La política argentina no hace otra cosa que autodegradarse, parece una competencia ideada por algún enemigo común de la política. Es todo un horror, una degradación.
Ayer se celebraba una misa por el aniversario de la muerte del papa Francisco en Luján, provincia de Buenos Aires, y estaba gran parte de la política. Estaban los peronistas, había parte del gobierno, en las fotos vi al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a Diego Santilli, a Axel Kicillof, Manuel Adorni.
Siendo que era un homenaje organizado por la Basílica de Luján, terminó siendo noticia, lamentablemente, no por lo que correspondía sino por el escándalo protagonizado por la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien argumentando que allí estaba Manuel Adorni, o no sé qué cosa de la casta, se fue, se volvió a mitad de camino, según las crónicas de los medios, cuando se enteró que había un cambio en el protocolo y le iba a tocar estar cerca de Adorni.
Victoria Villarruel destrozó a Manuel Adorni, Diego Santilli y Martín Menem: "Lo peor de la casta"
Fue un escándalo, una cosa patética. El argumento de la señora Villarruel, que ayer era la presidenta en ejercicio porque el presidente está volviendo de Israel para reunirse hoy con Peter Thiel, fue tan patético como su gesto, dijo: "me pareció que la misa en la Basílica de Luján se había politizado, y cuando la política se mete en el recuerdo de personas importantes como es el papa, prefiero estar con la gente".
No sé con qué gente, pero eso dijo. Y dijo "me pareció que en la ceremonia de Luján estaba lo peor de la casta político", un argumento completamente inconsistente porque ella tiene que presidir el Senado, donde, por supuesto, está la casta político, no veo diferencia en convivir con la casta política en una basílica en homenaje al papa Francisco con presidir una sesión del Senado donde está el pleno de la casta política.

Dio un argumento de una inconsistencia total que fue aprovechado por el gobierno, y por la prensa oficialista, para descargar su furia contra esta señora que no hace más que enterrarse a sí misma con esos argumentos y comportamientos disparatados, impresentables, patéticos y degradantes, pero que no afectan solamente a ella sino al conjunto de la política.
Hay un grado de degradación en los últimos tiempos en la vida política muy importante. Fue un paso más en la degradación, y después no quieren que la gente se moleste con la política.