martes 24 de mayo de 2022
PERIODISMO PURO Entrevista exclusiva

Martín Guzmán: "Queremos lograr un acuerdo con el FMI antes de marzo"

Nueve ex colegas que ocuparon en el pasado responsabilidades económicas similares a las de Guzmán aportaron, en estricto off the record, las preguntas para este reportaje realizado en un momento crucial del Frente de Todos: a días de las elecciones y el último fin de semana previo a la veda.

05-11-2021 23:55

—Este es el último reportaje importante político antes de la veda. Nos planteamos un modelo curioso, académicamente atractivo. Hablamos la vez anterior durante dos horas. Vamos a repetir el mismo modelo de reportaje, casi un libro. Lo dividiremos en dos partes. Primero, les pedimos a ex funcionarios de economía que nos dijeran cuáles serían las preguntas que le harían si tuvieran la posibilidad de entrevistarlo. Hicimos una selección de las que tienen muchos componentes académicos. El Banco Central emitió 350.000 millones en octubre, alrededor del 10% de la base monetaria. ¿Qué nivel de inflación generará para 2022?

—Cuando golpeó la pandemia, el Estado estaba en una situación muy limitada en cuanto a sus instrumentos. Fue muy dañado. Argentina venía de una crisis macroeconómica profunda que comenzó en 2018. No había crédito y la moneda estaba débil, luego de las sucesivas corridas cambiarias. En ese contexto tan duro, el Estado debía jugar un rol de protección de las capacidades de la economía para evitar que la pandemia tuviese efectos negativos permanentes en la posibilidad de crecer, y también en la protección de los sectores más vulnerables. En este contexto de limitaciones, hubo que recurrir a la asistencia monetaria. La asistencia del Banco Central al Tesoro. El año pasado la emisión monetaria como ratio de producto fue superior a 7%. Este año bajó fuertemente. Terminará el año posiblemente por debajo del 3% del producto. Si uno quisiera reducirla más rápido, implicaría una contracción del gasto que supone detener la recuperación económica tan fuerte. Yendo hacia adelante, está claro que la emisión debe continuar bajando. Planteamos converger hacia una situación en la que la política monetaria recupera su capacidad de actuar con propósitos de estabilización macroeconómica. Que la oferta monetaria se mueva de forma consistente con la evolución de la demanda de nuestra moneda y así quite presión al tipo de cambio. Es un camino que pretendemos recorrer.

“Sería lo peor para la Argentina un mal acuerdo con el FMI.”

—¿Cuánto se emitiría en 2022? 

—El proyecto de ley de presupuesto como escenario de base que planteamos es de un 1,8% del producto. Si dispusiésemos de más crédito, podríamos bajar más la emisión. Queremos ser prudentes. No partir de hipótesis optimistas sobre una disponibilidad de crédito. El crédito en nuestra moneda se está reconstruyendo. Fue una de las grandes tareas de nuestro gobierno: reconstruir el mercado de deuda pública en pesos. En la medida en que esa recuperación sea mayor y que haya mayor crédito por parte de organismos de bancos multilaterales de desarrollo, nos permitirá bajarla más rápido.

—En Perú, Pedro Castillo colocó deuda al 4%, aún con el covid-19. ¿Te produce envidia que lo consiga?

—Un Estado con crédito y una moneda fuerte es más capaz. Argentina se debe a sí misma recorrer ese camino. Ayudará a que podamos vivir en una economía más tranquila, con un Estado con mayor capacidad para cumplir su rol.

El ministro de Economía Martín Guzmán, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
EMISIÓN 2022. “En el proyecto de ley de Presupuesto como escenario de base planteamos un 1,8% del producto. Si dispusiésemos de más crédito, podríamos bajar más la emisión. Queremos ser prudentes”. (Foto: Juan Obregón)

—¿ Cuando evaluás la necesidad de plantear una reforma, incluso en el caso de un canje de deuda, no tomás en cuenta que el aumento del riesgo país conlleva un costo en términos de capital del sector privado que se devalúa. Si la reestructuración de la deuda llevó el riesgo país a 1.700, diezmó el valor de los activos privados. ¿El daño superó al beneficio?

—No fue la reestructuración de la deuda lo que elevó el riesgo país. Por el contrario, permitió que Argentina tenga un alivio sustancial en la carga de pagos de deuda, que es de aproximadamente 35.000 millones de dólares toda la primera década, a partir del momento en que se reestructuró la deuda.

—Pero el planteo alude a que no se terminó el acuerdo con el Fondo Monetario.

