PERIODISMO PURO
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Alfredo Cornejo: "Me cuesta ver al radicalismo fuera de Juntos por el Cambio"

En una acertada lectura de los acontecimientos políticos decidió no acompañar en la fórmula presidencial a Patricia Bullrich como su vice, y en cambio, tratar de conseguir un segundo mandato para gobernar Mendoza. Ahora como gobernador electo tendrá un peso y un rol preponderante ante un Presidente que por primera vez en la historia de la democracia argentina no tiene ningún gobernador de su propia fuerza política, lo que hace que el apoyo de los gobernadores puedan brindar al gobierno entrante sea central para la gobernabilidad de Javier Milei".

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Alfredo Cornejo en la entrevista con Jorge Fontevecchia | Sergio Piemonte

—Usted es el gobernador con más seniority, con más años de gobierno, tanto de Juntos por el Cambio como de los radicales, así que me parece muy importante contar con su visión primero, el estado del arte del radicalismo, hay nuevas figuras,  tenemos dirigentes jóvenes en la ciudad de Buenos Aires, ¿cómo se imagina que se tiene que reorganizar el radicalismo? 

—Me cuesta ver al radicalismo fuera de Juntos por el Cambio, y me cuesta verlo fuera de esa coalición, porque me resulta difícil hablar del radicalismo sin su contexto. Y el contexto sin duda alguna, es que hay una nueva etapa constitucional, con un presidente que ha salido electo en circunstancias diferentes del funcionamiento del sistema político. En primer lugar, tiene un mandato muy contundente de cambio de modelo, de hartazgo. No se lo ha votado probablemente por sus ideas liberales, o la mayoría no lo han votado por sus ideas liberales. Más por hartazgo que por sus ideas liberales. Y a su vez, es un presidente que surgió sin partido, fenómenos que están ocurriendo en otros países pero que no siempre han sido exitosos en otros países, disruptivos de la periferia del sistema político. Y a su vez, tiene una debilidad tremenda, porque no tiene ningún gobernador, intendente, creo que tiene dos o tres de pueblos muy chicos, de tre mil intendencias, dos o tres debe tener. Tiene solo siete senadores, menos del 10% de los 72 que componen la Cámara de Senadores, tiene 38 diputados, una minoría más chica que la que tenía Mauricio Macri en el 2015. Es decir, estamos ante un sistema político donde hay un mandato de cambio muy fuerte, pero es un gobierno que tiene debilidad. Tiene fortaleza por el lado del mandato, pero tiene debilidad estructural desde el punto de vista del territorio, desde el punto de vista de la presencia en el Parlamento. Con lo cual, mirar al radicalismo solo sin ese contexto, me cuesta definirlo. El radicalismo tiene que leer esta demanda de cambio de la sociedad, que fue muy categórica, que fue muy contundente, pero que es imprecisa acerca de qué cosas cambiar, porque que la sociedad quiera reforma laboral, fiscal, impositiva no quiere decir que apruebe cualquier reforma laboral, cualquier reforma impositiva, cualquier reforma fiscal. Entonces el radicalismo debe leer el mandato general, y debe estar presto a la discusión de esas definiciones individuales de esas reformas, con lo cual no es un cheque en blanco obviamente a ese mandato, hay que trabajar, hay que estar, pero hay que estar predispuesto, no rechazar ese mandato de cambio, y plantear un statu quo de la situación económica argentina, me parece que por ahí va. Y no lo veo fuera de su coalición y alianza con el PRO. Un PRO que se está reconfigurando, que está crujiendo, pero que si no estamos unidos, el fracaso de este gobierno puede ser una reversión al populismo más rancio, de un peronismo reorganizado alrededor del kirchnerismo, y me parece que eso sería un retroceso más. Con lo cual, Juntos por el Cambio debe estar ahí. Difícil la tarea que toca, y difícil como armarlo, porque hay dificultades para la unión con el PRO, para la unidad al interior del radicalismo. Y la definición con el gobierno nacional del radicalismo y del PRO, en mi criterio, debe ser contribuir a la gobernabilidad de un gobierno débil, pero no cogobernar sino contribuir a la gobernabilidad. Y contribuir a la gobernabilidad es estar predispuesto a aprobar los proyectos de ley, discutirlos, consensuarlo con el gobierno, pero no cogobernar. Eso no quita que gente nuestra ocupe ministerios, dependencias, etc; pero no que condicionen un apoyo cerrado a la coalición de cogobierno, porque esa no es la situación, no es lo que votó la mayoría de la población. 

