OPINIóN
El Sicofante

Reacción post discurso en la Organización de Naciones Unidas

“La intrascendencia del paso de Javier Milei por la ONU solo es comparable en inversa proporción con el denodado esfuerzo por parecer un líder global”, califica el autor y analiza lo que dejó su participación en el foro mundial.

Discurso Javier Milei en la ONU
Discurso Javier Milei en la ONU | AFP

Cada vez que Milei pisa la ONU, la vergüenza entra por todas las ventanas del país y en esa mezcla que se forma entre aversión, humillación y desprecio, los argentinos reiteramos nuestra ilimitada capacidad de asombro ante nuevas felonías del Presidente, que en su forma de bufonería de ocasión muestra su calidad de monigote en la mejor acepción de esta palabra como lo de ser un muñeco ridículo y manipulable.

Sus actos, ante la escasa importancia que le asignaron aquellos que él creía lo estaban esperando (Trump y Marco Rubio), lo llevaron a su real y dolorosa dimensión de “Pelele” o sea aquel que careciendo de personalidad relevante ni voluntad hace el ridículo como forma de servir a la diversión de otros.

Esta descripción, tal vez dura pero no inmerecida para quien va dirigida, está describiendo nada menos que al presidente de una Nación, que por ser la nuestra exige que digamos las cosas como creemos que son y como entendemos deben decirse. El silencio y la aceptación de estas anomalías es complicidad.

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¿Debemos tolerar que nuestro presidente afirme que Trump y Netanyahu son figuras que están por encima del promedio moral e intelectual de todos los dirigentes del mundo?

No sin dolor, en el alma y en la dimensión histórica y política que me une a mi querida patria argentina, escribo estas (des)calificaciones para Milei, en la inteligencia que se las ganó sobradamente, ya que su permanente batallar por destruir años y años de construcciones sociales, culturales y de sabias legalidades que Argentina posee, lo hace acreedor a estas críticas que intento darle un tono eufemístico para no quedar como un protervo y recorrer caminos ramplones y chabacanos, que serian sin duda registros menos atildados y pondrían en la piel del presidente calificativos muchos más severos. Que los merece.

La intrascendencia de su paso por la ONU solo es comparable en inversa proporción con el denodado esfuerzo por parecer un líder global y entonces surgen de su boca apreciaciones tan desagradables como lesivas para cualquier dignidad de quien debe representar a un país y no caer en la logorrea (incontinencia verbal ) de sus propias creencias y entonces debemos tolerar que nuestro presidente afirme que Trump y Netanyahu son figuras que están por encima del promedio moral e intelectual de todos los dirigentes del mundo, o prometer que en Argentina jamás se “regulará la Inteligencia artificial”

El término sicofante describe al que utiliza la adulación rastrera y el engaño para ganar favores de los poderosos.

*Ex coordinador general del Consejo de Televisión Digital Terrestre en Argentina, legislador provincial entre 1987 y 1995 y diputado nacional entre 2003 y 2007