—La economía argentina estaba muy herida. Una economía en la que se tomaron grandes compromisos en divisas y que no genera mayor capacidad productiva de lo que le vende al mundo, tiene graves problemas para crecer, y reducir la inflación. Es muy importante resolver lo que históricamente fue la principal restricción para el crecimiento, la externa, la falta de dinamismo en generar divisas. Eso lleva tiempo. Por supuesto que entre otros es un tema que falta resolver. Hoy la Argentina tiene la deuda con los acreedores privados reestructurada y experimenta un sendero de crecimiento fuerte. Tanto en valor como en cantidad. En valor creció 60% en el último año, y en cantidad el 23%. 

—¿Respecto de cuándo?

—De hace un año.

—¿Notás cierto estancamiento en la cantidad respecto del valor histórico de hace una década?

—Argentina tuvo un problema de dinamismo en las exportaciones, que impidió sostener el crecimiento de la demanda en términos reales. Cuando asume el gobierno anterior, toma crédito externo y usa esos dólares para impulsar sobre todo en 2017. 2016 fue un año de recesión. Pero en 2017 impulsó el crecimiento económico, sin embargo terminó colapsando porque sostener el crecimiento requiere de generación genuina de divisas. Es lo que hoy está ocurriendo. Hoy no hay un estancamiento. Es lo que pasó antes. Hoy, las exportaciones crecen y también en cantidades. No es casualidad, porque no es solo valor, no es solo un efecto de precios. Es el resultado de políticas públicas.

—Habrás escuchado a algún exportador de servicios que decía que de los 100 dólares que él exportaba, le quedaba el equivalente a 20…

—Pero cuando debe importar, lo hace al dólar oficial. Hay un mismo dólar para las importaciones y para las exportaciones. No me parece una cuenta sustentable.

“El crecimiento del producto este año será de alrededor de 9%.” 

—¿Es un síntoma que el impuesto a la riqueza haya generado el retiro de industrias del software del país? ¿Los daños que produjo respecto de empresarios que se mudaron a Uruguay u otros domicilios fiscales, no terminan siendo más costosos?

—No hay éxodo de la economía del conocimiento. Al contrario, es un sector en crecimiento. Es el segundo complejo exportador en términos de importancia. Las empresas siguen estando. En Argentina hay más de diez unicornios hoy. Es la nueva economía generada en un país que tiene un sistema de universidades públicas fuerte que contribuye a la generación de talento, de recursos humanos que dan sustento al crecimiento. Apostamos mucho por el sector. Recientemente, se eliminaron las retenciones a la exportación de servicios.

—El dueño de un unicornio dijo que se debía exiliar porque tenía que pagar casi el 7% o 6,5% de su patrimonio en la suma de impuestos a la riqueza, los bienes personales, y que tenía que vender sus acciones. Lo mismo haría Bill Gates en un contexto así.

—Habría que ver ahí cuál es la posición de liquidez. 

—6,5%, es algo que ni Elon Musk debe tener.

—Debemos tener en cuenta la situación de Argentina en 2020. Para el país era más dura que para el resto, por cómo llegó. Fue una situación absolutamente excepcional. El aporte solidario contribuyó a financiar políticas públicas que permitieron que no se destruyan empresas. Hizo que empresas en situación crítica no hayan ido a la quiebra, que no se destruya empleo ni capacidad organizacional clave. Ese grupo de empresas de que hablamos se benefician fuertemente del rol que el Estado juega en la generación de conocimiento en ciencia y en educación universitaria. En una situación tan delicada había que tomar decisiones y definir prioridades. El aporte solidario estaba alineado con lo que la Argentina necesitaba. Para nosotros también es importante que los empresarios se queden en la Argentina. Nos parece fundamental ese arraigo y estar pensando en construir una nación más fuerte. Viví casi 12 años en Estados Unidos. Ni un minuto dejé de pensar en mi Argentina, pero estuve rodeado también de gente que venía de otros países o que estaba en Estados Unidos. Ahí uno se encuentra con gente que vive en otros países y sabe que se extraña. Pero también muchos empiezan a tener familia en el lugar y dirigir sus motivaciones hacia otras cosas. Es muy importante que las motivaciones de los empresarios estén puestas en la Argentina. También hay momentos en los que se precisa tomar decisiones.

—La última pregunta de un predecesor que no es de tu gobierno, es si te consultaron por las políticas durante la pandemia de lucha contra el covid-19. 

—Sí en la cuestión económica y las implicancias de las restricciones de circulación. Siempre fui parte de esa mesa de discusión y de análisis. Se tomaron decisiones sobre la base de distintos principios. El primero era que había que cuidar la salud de todos.

—¿Cuál es tu balance de costo y beneficio de las medidas tomadas?

—Siempre es contrafáctico. No hubo un colapso del sistema de salud, como ocurrió en otros países. Es algo muy positivo. Por supuesto que también las restricciones de circulación afectan al funcionamiento del sistema económico que está preparado para funcionar con circulación de bienes y de personas. Las políticas que llevamos a cabo para proteger las capacidades de la economía permiten que hoy la Argentina esté creciendo. El crecimiento del producto este año será de alrededor de 9%. Es importante darle continuidad a esa recuperación.