 

—Usted dice que si este gobierno fracasa, viene un peronismo kirchnerista, ¿por qué no podría venir... 

—Primero, no es irreversible que este gobierno fracase y no es irreversible, no es el destino manifiesto que este gobierno fracase, puede tener éxitos. Ahora, este gobierno puede fracasar y si Juntos por el Cambio o la unión, como se llame, Juntos por el Cambio, porque eso también creo que hay que hacer un refresh del nombre, pero la alianza del PRO y la UCR está desunida, sin duda alguna que la alternancia va a ser el kirchnerismo y el populismo. 

—¿O sea que podría ser Juntos por el Cambio o la alianza del PRO con el radicalismo la alternativa, y no el peronismo kirchnerista? 

—Así es. 

—¿Para eso qué es lo que deben hacer además de mantenerse unidos, qué habría que corregir de lo no hecho?

—Esta primera etapa requiere leer correctamente el mandato de cambio de la sociedad. En estos tiempos un gobierno débil, como es el de Milei, por lo que describí, escasa representación parlamentaria, que no tiene desarrollo territorial para bajar sus propuestas y defenderlas en el territorio, en el pueblo, en las ciudades, en los pequeños pueblos, en las organizaciones no gubernamentales y demás, si Juntos por el Cambio, no le da colaboración, y no le da gobernabilidad, paga un costo altísimo porque buena parte de los simpatizantes de Juntos por el Cambio, del PRO y de la UCR, quieren que este gobierno tenga éxito, se encamine y no termine en una Asamblea Legislativa, para hablar bien claro y concreto. 

"Juntos por el Cambio quedó como tercera alternativa, no entró al balotaje"

—Lo entiendo perfectamente. Mi pregunta es respecto de qué se hizo para que no fuera Juntos por el Cambio quien hoy estuviera gobernando la Argentina, si hay alguna experiencia para extrapolar y corregir para que la alternativa al gobierno de La Libertad Avanza en el futuro, sea de la Unión del PRO y la Unión Cívica Radical, ¿el hecho de que no haya habido un candidato a presidente de la Unión Cívica Radical en la alianza de Juntos por el Cambio, no es algo que visto en retrospectiva, pudo haber sido un error?

—Yo creo que sí. La pregunta qué no hicimos, es una pregunta muy amplia y que tiene diversas interpretaciones de varios de nosotros, puedo dar la mía, pero también creo que es inconducente profundizar mucho en eso, porque lo concreto es que pasó, y que Juntos por el Cambio quedó como tercera alternativa, no entró al balotaje y eso ya define que hubo un error, porque si no, hubiésemos quedado en el balotaje. Y me parece que hay cosas que algunos dirigentes leímos, humildemente yo lo he hecho, pero otros tantos, no de nuestro espacio. Cristina misma leyó, sabía que si iba a un balotaje lo perdían, que había un rechazo tan grande. Yo también estaba convencido que acá la clave era ir al balotaje, porque el gobierno no podía triunfar. Y de hecho el gobierno ha hecho cosas increíbles, ha gastado una cantidad de recursos para dar vuelta la elección en las PASO, en la general y en el balotaje, que son inéditas en la Argentina, y sin embargo no pudieron dar vuelta la... Habla un poco bien del sistema democrático argentino. Algunos leímos que el gobierno no podía ganar en una segunda vuelta y que había que concentrarse en entrar en esa segunda vuelta, pero no llegamos. O sea que ahí tenemos evidentemente el reflejo de un error. En el radicalismo en particular, cometimos el error de no empoderar. Primero, los líderes radicales, los gobernadores, etc; casi todos somos del interior del país y el sistema político argentino y el sistema comunicacional, que tiene una gran influencia en la deliberación pública, está concentrada en Amba. Los dirigentes del interior les cuesta un montón progresar en las encuestas, estar en la oferta electoral, y ahí entonces, obligaba a que nosotros tuviésemos una estrategia inteligente y todos empoderamos a uno, y una vez empoderado a ese íbamos a estar competitivos con los candidatos del PRO, etc; no lo hicimos. Hubo un atisbo con Facundo Manes en el 2021, después de la elección legislativa. Humildemente, yo también me ofrecí con la marca Mendoza, que es una marca relevante por su calidad de administración, pero tampoco recibí apoyos. Gerardo Morales también quiso serlo. Lo concreto es que no empoderamos a uno, para poder todos estar detrás de y competir en una PASO con los del PRO. Con lo cual ahí cometimos un error, para mí ese fue el primer error. Es decir, si hubiésemos tenido un candidato que medía 12 puntos, 13 puntos por su sola mención, todo el mundo se hubiese encolumnado detrás de él, pero no lo teníamos, entonces había que empoderar a uno, esa era la estrategia en el 2021, después de que dejé el Comité Nacional. 

