viernes 30 de septiembre de 2022
OPINIóN Ruiz Guiñazú, legado de una pionera sin techo de cristal

“Magda”: una vida sin pendientes

Esta página de género y diversidad homenajea a Magdalena Ruiz Guiñazú desde la mirada de dos personalidades de la radio que la secundaron en momentos claves de su carrera. Dos productores sobre los que se respaldó en momentos importantes de su carrera radial y de la historia argentina. Para el periodismo y las mujeres periodistas, en particular, fue pionera, y otras profesionales sumaron sus miradas femeninas en redacciones de diferentes soportes. Sin embargo, como ocurre en otros sectores, aún falta que eso se derrame fuertemente en más puestos directivos.

18-09-2022 00:35

“El periodismo independiente es la base de la democracia, de un país organizado dentro de un Estado de derecho; y no por opinar o criticar, un periodista es golpista. Terminemos con esa historia”. Magdalena entendía el periodismo así, siempre, como ese día en 2008, cuando dijo esta frase ante sus colegas en donde recibió, en una sola noche, cuatro de sus múltiples Martín Fierro, que obtuvo durante toda su carrera.

Magdalena no necesitó jamás de un “Ministerio de la Mujer” para hacer su camino. Un camino de 50 años. En una época en la que ser una mujer periodista era mucho más difícil de lo que podría ser hoy.

“Sé que el periodismo fue durante mucho tiempo un oficio de varones, pero si vos demostrás seguridad y audacia, te terminás imponiendo. No tuve problemas de discriminación por ser mujer”, señaló una vez a algunos medios.

Pero seguramente, el legado más importante de Magdalena Ruiz Guiñazú es, sin dudas, la defensa de los derechos humanos. Ese carácter la llevó, convocada por el expresidente Raúl Alfonsín, a sumarse en 1984 a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep).

“Magda” fue la primera periodista en darle voz a Hebe de Bonafini, quien varios años después, durante el primer gobierno kirchnerista, terminaría acusándola de haber trabajado para José Alfredo Martínez de Hoz, primer ministro de Economía de la última dictadura militar. Esta semana, en Radio Rivadavia, emitimos un audio archivo en el que la titular de Madres de Plaza de Mayo contradecía estas afirmaciones y le agradecía a Magdalena (año 1984) haber sido la única periodista en recibir a las madres y abuelas de los desaparecidos, abriéndoles los micrófonos para que contaran lo que estaba sucediendo, lo que significó consecuencias enormes para Magdalena y su familia, como amenazas de todo tipo.

Hoy todos son valientes hablando de aquella época, pero en ese entonces muy pocos se la jugaron como Magdalena. Una mujer separada y con cinco hijos.

“Magda” tenía la virtud, la experiencia y la audacia de poner siempre en aprietos a los entrevistados más cuestionados. “El poder de turno no entiende que el periodismo independiente siempre va a apoyar a un gobierno constitucional y que el disenso es un proceso de revitalización, como la savia para un árbol”, dijo hace unos años, al ser premiada en la Legislatura Porteña por su trayectoria, su contribución al periodismo y su defensa de los derechos humanos.

El miércoles anterior, en su sepelio, el abogado Daniel Sabsay, presidente de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, dedicó unas palabras al trabajo de Magdalena y la definió como una de las periodistas más íntegras del país: “El vínculo que forjó con la Constitución nacional la enaltece”.

Magdalena vivió intensamente y se aferró a la vida como nadie, disfrutaba su trabajo, siempre fue valorada por su honradez, calidez y compañerismo; para algunos de nosotros, fue como una segunda madre, sostenía que era inconcebible hacer las cosas a medias. Vivió una vida plena y sin pendientes. Eso es y será Magdalena Ruiz Guiñazú para todos nosotros. La más fuerte de todos.

*Gerente de Contenidos y Programación de Radio Rivadavia.

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