—Pasemos a la segunda tanda de pregunta. ¿Qué vas a hacer para frenar la inflación? ¿Es viable una economía con el nivel actual de inflación?

—La economía hoy crece, aún con más de 20% de inflación. Crece fuerte y genera empleo. En lo que va del año, creció el empleo. El empleo privado registrado creció en más de 100.000 puestos de trabajo. No quita que la inflación sea algo que afecta negativamente al funcionamiento del sistema económico y es una de las dos grandes prioridades de la política económica: generar empleo y reducir la inflación. La inflación tiene múltiples causas. No se pueden atacar en forma de shock. Las exportaciones tienen que crecer para que haya más divisas y menos presión sobre el tipo de cambio. No puede saltar de un día a otro de 75.000 millones de dólares anuales a 100.000. Llevará tiempo ir reduciendo la inflación a los niveles adecuados para el funcionamiento del sistema económico.

—¿Estamos en un crecimiento o es un rebote?

—Es de recuperación, porque hay formación de capital en Argentina. La inversión este año crecerá alrededor de 30%. No hubo destrucción de capacidades productivas a causa de políticas como el ATP o el REPRO. No es que rebota sola la economía. Es el resultado de políticas públicas. Son la causa de que crezca la capacidad productiva de la economía.

“Es importante darle continuidad al crecimiento que se da en la Economía.”

—Las leliqs superan la base monetaria y provocan un déficit cuasi fiscal del 3%, un número, que en la medida que siga, el déficit fiscal continuará creciendo. ¿Cuál será la estrategia respecto de las leliqs?

—El tema de las leliqs más los pases debe abordarse. Durante 2020 hubo que recurrir fuertemente a la emisión monetaria. El Banco Central tuvo que esterilizar una parte de la emisión para evitar que ponga presiones sobre los tipos del cambio y la brecha cambiaria por encima de las que naturalmente ya existían. Para dar vuelta esta situación, es importante que la liquidez se vaya canalizando a donde más sirva al desarrollo del país, que el ahorro se canalice en inversión, que la estructura financiera se vaya adaptando a que esto ocurra. También la reducción de la emisión monetaria contribuirá al respecto. Hoy está reduciéndose el déficit al mismo tiempo que el Estado juega un rol contracíclico. Es el camino por el que continuaremos.

—Y también pregunta si los controles pueden justificarse para un corto período de tiempo a la espera del resultado de un plan integral macroeconómico, ¿Cuándo se levantarán? Se refiere al mercado cambiario, las importaciones y ahora de bienes.

—Hay un plan integral macroeconómico. Siempre los proyectos de ley de presupuesto constituyen el corazón de la programación macroeconómica. También se pensó en términos plurianuales, orientado con lo que llamo tranquilizar la economía, construir una estructura económica productiva inclusiva sobre la base de generación de trabajo. Hoy ocurre y hay que continuar. También ocurre que debe seguir. Hoy hay agregación de valor en la economía. Es importante que sea estable, porque generará más divisas, lo que también está sucediendo. Hay un camino que se recorre.

El ministro de Economía Martín Guzmán, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
2017 Y HOY. “Cuando asume el gobierno anterior, toma crédito externo y usa esos dólares para impulsar sobre todo en 2017. 2016 fue un año de recesión. Pero en 2017 impulsó el crecimiento económico, pero terminó colapsando porque sostener el crecimiento requiere generación genuina de divisas. Es lo que hoy está ocurriendo”. (Foto: Juan Obregón)

—¿Cuándo se levantarán?

—Hoy Argentina tiene regulaciones cambiarias y de capital de naturaleza defensiva. No constituyen el horizonte hacia el cual se busca converger. Se adoptaron en el contexto de una crisis cambiaria muy fuerte. Las adoptó el gobierno que nos precedió, luego de más de dos años de carry trade. Habían entrado dólares en la Argentina que se cambiaron por pesos para invertir en activos que daban un rendimiento superior a la tasa de devaluación. Lo que se llama la bicicleta financiera. Fue persistiendo en el tiempo hasta que pasó el cambio de expectativas y la consecuente devaluación abrupta del tipo de cambio. Una parte muy importante de esos fondos se fueron limpiando en estos últimos dos años. Pero todavía queda una parte importante atrapada en la Argentina. Estructuralmente no les interesa estar en la economía real del país. Vinieron a aprovechar oportunidades financieras en un corto plazo. Llevará tiempo resolver ese problema y construir un nivel de resiliencia externa. Que el país tenga suficientes reservas internacionales para transitar al esquema más adecuado en cuanto a los movimientos de flujo de capitales. El esquema se llama de regulaciones macroprudenciales, que alienta, facilita la inversión en la economía real, hace que salir del país sea fácil y por lo tanto que haya más incentivos a entrar. Desalienta el ingreso de capitales especulativos, de corto plazo de portafolio. Hay medidas que se tomaron en esa dirección. Una es el decreto de las grandes inversiones. En la transición, seguirá habiendo administración de comercio exterior y regulaciones cambiarias que evolucionarán.