"Protege su industria el que puede, la Argentina no puede proteger industrias obsoletas"

—Usted era presidente del radicalismo cuando, podríamos decir, se crearon las condiciones para que en 2021 Juntos por el Cambio tuviera un arrollador triunfo frente al peronismo.

—Muy exitoso.

—La pregunta del pasado tiene que ver con el futuro, corregir eso implica que el radicalismo para fortalecer la unión con el PRO, tiene que construir un candidato competitivo. 

—No me cabe la menor duda, tiene que ser así. Pero también el radicalismo no es competitivo sino en alianza. El esquema 'listatresismo' que plantean algunos dirigentes radicales no tiene posibilidad alguna de instalarse como una opción nacional, probablemente en alguna provincia, en algún municipio tiene esa posibilidad. Nuestra alianza con el PRO, tiene que ser por el lado de las convicciones, hemos convivido ocho años ya y creo que en esos años tiene una mejor consolidación que la que tenía al principio, en el 2015. Estando en la oposición, había una relación entre dirigentes PRO y radicales, mucho más fluida que la que teníamos cuando Cambiemos fue gobierno con Macri. Estamos más consolidados, pero hay tantas diferencias internas, cómo pararse con Milei en esta nueva etapa, que eso se ve desdibujado. Pero creo que en el sustrato, y a partir de los diez gobernadores de Juntos por el Cambio, tres del PRO propiamente dicho, Frigerio, Nacho Torres de Chubut, y Jorge Macri de Ciudad de Buenos Aires, tomándolo como un gobernador al jefe de la Ciudad de Buenos Aires, más los dos aliados tradicionales como Orrego de San Juan, y Claudio Poggi de San Luis, aliados tradicionales del PRO y de Juntos por el Cambio, más los cinco radicales, Pullaro, el gobernador de Jujuy, Gustavo Valdez de Corrientes, Zdero de Chaco y quien les habla, es un peso territorial fuerte como para ordenar ese espacio de Juntos por el Cambio, en una unidad de criterio. Y esos diez estamos en algo de acuerdo en que no hay que cogobernar, pero sí que hay que contribuir a la gobernabilidad de Milei, de un gobierno débil. 

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LA DERROTA DE JUNTOS POR EL CAMBIO. "Hay dificultades para la unión con el PRO, para la unidad al interior del radicalismo". (FOTO SERGIO PIEMONTE)

—Siguiendo con ese planteo, podríamos decir que Milei se colocó a la derecha de Juntos por el Cambio. La alternancia lógica, asumiendo que pueda tener éxito el gobierno de Milei y que luego, Juntos por el Cambio, tenga que competir en las elecciones primero de 2025 y después de 2027, ideológicamente, ¿tendría que ser más de centro, más de centro derecha, tendría que parecerse más al centro como se originó Juntos por el Cambio, en su momento Cambiemos, para diferenciarse de La Libertad Avanza, o tendría que parecerse más a La Libertad Avanza? 

—Usted es un periodista agudo y profundo en los conceptos, yo le tiro un título, debería ser de centro, pero me gustaría explicar qué es el centro, y el concepto de éxito de Milei también me gustaría desarrollarlo. 

"El kirchnerismo todavía tiene un peso sobre el peronismo tradicional muy fuerte"

—Por favor, las dos cosas.

