Lograr así, incorporar gradualmente las responsabilidades relegadas en la agenda. El cambio de estilo asociado requerirá de un esfuerzo por parte del directivo para no caer en viejos comportamientos y con ello desmotivar a quienes recibirán esa nueva asignación.

Los integrantes de los equipos de trabajo, cuando sienten que están preparadas para asumir ciertas responsabilidades, necesitan de esa delegación. Y cuando la reciben tiene impacto en su motivación

La cuarentena entonces ha dejado grandes enseñanzas: millones de personas responsables aman la libertad y necesitan que se confíe en ellos. Y esto aplica al mundo de los negocios.

Los integrantes de los equipos de trabajo, cuando sienten que están preparadas para asumir ciertas responsabilidades, necesitan de esa delegación. Y cuando la reciben tiene impacto en su motivación, en su desarrollo, perspectiva, iniciativa y sentimiento de desafío. Así se sienten muchos que están empezando a retomar sus actividades en varios países.

En el caso del líder que establece un sistema de dirección y medición de la performance sobre los temas delegados, consigue así la tranquilidad de tener los temas bajo control, haber generado el desarrollo de un equipo competitivo, y contar con tiempo para enfocarse en aquellas decisiones que sí le competen realmente.

De eso se trata una delegación controlada.

*/** Profesores del IAE Business School, Universidad Austral.


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