martes 05 de julio de 2022
OPINIóN Columna de la UB

Los residuos agropecuarios pueden equilibrar la balanza comercial energética

El productor agropecuario dispone de la oportunidad de transformarlos en ingresos, reemplazando costos de remoción y contaminación asociada, mediante la elaboración de subproductos, elevando el valor agregado y el empleo.

24-05-2022 07:00

El productor agropecuario tiene disponible un recurso que proviene de los residuos de la agricultura y la ganadería. Dispone de la oportunidad de transformarlos en ingresos, reemplazando costos de remoción y contaminación asociada, mediante la elaboración de subproductos, elevando el valor agregado y el empleo.

A través de cooperativas de productores se puede organizar la generación de biogás, para autoabastecimiento y su derivación al Sistema Interconectado Nacional. Y en simultáneo, obtener un biofertilizante para reemplazar el producto similar importado.

Más beneficios para productores agropecuarios

En los campos argentinos, a partir del aprovechamiento de los rastrojos de maíz, trigo y soja, más las excretas de ganado porcino y bovino para tambo, hay un potencial de producción de biogás que puede equilibrar la balanza comercial energética, contribuyendo al autoabastecimiento de Argentina y liberando la aplicación de divisas.

La remoción del 50% de los rastrojos de los cultivos mencionados y la recolección de excretas de la ganadería referida el potencial de producción de biogás promedio del 2014 al 2020 ascendería a 60 millones de metros cúbicos por día o 22 mil millones por año. Esto equivale a 35 mil Toneladas Equivalentes de Petróleo (TEP) por día o 12,7 millones de TEP/año, lo que hubiera reducido las importaciones energéticas argentinas al 25% de lo que fueron en el período.

Es posible producir biogás en dos escalas. La menor, a partir de un biodigestor tubular o de bolsa, es la más adecuada para pequeños grupos de productores, que podrían aprovechar el biogás para autoabastecimiento y vender el biofertilizante. En la escala mayor, el biocombustible es elaborado con un biodigestor de domo, alimentado a partir de residuos agropecuarios recuperados por miembros de una cooperativa de productores medianos, que recibirían en forma de pago biofertilizante, mientras el biogás es derivado al Sistema Interconectado Nacional.

Capacitación sobre gestión de residuos pecuarios

De la evaluación y cotización de los requerimientos y el costo de puesta en marcha y funcionamiento, se logró cuantificar el nivel de inversión, así como el costo de producción y rentabilidad.

La inversión inicial requerida para el biodigestor de pequeña escala es de 55.570 dólares, con una vida útil aproximada de ocho años. En el caso del biodigestor de mediana escala, la inversión inicial asciende a 2.116.760 dólares, con una vida útil aproximada de 30 años. Existen programas nacionales adecuados al financiamiento de ambas propuestas: se trata del Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales-PERMER, de la Secretaría de Energía de la Nación, para la propuesta de uso rural, y del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales-PROSAP del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, para el proyecto industrial.

A partir de la construcción del flujo financiero de cada proyecto de inversión y del cálculo de rentabilidad, se pudo establecer el Valor Actual Neto (VAN) y la Tasa Interna de Retorno (TIR), para constatar su viabilidad financiera.

El aislamiento y la actividad agropecuaria

Los proyectos evaluados resultaron viables, con un tiempo de recupero de la inversión de seis años para el biodigestor de pequeña escala, y de entre nueve y diez años para el de mediana escala. La TIR fue estimada en el 12% de la inversión a diez años para el biodigestor rural, con VAN positivo (superando los 80 mil dólares). En el caso del biodigestor industrial, la TIR fue estimada en el 7% a 15 años de plazo, ascendiendo al 9% en 20 años, con VAN positivo, superando los 2,8 millones de dólares, para ambos plazos.

El aprovechamiento de residuos de cosecha y excretas de ganadería constituye una oportunidad de negocio. El biofertilizante permitiría la sustitución de importaciones y el ahorro de divisas, mientras que el biocombustible contribuiría a diversificar la matriz energética nacional, con ampliación de la capacidad instalada, en el camino del autoabastecimiento, de manera sustentable y aportando a la mitigación del cambio climático y al cumplimiento del compromiso con la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas-7 de la Agenda del 2030.

Esto se ve realzado en el contexto internacional del conflicto entre Rusia y Ucrania, que presiona a la suba tanto el precio del gas como el de los fertilizantes, ya que Rusia es uno de los principales productores de ambos bienes.

 

* Mariana Barreña, investigadora de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Belgrano, junto con sus pares Rosa Ana Catalano, Marcelo Caña, Federico Paoloni y Giuliano Paoloni.