—La primera es que hay que ver el contexto, los rótulos ideológicos sirven para un lavado como para un planchado, o sea, en determinados momentos. El otro día lo escuché decir a Milei que Alem era liberal y yo suscribo 100% esa definición. El discurso más connotado de Alem son los principios del liberalismo, y varias intervenciones de Alem, referidas al manejo de la economía al puerto proteccionista, que sería el puerto proteccionista de CABA hoy. Él defendía las producciones del interior de libre competencia y funcionamiento de los mercados y no al proteccionismo de la Ciudad de Buenos Aires, en ese tiempo que sería CABA o AMBA sería hoy, el único puerto. Entonces, en contextos determinados y en sociedades determinadas, eso es liberalismo y hoy por definición es liberalismo, pero en ese contexto tecnológico y demás. Casi todas las democracias que están sufriendo ataques de populismo por izquierda o por derecha, los éxitos electorales de esos populismos son efímeros. Con alta institucionalidad como Estados Unidos, o con una institucionalidad relativa como Brasil, en los dos tuvieron cuatro años de mandato, pero ni Bolsonaro ni Trump fueron reelectos. En la Argentina, con una democracia bastante estable pero con una institucionalidad débil, pero más fuerte que muchos otros países, con una tasa de estabilidad de los políticos bastante más alta que la de Perú, no me extrañaría que el fenómeno sea como está pasando en muchos lugares del mundo, que ante los extremos luego vengan gobiernos de centro, moderados y demás. Y me parece que si llueve sopa en la sociedad, nosotros tenemos que estar con el cucharón, no con el tenedor, en Juntos por el Cambio, en el radicalismo y en el PRO, que está en el centro. Ahora, definamos centro porque también vuelvo a los contextos. Yo me sumé a la militancia política con Alfonsín en el 82' y a Alfonsín lo criticaban por ser de izquierda, y él tenía una respuesta: en realidad yo creo que lo que ha ocurrido que la Argentina en la década del 70' se corrió a la derecha, y por eso yo que del lado izquierdo. A mí me pasa exactamente lo mismo, siento que el funcionamiento de los mercados libres es un requisito fundamental para que crezca la economía, para que haya acumulación de capital y para que haya inversión y crecimiento. Ahora, debe existir el Estado y debe intervenir en mercados que funcionan imperfectamente, pero esas intervenciones no deben ser bobas y deben ser intervenciones inteligentes, otorgando información a los mercados, y por qué no, con regulaciones en muchos aspectos. Los gobiernos fuertes no hace falta que tengan gran gasto público. El gobierno de Estados Unidos es un gobierno fuerte porque tiene mucha información y tiene organismos reguladores, no es que no los tiene, y aplica el proteccionismo, entonces me parece que ese es el centro, hacia eso debería ir la Argentina. Ahora, protege su industria el que puede, la Argentina no puede proteger industrias obsoletas y protegerla con crisis fiscal mediante todo el tiempo con déficit, imprimiendo billetes. Entonces, cada definición de esas tiene su contexto, a nosotros nos viene bien un gobierno que sea pro mercado. Creo que a la Argentina le viene bien que vayamos hacia una cultura más pro mercado, y viene bien que luego haya una reversión, y que ese pro mercado no haga daño irreparable para obtener un gobierno de centro que desarrolle el país. Y acá viene el concepto de éxito. Qué es un gobierno exitoso para Milei. Hay dos. El éxito para los especialistas y la élite política o los intelectuales es uno, números de la economía, números de la pobreza. El éxito para el ciudadano común, para el sistema político, se mide en elecciones, es probable que tengamos gobierno, se ha visto en otras democracias. Chile nunca le fue mejor en su economía que en el gobierno de Piñera y sin embargo vino y ganó Boric. 

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—El ejemplo de Perú que crecía el 6%. 

—Exactamente. El ejemplo de Perú es que a los gobiernos le va bien económicamente, pero tienen crisis recurrentes desde lo político, han destituido tres barra cuatro, tres han estado presos, uno de los presidentes suicidado, políticamente es muy inestable. Entonces definamos éxito. Para mí sería exitoso que vayamos hacia una estabilización de la moneda, de un crecimiento económico moderado, una mejora del salario real y por ahí la ciudadanía vislumbra que eso es un éxito y lo vota. Entonces es un gobierno exitoso, ahora no quiere decir que estemos desarrollándonos en estos cuatro años, o aquí dentro de dos años puede ganar Milei la elección, pero no quiere decir que sea exitoso en sí mismo, pero también puede ser que gane la primera elección y esté muy criticado en la segunda, a pesar de haber estabilizado la economía y demás y no tenga reelección. La definición de éxito se va a ir construyendo en la deliberación pública, y se va a ir construyendo en el progreso que tenga en materia económica, fundamentalmente, y en segundo lugar, en seguridad. 