—¿Cuáles son las diferencias con el Fondo que impiden un acuerdo?

—Es una gran pregunta, para hablar un rato de esto. No voy a comenzar por el marco conceptual de las negociaciones. Podemos hablar luego. Lo que más nos ayudaría es cerrar un acuerdo en que podamos llevar adelante nuestra visión para tranquilizar la economía argentina. Que la Argentina actúe como un Estado nación. Nos ayudaría que los factores de poder de nuestra sociedad en una negociación, que es geopolítica, nos apoyen para poder resolver este problema de una forma virtuosa. Es un camino que debemos recorrer. En muchas ocasiones se observan comportamientos que van en contra de los intereses de nuestro Estado nación. Sería muy importante un cambio.

“Aun con 20% de inflación la economía crece fuerte y genera empleo.”

—Otra de las preguntas ahora de predecesores de otro partido. Cuando vos reestructuraste la deuda pública, solicitaste un trabajo de asistencia técnica al Fondo Monetario para que indique bajo qué parámetros llevar adelante la reestructuración y el organismo podía calificar la deuda de la Argentina como sostenible o sustentable, con alta probabilidad en un futuro programa. Según este trabajo, la deuda pública de Argentina se situaría en 70% del Producto Bruto en 2022. Sin embargo, con el mayor déficit fiscal de 2020, de 2021, la misma se situó en 101% del Producto, según los últimos datos oficiales. ¿Implicaría que en un futuro el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional calificaría la deuda como sostenible, pero no ya con alta probabilidad o quizás incluso no sostenible?

—El análisis de la sostenibilidad de la deuda pública de Argentina del FMI fue realizado antes de la pandemia. Luego se actualizó. Cambió cuando vino la pandemia y el déficit fiscal fue mucho mayor. Imaginémonos si hubiéramos tenido un déficit fiscal primario de alrededor de 1% del Producto como anticipábamos antes de la pandemia para el año 2020. Hubiera implicado una masiva destrucción de empresas y empleo, un sufrimiento social en los sectores más vulnerables. La realidad cambió fuertemente por la pandemia. El dato de 2021 no es ese. La deuda pública bruta terminará alrededor del 89/90% para el año 2021, justamente porque creció la economía y porque buena parte del endeudamiento que se tomó en pesos fue a tasas de interés reales por debajo de la tasa de crecimiento real de la economía.

—¿La pandemia la hizo menos sustentable a la deuda?

—Emporó la situación, sin ninguna duda. Pero trabajamos para tener un acuerdo sustentable. Por eso actuamos con tanta firmeza.

—¿Los parámetros de sustentabilidad de hoy deberían ser distintos de los de hace un año y medio?

—Cerramos el acuerdo en el contexto de pandemia. El acuerdo final se anunció el día 3 de septiembre, cuando la pandemia golpeaba muy fuerte.

—Me estoy refiriendo a la sustentabilidad del acuerdo, porque también parte de la deuda es del Fondo Monetario Internacional.

—La sustentabilidad es un concepto probabilístico y con márgenes importantes. A la pregunta de si la situación de la pandemia afecta la sustentabilidad de la deuda, la respuesta es por supuesto. Tiene consecuencias para el crecimiento de la economía, como pasó en 2020, pero hoy se vive una recuperación muy fuerte. Recuperaremos gran parte de lo que se perdió en 2020.

—¿Se cayó 9 y pico y se va a crecer 9 y pico?

—Crecerá 9 y pico. No va a llegar posiblemente al 100%, pero casi. Hicimos el acuerdo con la deuda en el contexto de pandemia. Tomamos una posición que fue evolucionando, entendiendo que había una pandemia. Debíamos tener una posición muy firme. Hacia adelante se presenta el tema del Fondo Monetario Internacional, que se resolverá en pasos, justamente por el tamaño de lo adeudado.

—El Banco Central realiza todos los días políticas cambiarias de mercado, de contado con liquidación, mediante compra y venta de títulos públicos. Vos reconociste que esa actividad por parte del Banco Central era política cambiaria, en una serie de tweets publicados en marzo de este año. ¿Es razonable que el Banco Central efectúe estas operaciones en un mercado poco transparente?

