OPINIóN
PROJECT SYNDICATE

¿Puede China revertir su declive demográfico?

China enfrenta un colapso de nacimientos histórico. Factores como la alta densidad urbana, bajos ingresos familiares y cambios sociales impiden revertir una crisis que amenaza su futuro.

China enfrenta un colapso de nacimientos histórico 20012026
China enfrenta un colapso de nacimientos histórico | Cedoc

China acaba de anunciar que los nacimientos en 2025 cayeron en picado hasta los 7,92 millones, frente a los 9,54 millones del año anterior, casi la mitad de lo proyectado (14,33 millones) cuando se derogó la política de hijo único en 2016. De hecho, los nacimientos en China han caído a un nivel comparable al de 1738, cuando la población total del país era de solo unos 150 millones.

Tras reconocer finalmente la sombría realidad demográfica del país, las autoridades chinas introdujeron el año pasado nuevas políticas pronatalistas, esperando que el número de nacimientos repuntara. Pero el descenso de la tasa de fertilidad era inevitable, como una roca rodando por una colina. Incluso si se puede empujar de nuevo hacia arriba, no sucederá rápidamente.

Después de todo, la tendencia a la baja en los matrimonios será difícil de revertir, ya que se espera que el número de mujeres de entre 20 y 34 años —el grupo responsable del 85% de los nacimientos en China— caiga de 105 millones en 2025 a 58 millones para 2050. Para agravar el problema, el mercado matrimonial de China sufre un desajuste pronunciado. Décadas de abortos selectivos por sexo han creado una grave escasez de mujeres en edad fértil, y el mayor nivel educativo de las mujeres ha creado el fenómeno de las "mujeres sobrantes", con las estudiantes superando en número a los varones. Mientras que la proporción entre hombres y mujeres de seis años en 2010 era de 119:100, para 2022, cuando esta cohorte entró en la universidad, la proporción en las admisiones de grado era de solo 59:100. Como resultado, más hombres no pueden encontrar esposas y es más probable que más mujeres permanezcan solteras, dada su preferencia por maridos con mayor nivel educativo.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

China cumple la meta de crecimiento en 2025, pero la economía pierde fuerza

Las políticas actuales de China son una versión a escala de la ineficaz respuesta de Japón al declive demográfico. En Japón, la fertilidad cayó de 1,45 (muy por debajo de la tasa de reemplazo de 2,1) en 2015 a 1,15 en 2024. Dado que China se enfrenta a limitaciones demográficas estructurales aún más profundas, no sorprende que su tasa de fertilidad ya haya caído por debajo de la de Japón.

Es una ley ecológica que la densidad inhibe el crecimiento de las poblaciones de bacterias, plantas y animales, y los seres humanos no son una excepción. En los distritos y ciudades de Tokio, la densidad de población está correlacionada negativamente con las tasas de fertilidad, y el mismo patrón se puede encontrar en Londres, Nueva York y Shanghái. Las áreas urbanas edificadas en los Estados Unidos suelen tener entre 800 y 2.000 personas por kilómetro cuadrado, en comparación con las aproximadamente 6.000/km² de Tokio. En China, el promedio es de 8.900/km², y muchos distritos en ciudades de primer y segundo nivel —donde acuden los jóvenes— suelen alcanzar los 20.000-30,000/km².

La alta densidad de población eleva los costes de la vivienda, y las ratios más altas entre precio e ingresos afectan negativamente a la fertilidad. En los últimos años, el descenso de la fertilidad en Canadá, EE. UU. y los países europeos se ha visto impulsado en parte por el aumento de los precios de la vivienda. Dado que la ratio precio-ingresos de China supera con creces la de Japón, y dado que su burbuja inmobiliaria es mucho mayor, aumentar la fertilidad requeriría transformar (demoler y reconstruir) sus ciudades para reducir su densidad de población y los costes de la vivienda. Hacer eso, sin embargo, podría desencadenar una crisis financiera o incluso un colapso económico.