—Déjeme ir a la cuestión del éxito, si no entiendo mal, más allá de la elegancia en decirlo, lo que usted marca es que hay más posibilidades de que Milei no sea reelecto, de que sea reelecto en función de todas las experiencias de casos similares en el mundo, en ese caso la discusión es quién sería la alternativa, si Juntos por el Cambio o un peronismo kirchnerista, ¿cree que es posible un peronismo no kirchnerista que evolucione en el futuro o ve a La Libertad Avanza cooptando la parte peronista no kirchnerista?

—Ahí se mezclan muchas cosas. Hay una cultura del peronismo de asociarse a los cambios sociales rápidamente y buena parte de sus dirigentes a ser bastante oportunistas. Yo digo que corren en auxilio de los ganadores. Entonces ahí puede pasar que buena parte del peronismo. Y creo que ahí hay una apuesta incipiente, no sé si deliberada, no sé si realmente eso es lo que tiene en la cabeza Milei o sus principales asesores políticos, pero da la impresión que hay una apuesta a seducir a un sector del peronismo en esa dirección. Ahora, las apuestas de todos esos dirigentes, muchas de ellas no son por convicción pro mercado o pro ideas de Milei, son más bien, insisto, correr en auxilio del ganador y sacar alguna ventaja allí. Si hay un cambio de modelo económico, no veo tanto éxito en esa estrategia, porque un cambio de modelo económico requiere menos arbitrariedad fiscal en el manejo de las provincias, en la relación con las provincias, en subsidios y transferencias a las provincias, con lo cual no creo que eso sea mecánica esa conducción de Milei con cierto peronismo. Tengo un dato que lo dije en el 2019, que era evidente y lo dije en el 2015, que era menos evidente. No demos por muerto al kirchnerismo y lo que representa, porque culturalmente han dado una batalla y la ganaron en una década y media. Hay resabios de esa batalla cultural y eso lo representa Cristina con su personalidad, pero también el problema de Cristina es que no tiene herederos, es ella sola porque no ha sabido hacerlo, porque no ha querido hacerlo, con lo cual el kirchnerismo todavía tiene un peso sobre el peronismo tradicional muy fuerte, una ausencia de liderazgo. Hay una parte que corre en auxilio del ganador, pero hay otra parte que requiere estar liderado todo el tiempo en un verticalismo único y en la única dirigente parada en ese sentido es Cristina, desgastada, con causas judiciales, etcétera, pero finalmente  es ella.

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—¿Usted ve posibilidades de que se rompa el actual oficialismo?

—El peronismo sí. 

—¿Cómo se imagina?

—No tengo una configuración, porque no podría dar nombres, pero sí un polo kirchnerista con aliados, y un polo más moderado de colaboración con Milei en una primera etapa también. 

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—¿Podríamos decir que ese peronismo kirchnerista se concentraría alrededor del conurbano bonaerense y arrastraría a toda la provincia de Buenos Aires?

—Exactamente. Si yo fuera asesor de Milei, le diría, el cambio de modelo económico que percibe y que quiere, que manifestó y que hay una demanda social, requiere mejorar la relación fiscal del conurbano con la nación, que no es de asistencia, porque si es de asistencia va a seguir teniendo los mismos problemas que ha tenido el modelo económico en estas dos décadas. El conurbano, le sale al conjunto del país cada vez más caro, el tema de los subsidios del transporte es la clave de esto. Han puesto un secretario de Transporte, una persona de Córdoba que conoce muy bien el sistema, va a hacer lo que queremos hacer y quisimos siempre Schiaretti y yo en el anterior pacto fiscal del 2017 de Macri, o vamos a seguir manteniendo un alto subsidio en AMBA al transporte, a los trenes y demás, que tiene impacto fiscal sobre el déficit, etcétera. El ancla del proyecto de Caputo y Milei, da la impresión que es el equilibrio fiscal. Para el equilibrio fiscal buena parte de los recursos se despliegan en el conurbano bonaerense, en AMBA en general, pero en el conurbano bonaerense en particular, en detrimento de los sectores productivos del centro del país y de los bolsones de productividad del norte o de la Patagonia. 