—No es poco transparente. Es un mercado de títulos públicos. El Banco Central busca mantener condiciones de estabilidad financiera y cambiaria que contribuyan a la estabilidad macroeconómica. Percibe esas condiciones para poder ir bajando la inflación. La estabilidad cambiaria es importante y hoy, con controles de capital. La estabilidad de la brecha también es importante. Se da una situación en la cual una compra de títulos públicos en moneda extranjera a los precios que hoy exhiben, implica netamente un desendeudamiento del sector público consolidado para la deuda de moneda extranjera.

“Me consta que en la oposición hay gente que quiere que a la Argentina le vaya bien.”

—¿Por qué no se informa todos los días acerca de ganancias o pérdidas de reservas de estas operaciones y se las oculta junto a otras operaciones, como la reevaluación de activos? 

—El Banco Central informa sus balances. Es cuestión de leerlos. Se elige la periodicidad de los anuncios.

—Lo hace a posteriori.

—Pero es el funcionamiento institucional del Banco Central que lleva años. Cualquiera puede ver la evolución del balance del Banco Central y a partir de allí decidir. El armado institucional está hecho al servicio de la Argentina, no de quien quiera especular.

—Por lo que veo, en el tipo de preguntas que hacen los predecesores tuyos, dependiendo de la coalición que integran, hay miradas parecidas. Voy con otra. En el proyecto de ley de presupuesto de 2022, casi la mitad de las necesidades de financiamiento aparecen cubiertas por organismos internacionales. La pregunta es, si no solicitás dinero fresco al Fondo Monetario Internacional, estarías computando unos 12.000 millones de dólares de financiamiento neto del BID y del Banco Mundial, lo cual sería imposible. ¿De qué organismos planteás obtener el financiamiento?

—Esos datos no son correctos. Proyectamos un déficit primario del 3,3% del producto. Es una hipótesis prudente con el Estado jugando un rol que apuntale la recuperación. A eso hay que sumarle los intereses por la deuda. Eso suma, para el sector público nacional consolidado, 4,8% del producto. Hay que conseguir 4,8% del Producto del financiamiento. Si asumimos que entre 2 y 2,2 puntos del producto se financia vía mercado interno, y 1,8 del producto se financia vía asistencia del Banco Central al Tesoro, que son los adelantos transitorios. Ahí ya tenemos casi cuatro puntos, llegamos a 3,8 puntos del producto. Es mucho más que la mitad.

—¿Y si lo convertís en dólares hay un financiamiento externo previsto de cuánto? 

—El financiamiento externo previsto está entre el 1,1% y el 1,3% del producto. Dependerá de la situación que se dé con el Fondo Monetario Internacional, de si el país puede refinanciar los 45 mil millones de dólares que se tomaron o no. Buscamos llegar a un acuerdo que nos permita refinanciar la deuda con el Fondo Monetario Internacional, y del crédito neto que se dé con los otros organismos multilaterales.

—Entro con preguntas de orden más académico. Con la información que ahora tenés, ¿es peor un mal arreglo con el Fondo Monetario que no arreglar? ¿Qué respondería tu amigo Yanis Varoufakis y qué respondés vos?

—A Yanis Varoufakis lo respeto, pero no tuve la posibilidad de conocerlo para llamarlo amigo.

El ministro de Economía Martín Guzmán, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
COVID. “Siempre fui parte de esa mesa de discusión y de análisis. Se tomaron decisiones sobre la base de distintos principios. El primero era que había que cuidar la salud de todos”. (Foto: Juan Obregón)

—Lo llama así el académico que te pregunta a través de mí, intuyo que se refiere a cierta afinidad.

—Vale mucho escuchar a todos los analistas, la cuestión de qué buscamos con el Fondo y las preferencias. Lo peor que se haría para la Argentina es un mal acuerdo. No hay nada peor que eso. Dañaría muchísimo la credibilidad ya golpeada luego del colapso del modelo económico del gobierno anterior, que sucedió a una gran ola de optimismo. Un mal acuerdo sería como el que hizo el gobierno anterior. Significaría abortar la recuperación económica y no abordaría ninguno de los problemas estructurales de la Argentina. Buscamos un acuerdo que funcione. Uno bueno. Que nos permita darle continuidad al proceso de resolución de los problemas estructurales y coyunturales de la economía argentina en la línea del esquema de políticas públicas que el Gobierno nacional plantea. Trabajamos para ello.

—¿La dilación no empieza a ser más costosa que un acuerdo no tan bueno?

—Apurarse a hacer un mal acuerdo agrava problemas. Hay que seguir negociando hasta llegar a un acuerdo que funcione. Es la misma lógica que seguimos con la reestructuración de los acreedores privados.

—¿Varoufakis tenía razón y Alexis Tsipras se equivocó en el caso griego? 