China, ¿sin bebés?: incentivos, impuestos y una natalidad en mínimos históricos

La experiencia de Japón también muestra que la edad media de hombres y mujeres en el primer matrimonio está correlacionada negativamente con la fertilidad, al igual que la proporción de mujeres solteras de entre 25 y 29 años. En China, la edad media al primer matrimonio aumentó de 26 años para los hombres y 24 para las mujeres en 2010 a 29 y 28 años, respectivamente, en 2020. Peor aún, la proporción de mujeres solteras de entre 25 y 29 años se disparó del 9% en 2000 al 33% en 2020, y al 43% en 2023.

El gobierno chino ha introducido una política de "nuevas fuerzas productivas de calidad" para compensar el lastre del envejecimiento en la economía. Pero tales medidas a favor del crecimiento prolongarán inevitablemente la educación, lo que retrasará el matrimonio y la maternidad, aumentará la proporción de personas solteras y reducirá aún más la fertilidad.

Una vez más, Japón demuestra que no hay soluciones fáciles. Financió los subsidios por parto aumentando el impuesto al consumo. Pero como dice el refrán, la lana sale de la oveja: la carga recayó finalmente sobre los hogares, reduciendo el ingreso disponible como porcentaje del PIB, que ha caído del 62% en 1994 al 55% en 2024; una pérdida que los subsidios difícilmente pueden compensar. Del mismo modo, la tasa de fertilidad de Taiwán cayó de 1,68 en 2000 a 0,72 en 2025, reflejando en parte la caída del ingreso disponible de los hogares del 67% del PIB al 55%. En la China continental, el ingreso disponible de los hogares ya representa solo el 43% del PIB, lo que dificulta aún más la crianza de los hijos.

India reformula su marco nuclear para lograr la transición hacia la energía limpia para 2047

La mejor opción de China para aumentar la fertilidad sería elevar su participación en el ingreso de los hogares, lo que también impulsaría el consumo y absorbería el exceso de capacidad. Pero es poco probable que el gobierno persiga tal cambio de paradigma, porque hacerlo podría debilitar sus propias finanzas y su poder, transformando potencialmente el panorama político de China.

Además, incluso si China pudiera permitirse aumentar la fertilidad proporcionando generosos beneficios sociales, los efectos no durarían, porque tales intervenciones corren el riesgo de debilitar las estructuras familiares y reducir la participación masculina en la fuerza laboral. Después de que los países nórdicos adoptaran políticas similares, la proporción de niños nacidos fuera del matrimonio aumentó hasta el 50-70%, con los contribuyentes actuando como "padres públicos" y los "hijos públicos" manteniendo a los ancianos.

Este modelo colectivista —que recuerda al Gran Salto Adelante de China (1959-62), que provocó decenas de millones de muertes por hambruna— es insostenible. En Finlandia, el país nórdico que envejece más rápido, la tasa de fertilidad cayó de 1,87 en 2010 a 1,25 en 2024; y en Suecia, ha bajado de 1,85 en 2016 a 1,43 en 2024, reflejando la tensión entre el bienestar de los ancianos y la supervivencia de los no nacidos.

La fuerza de una cadena está determinada por su eslabón más débil, y en el caso de China, varios eslabones necesitan reforzarse. La fertilidad solo puede aumentar si China los aborda todos. Dado que muchos países necesitan soluciones viables para la baja fertilidad y el envejecimiento de la población, cabe esperar que pueda dar un ejemplo que no viole los derechos humanos. Pero la experiencia de otros países sugiere que nadie ha descubierto todavía cómo hacer que las rocas rueden cuesta arriba.


(*) Yi Fuxian, científico senior de la Universidad de Wisconsin-Madison, encabezó el movimiento contra la política de hijo único en China. Su libro "Big Country with an Empty Nest" (China Development Press, 2013), inicialmente prohibido, ocupa ahora el primer lugar en los 100 mejores libros de 2013 de China Publishing Today.