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—La provincia de Buenos Aires tiene veintipico por ciento de la coparticipación, 38% de la población y solamente dos senadores por el oficialismo, igual que la provincia más chica del interior del país. Dado que de los fondos, más allá de la coparticipación que el Gobierno nacional le entrega a la provincia de Buenos Aires, si no se los coloca, podría conseguir la felicidad de muchos gobernadores del interior del país, y obtener en lugar del apoyo de dos senadores, el de veinte senadores, ¿resulta plausible imaginar que la estrategia de Milei va a ser que parte de los fondos que se destinaban a ayudar a la provincia de Buenos Aires vayan a provincias del Interior para obtener, en lugar de dos votos, veinte?

—Usted lo traduce muy americano, de la política americana. Sí, le digo que sí. Debo decir que también ahí es donde debería quedar claro cuál es, cómo interpreta este cambio de modelo. Una cosa es la consigna fácil de Milei, de la casta, y otra cosa es desarrollar esa tarea, cómo quiere hacer el cambio de modelo. Y ahí los instrumentos de más senadores o menos senadores son relevantes, porque hay muchas reformas que no pueden ser por decretos, laborales, impositivas, fiscales. Con lo cual, hay que ver cuál es el modelo que quiere, cómo interpreta el mandato de cambio del modelo. Va en esa dirección, pero son definiciones que no sé si Milei las tiene claras. Con humildad, me atrevo a recomendar que miren eso, cómo quieren relacionarse con el peronismo. Y si se quieren relacionar con el peronismo unido y hasta qué punto y con qué leyes. 

—Siguiendo el análisis que usted considera muy probable, lo que resulta más probable, por lo menos estadísticamente, es que Milei no sea reelecto y le resulta probable que se divida el peronismo, ¿el competidor, entonces, de la alianza entre la Unión Cívica Radical y el PRO sería La Libertad Avanza?

—No tengo una respuesta categórica, como el concepto de éxito los resultados están en construcción y en proceso, y a ver según cómo lo interprete la ciudadanía, me imagino y de hecho me parece que Milei mira el proceso del menemismo con mucha simpatía. Recuerdo, para la deliberación pública, los dos primeros años Menem anduvo a los tumbos hasta que llegó la convertibilidad, hasta abril del 91.

Alfredo Cornejo 20231208
¿CAMBIO CULTURAL O REVIVAL MENEMISTA? "Milei tiene fortaleza por el lado del mandato, pero tiene debilidad estructural desde el punto de vista del territorio". (FOTO SERGIO PIEMONTE)
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Alfredo Cornejo en Periodismo Puro. (FOTO SERGIO PIEMONTE)

—Exacto. 

—Tuvo dos hiperinflaciones, pero paradójicamente, la marca de la historia de la hiperinflación se las llevó Alfonsín, la hiperinflación del 89'. Pero Menem tuvo dos hiperinflaciones, fueron fracasos económicos producto de circunstancias relativamente parecidas a la que estamos viviendo, ¿dónde radicó el éxito de Menem electoral y gobernó diez años la Argentina, él y el peronismo que colapsó en el 99'? En el éxito económico. El primer éxito fue el de la estabilidad y le alcanzó para ganar arrolladoramente en las elecciones de medio término del 91', que se elegían muchas gobernaciones en muchísimas provincias, y fue un éxito arrollador y fue solo con bajar la inflación. Entonces, el concepto de éxito electoral tomado para Milei, y ya que él mira ese proceso y sumó a todo el peronismo prácticamente en eso, y aliados liberales de la UCD, etcétera. El éxito depende de que acierte con la economía, si no acierta en estabilizar y luego hacer aumentar el salario real, no tendrá reelección.

—Menem pone en funcionamiento el plan de convertibilidad en abril y las elecciones fueron seis meses después, la misma situación pasó con Alfonsín, con el Plan Austral, poco después de implementarse estaban las elecciones y alcanzó con resolver la inflación para ganar arrolladoramente, cuando venían muy mal los dos en los años anteriores. Para eso hace falta un plan anti inflacionario, que no es libertario ni liberal, tiene que ser heterodoxo porque no se baja la inflación en cuatro o seis meses si no es con un plan heterodoxo, pareciera ser que lo que vemos de Milei es un plan en el cual la inflación va a bajar a lo largo de bastante tiempo. 