—Fue una situación que se prolongó por más de una década de crisis económica. El desempleo aumentó a niveles inaceptables. Hubo un gran problema de falta de oportunidades y motivaciones, y muchísima gente joven dejó el país. La troika puso a Grecia en una situación realmente muy difícil. Tuvo un costo social muy grande. Después el ex presidente griego llamó a un plebiscito, el pueblo dictaminó una cosa y después se hizo otra. Grecia claramente no es ejemplo de algo que haya funcionado bien.

—Paul Kurgman dijo: “El hecho de que la escasez y la inflación ocurran en todo el mundo es una indicación de que las políticas nacionales no son la principal causa de los problemas”. ¿Argentina es un caso aparte o se aplica esa idea?

—El mundo está muy interconectado y por lo tanto los shocks globales tienen consecuencias para cada economía. Lo acabamos de vivir con la pandemia. Ahora se vive con la situación de la inflación internacional con el shock sobre los precios de los alimentos. Es algo que reconoce las Naciones Unidas.

—30 y pico por ciento es el aumento de la canasta alimentaria a nivel mundial.

—Y eso repercute en un mundo muy interconectado. Después, Argentina tiene sus propios desafíos. Debemos abordarlos entendiendo la situación mundial y el funcionamiento global.

“Las dos grandes prioridades de la política económica son generar empleo y reducir la inflación.”

—El 26 de octubre dijiste que Mauricio Macri y María Eugenia Vidal sostienen posiciones “anti-soberanía y anti-Argentina”. ¿Te arrepentís?

—Dije lo que consideraba pertinente, dado lo que observaba, la información que tenía. Fue en un contexto en que Argentina está negociando a nivel internacional con el resto del mundo. Hay comportamientos que dañan a la patria. Cuando alguien pone la carga de la culpa de no cerrar del lado de la Argentina, y también cuando se hace lobby en contra de la Argentina en el que contexto en que el país con claridad presentó qué busca lograr, hace mucho daño. Cuando se acusa a alguien de mentir, por hablar, por manifestar que lo que se dio en el año 2018 con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional fue privilegiar intereses de acreedores privados que estaban por encima del pueblo, están jugando también en contra de la patria, porque efectivamente lo que ocurrió en ese momento fue una elección. Fue elegir no reestructurar deuda insostenible, usar 21.000 millones de los 45.000 millones de dólares que se desembolsaron del Fondo Monetario Internacional para privilegiar los intereses de acreedores privados, en lugar de resolver el problema del pueblo argentino. Después nosotros reestructuramos la deuda. Este es un momento muy delicado del desafío del país con el Fondo Monetario Internacional. Sería bueno que todos estén a la altura de las circunstancias. Que quienes fueron parte del problema, que le hizo mucho daño a la Argentina, ahora ayuden.

—¿Estamos en una fase de reactivación o dirías que estamos creciendo?

—Claramente es una fase de reactivación. Argentina está aumentando la capacidad productiva y se evitó destrucción de capacidades. Crece la inversión. Vuelvo a la pregunta anterior: en las bases de todo movimiento político hay gente que quiere muchísimo a la Argentina y que milita con la idea de construir un país mejor. Lo valoramos y respetamos. Pero hay gente que tiene más responsabilidad a los que hago una invitación. No es algo que agrade lo que dije en ese momento. Pero lo hice con el espíritu de que todos estemos en la misma página de trabajar para que la Argentina resuelva sus problemas. Me consta que en la oposición hay gente que quiere que a la Argentina le vaya bien.

—Una pregunta más histórica. A la salida de la convertibilidad, el tipo de cambio se multiplicó por cuatro y la inflación fue 40%. La economía se había desindexado. ¿El kirchnerismo nos llevó a una economía indexada?

—La economía indexada se da cuando se viven procesos de inflación. La pregunta es si nos devolvieron inflación. Hay que mirar los datos. Está claro que hubo un momento a partir del cual empezó a haber mayores tensiones inflacionarias, mucho de esto tuvo que ver con lo que ocurría en la balanza de pagos. Por eso es tan importante que el crecimiento del mercado interno venga acompañado por un crecimiento de las exportaciones netas. Fue lo que ocurrió durante el gobierno de Juntos por el Cambio. La inflación terminó alcanzando el 53,8% en el año 2019.

—Vuelvo con preguntas de alguien afín a la coalición de gobierno. Dice: cuando hubo algún acierto temporal más o menos duradero del manejo de la economía, hubo un enfoque integral emanado del ministerio que vos conducís apoyado desde la Presidencia. Se pregunta si uno de los grandes problemas de la economía argentina es la capacidad de conducción económica que se fragmentó institucionalmente. Si el hecho de una mayor coordinación y mayor poder en el ministro de Economía es esencial.

—Hoy hay un gabinete económico que actúa en forma coordinada. Fue una decisión del Presidente. Yo tengo la última palabra.