—Justamente comparto eso, pero no me gustaría entrar en la discusión técnica sobre distintas experiencias, porque hay de shock que han generado resultados más... Sino que las condiciones de la economía argentina, no quiero entrar en la parte técnica, pero está muy indexada la economía argentina, a diferencia de otros momentos, entonces difícilmente se pueda hacer un shock. Con lo cual el desafío político de la definición de qué es éxito para Milei, está en construcción porque probablemente la sociedad está más permeable a darle más tiempo, pero a la larga el éxito dentro de cuatro años requiere que se vea un aumento del salario real paralelo a un aumento del consumo. El gobierno de Alberto Fernández y los gobiernos de Cristina han alentado el consumo peligrosamente, sin tener en cuenta otras variables de la economía. Un gobierno como el de Milei que ataque el problema del déficit puede, en la primera etapa, hacer bajar el consumo y seguir bajando el salario real porque la inflación no la detiene en un primer momento. Por lo cual, la ciudadanía va a tener malestar, pero si tiene paciencia porque vamos en una dirección, eso está en construcción. No lo sé, creo que todavía requiere ver qué tipo de liderazgo construye él, qué relaciones políticas, qué mensaje comunicacional. Es fácil ganar una campaña en la que era relativamente fácil instalar una idea de campaña anti política. Lo que no es tan fácil es instalar un modelo económico y cómo funciona el sistema político, los sistemas de servicios públicos y demás, para ganar paciencia de la sociedad y tolerancia. 

"Tengo el mérito para adelantarme a los escenarios, bastante fluctuantes y contextualizados"

—Siguiendo con sus palabras, lo que vemos es que la estadística demuestra que hay pocas posibilidad de que los presidentes disruptivos sean reelectos, pero siguiendo el análisis de las situaciones económicas argentinas, pareciera que hay menos posibilidades aún de que gane las elecciones de medio término, porque no podrían cosecharse los frutos, de haberlos, de los cambios políticos, ¿coincide con eso? 

—No tengo pronóstico ni sobre las elecciones de medio término ni sobre la otra. Digo que todos los proyectos disruptivos generan expectativas, pero también generan grandes frustraciones, si no se actúa bien, rápido y consistente.

—Podríamos agregar que Menem tuvo un primer período de seis años, tenía más tiempo todavía, y acá son cuatro. 

—Exactamente, no es un dato menor, institucionalmente y de tolerancia social. Este gobierno no lo toleraba la sociedad si no existía la válvula de escape de la elección. 

"El radicalismo debe estar colaborativo en la gobernabilidad del país en esta etapa"

—Yendo a la obligación de la oposición de construir una alternancia al poder, la asociación entre la Unión Cívica Radical y el PRO tiene como obligación ser una oposición constructiva y al mismo tiempo crear una alternativa de gobierno para 2027. Ese candidato radical tendría que emerger o ser visible en las próximas elecciones legislativas y dado los problemas que usted marcaba de la centralidad del aparato comunicacional en Buenos Aires, ¿cómo se tendría que construir ese candidato, tendría que surgir alguien del Congreso, cómo lo imagina? 

—Hay distintos escenarios, no creo que sea unidireccional de qué lugar debe surgir. Sin duda los gobernadores son potenciales, nuestro sistema federal los pone siempre en la grilla de partida, pero el Parlamento va a ser un ámbito de negociación fuerte. Es decir, porque ahí nadie va a tener mayoría por sí solo, van a haber grandes reformas que vamos a ver la inteligencia y la astucia, no solo de Milei como presidente para pasarlas por el Congreso, sino también de los opositores constructivos para explicarlas correctamente. Estamos en proceso, no hay una definición, pero sí creo que tiene que salir del consenso y no podemos llegar con seis, siete u ocho, eso fue uno de los errores de Juntos por el Cambio, de no empoderar a nadie.

—¿Le gustaría en 2027 ser candidato a presidente?

—A quién no, pero la verdad, no veo un destino inexorable. Puedo apoyar a otro, no creo que sea prudente estar hablando de mi carrera en un tiempo de altísima incertidumbre, pero es inevitable que hay una estrategia detrás, que es útil independientemente de mí. O sea, lo útil es que nosotros no rompamos Juntos por el Cambio, o como se llame la alianza del radicalismo y el PRO, porque si no, sin duda alguna no vamos a tener ninguna proyección.