—¿No sentís que tenés las manos atadas? 

—No.

—En la decisión del nuevo secretario de Comercio Roberto Feletti, ¿compartís su estrategia?

—Lo manifesté públicamente, luego de las charlas con el secretario de Comercio y con el ministro de Desarrollo Productivo. Entender la lógica de la necesidad de los acuerdos de precios en la Argentina y de controlarlos requiere entender la lógica multicausal de la inflación. Una causa es productiva, la falta de dinamismo productivo en cuanto al sector que genera divisas. La importancia de que las cantidades exportadas crezcan para que el país cuente con más divisas y no se choque contra presiones cambiarias. También está, por supuesto, el tema del financiamiento de los déficits públicos. Cuando conjuga falta de dinamismo en la generación de dólares con financiamiento monetario excesivo, también pone presiones sobre el tipo de cambio, y por ende, sobre la inflación. Es un tema que atacamos a la velocidad que podemos. Y tercero, acá entra la cuestión de los acuerdos de precios, algo que no es usual en el mundo, que se presenta en economías que padecieron procesos de descoordinación macroeconómica de escala grande. El hecho de las expectativas que le dan persistencia al proceso inflacionario. Como todo el mundo piensa que los precios van a subir, entonces se dan comportamientos de cobertura, precautorios de actualización de márgenes de ganancia y termina autovalidando la inflación. Para eso es muy importante tener políticas de precios e ingresos que permitan una coordinación más positiva de las expectativas. Es importante que haya una tarea colectiva en donde el sector público y el privado trabajen juntos. El sector privado incluye a las empresas y a los trabajadores. A sus representantes, los sindicatos. Por eso es tan importante que haya acuerdos de precios cuando no se logra obtener cooperación para llegar a una situación de acuerdo de precios. Esto no quiere decir congelar para siempre, para nada. Si el Estado plantea que el tipo de cambio se deprecia 24% y que los costos en promedio crecen de tal manera, los acuerdos de precios van con esa lógica. Pero si hay algunos pocos que no cooperan, el Estado no se puede quedar de brazos cruzados, porque tiene un rol coordinador. ¿Será para siempre? No, pero llevará un tiempo. Será necesaria en la Argentina la política de precios e ingresos por un tiempo, hasta que la inflación alcance los niveles que consideramos acordes para el funcionamiento del sistema económico.

“Este año, la emisión monetaria bajó de más del 7% a menos del 3% del producto bruto.”

—Hiciste una proyección de inflación que fue muy superada. Por esas mismas expectativas psicológicas, esa misma actitud inercial, componentes sociológicos, históricos, culturales y toda esa convergencia que no es simplemente monetaria, ¿la Argentina no requeriría un plan antiinflacionario un poco más heterodoxo, como lo que fue el Austral por ejemplo?

—Es clave reforzar la importancia de continuar en el sendero de la política macroeconómica, que resuelve los desequilibrios macroeconómicos. Y por el otro lado, profundizar las políticas de precios e ingresos. La Argentina necesita ir venciendo este componente de persistencia en el proceso inflacionario. Es una tarea que requiere de la cooperación de todos los sectores. Estabilizar y tranquilizar la economía argentina, y en particular, poder darle continuidad y más fuerza al sendero de reducción de la inflación, es una tarea colectiva en la cual el gobierno conduce, pero tiene responsabilidades de muchos participantes de la economía.

—Cuando Juan Sourrouille hizo el Plan Austral, ¿el desagio no era un control de precios implícito dentro de un marco de un paquete más complejo?

—Hubo congelamiento en ese momento. Pero hoy estamos en una situación en que el tipo de cambio nominal va siguiendo una pauta que consideramos macroeconómicamente consistente. Para este año habíamos planteado una tasa de depreciación de alrededor del 24% del producto y eso es un comportamiento que va a continuar el año próximo. Entonces, congelar de forma permanente no es una solución.

—Hubo versiones sobre que a tu alrededor había un proyecto político más allá del Ministerio de Economía. Siempre se les asigna a los ministros de Economía exitosos, el caso de Domingo Cavallo, o Roberto Lavagna, haber sido candidatos a presidente y tener una proyección política. No conseguiste sus resultados. ¿Es verdad que existe ese proyecto

—Mi absoluto compromiso es ayudar al presidente Alberto Fernández a tranquilizar la economía argentina. Considero que el lugar donde tengo más capacidad de hacerlo es el que ocupo hoy.

—¿Te imaginás compitiendo por cargo electivos?

—Hoy no pienso en eso. Sí en ayudar a nuestra Argentina. Mi compromiso es con la Argentina y con quien lidera el proceso, el Presidente.