—¿Le parece que es un momento en el que, después de varios candidatos de esa alianza entre Unión Cívica Radical y el PRO, toque el turno de  que el próximo candidato sea radical?

—Sí, pero no le echaría la culpa al PRO de que no sea radical, nosotros tenemos que construir eso, pero honestamente, no estoy pensando en eso categóricamente hoy. Tengo un enorme desafío con la provincia, pero también con Juntos por el Cambio, y esta confluencia de PRO - UCR sea influyente a nivel nacional y no se disperse, esa es mi prioridad hoy. 

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LOS GOBERNADORES. "Hay una cultura del peronismo asociarse a los cambios sociales rápidamente y buena parte de sus dirigentes ser bastante oportunistas". (FOTO SERGIO PIEMONTE)

—¿No teme que se pueda dividir el PRO, así como usted cree que se puede dividir el peronismo?

—Está dividido en la coyuntura, lamentablemente el PRO tiene la flexibilidad de los liderazgos, que dan la flexibilidad de cambiar de propuestas. Liderazgos muy personales como el de Mauricio Macri o Patricia o Horacio en su momento con la jefatura de la ciudad, pero es evidente que fue insuficiente a la hora de la construcción política. Y el radicalismo, para doblar a la derecha o a la izquierda, es un transatlántico, no es una una lancha ágil de adecuarse a los cambios sociales y a este mandato.

—¿Leyó bien el futuro político cuando decidió ser candidato a gobernador de su provincia nuevamente, en lugar de ser vicepresidente de Patricia Bullrich? ¿Qué piensa de la decisión de nombrar a quien fue el candidato a vicepresidente de Patricia Bullrich, al frente del Ministerio de Defensa, viniendo de su partido? 

—Yo lo apoyo, como apoyé a Patricia, conociendo sus trayectorias en seguridad y demás, los apoyo. Prefiero que estén mil veces ellos y no que entremos en un plan de improvisación en esas áreas y demás. Ahora ello no puede ser entendido como un cogobierno, como que compartimos el gobierno como coalición, no compromete esas decisiones a la coalición, pero sí los apoyo. Y lo he hecho públicamente con Patricia el otro día y ahora acabo de subir un tuit con Luis Petri también. 

"A Milei no se lo ha votado probablemente, o la mayoría, por sus ideas liberales"

—Vuelvo a preguntarle, ¿Leyó bien no ser el candidato a vicepresidente de Patricia Bullrich y dedicarse a volver a su provincia? 

—Me pone en un lugar especulativo. Yo creo tener el mérito para adelantarme a los escenarios, bastante fluctuantes y contextualizados. El cortoplacismo lleva a los dirigentes a incoherencias muchas veces, entonces es bueno leer esos momentos. Creo que hay que leerlo y los líderes tienen que saber adelantarse e imaginar escenarios futuros, tienen la obligación como representantes de buena parte de la sociedad. Se ve desde el punto de vista de la especulación de la carrera, pero también de los escenarios del país. Sin duda influyen, el oportunismo es palabra maldita, oportunidad es palabra bendita. Yo me quedo con oportunidad. 

Alfredo Cornejo 20231208
EL RADICALISMO. "El radicalismo tiene que leer esta demanda de cambio de la sociedad, que fue muy categórica, pero que es imprecisa acerca de qué cosas cambiar". (FOTO SERGIO PIEMONTE)

—¿Quién debería presidir los distintos bloques del radicalismo en el Congreso? 

—Aspiro a que sean por consenso en el radicalismo. Nosotros estamos ya casi de común acuerdo en que el senador por Corrientes, su alias es muy entretenido, "Peteco whisky", sea el presidente en senadores del radicalismo, y también que hay un relativo consenso acerca de que Rodrigo de Loredo presida un bloque de diputados nacionales unificado del radicalismo. Es decir, todo el bloque que estaba dividido, el que estaba con Negri y el que estaba con Rodrigo de Loredo en Evolución, los dos se unifiquen en un solo bloque de 34 miembros. Me parece que es una síntesis concreta y una orientación de que el radicalismo debe estar colaborativo en en la gobernabilidad del país en esta etapa, pero no co gobernando y apoyando a sus gobernadores, que son los que le dan unidad a Juntos por el Cambio, este frente del radicalismo y el PRO.