—Se dice que estamos cerca de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, desde Washington nos informan que Argentina no presentó el programa plurianual con metas fiscales, monetarias y financieras. ¿Sólo por la buena performance fiscal de este año y el presupuesto 2022 el Fondo Monetario otorgaría el acuerdo?

—¿Quién informa desde Washington?

—Fuentes desde Washington de una persona que ocupó un cargo similar al tuyo. 

—Eso es falso. La Argentina dejó muy en claro cuál es la programación macroeconómica plurianual a la que apunta. Sobre esa base buscamos un acuerdo. Es muy importante poder construir los apoyos de la comunidad internacional y de toda la comunidad nacional, de todos los factores de poder, que le den soporte a un proceso que generará también más confianza. Cuanto más extensivo y extendido sea el apoyo de los factores de poder en la Argentina, más fuerza tendremos en las negociaciones. Así será el proceso para seguir recuperando confianza y que la recuperación sea más sólida. Las negociaciones llevan tiempo y trabajamos en detalle.

“Si redujéramos más la emisión monetaria, se detendría el crecimiento actual.”

—¿Qué reformas estructurales incluyen esas proyecciones para un acuerdo con el FMI?

—Es muy importante para la Argentina el marco conceptual sobre el que se debe basar la programación económica para tranquilizar la economía argentina. Es el que planteamos en la negociación. El punto de partida es reconocer que la gran restricción al crecimiento sostenido fue la externa. Las medidas orientadas a promover el crecimiento económico deben apuntar a una mayor capacidad productiva en los sectores transables, que generan divisas, y también a contar con un mercado de capitales que permita más opciones de activos financieros en nuestra moneda. Atacar así el problema del bimonetarismo que exhibe nuestra economía. Las ex reformas estructurales, hoy llamadas políticas para promover el crecimiento van en el camino de lo que hicimos: fomentar el desarrollo de la agroindustria, del sector energético, la economía del conocimiento, ciertas industrias con capacidad de generación de divisas, también muy importantes para el mercado interno. Al mismo tiempo continuar con la reconstrucción del mercado de deuda pública en pesos y profundizar el desarrollo del mercado de capitales.

—¿Ese plan plurianual plantea también una reducción de la cantidad del déficit, de la emisión monetaria o en los subsidios a las tarifas públicas? 

—Todos esos números están en el proyecto de Ley de Presupuesto 2022.

—Pero como es plurianual, también debe incluir a 2023.

—Hay un escenario plurianual. Quizás no se presta tanta atención a eso, pero el presupuesto de 2022 también establece un escenario plurianual. Alguien que quiera una indicación de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional podría mirar ahí. El tema subsidios se planteó redefiniendo el uso de los recursos del Estado hacia aquello que genera más capacidad productiva, que da más dinamismo a la economía y hace que tengamos una economía de mercado más vibrante. Hoy lo que le da la ventaja comparativa a una nación es diferente que lo que se la daba en la época en que David Ricardo escribía sobre el concepto de ventaja comparativa. En el siglo XIX, Inglaterra tenía abundancia de capital físico, India abundancia de trabajo y por lo tanto Inglaterra se debía especializar en aquello que era intensivo en capital e India en aquello que era intensivo en trabajo. Hoy el mundo es muy diferente. Casi todo se mueve. Y lo que le da la ventaja comparativa a una nación es tener abundancia en aquello que no se mueve. La infraestructura pública, la logística, las instituciones que generan conocimiento y también la marca del Estado nación. Vinimos planteando una redefinición del rol del Estado sobre esa lógica. El presupuesto 2021 refleja esa lógica y el presupuesto 2022 también refleja esa lógica. Construir una sociedad con más infraestructura pública, con mejor logística y, sobre todo, con más capacidad de generar conocimiento y de aplicar ese conocimiento de la producción y lograr ir fortaleciendo a nuestra patria, a nuestro Estado nación, construyendo entendimientos y consensos que ayuden a que la Argentina tenga un ambiente de más paz.

El ministro de Economía Martín Guzmán, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
ENDEUDAMIENTO. “Buena parte del endeudamiento que se tomó en pesos fue a tasas de interés reales por debajo de la tasa de crecimiento real de la economía”. (Foto: Juan Obregón)

—El presupuesto presenta un financiamiento neto de organismos multinacionales de 1,3 del producto bruto. Tocamos este tema antes.  ¿Cuántos dólares significarían?

—Eso en términos de dólares, un punto del producto es algo más que 4 mil millones de dólares. En términos de dólares, estaríamos hablando de alrededor de 5.300 millones. Lo digo sin entrar en detalles.

—¿Cuál sería la fuente de financiamiento?

—Dependerá de lo que se logre con el Fondo Monetario Internacional.

—¿Podrían llegar del propio Fondo?

—Esto no está resuelto. Uno presenta un presupuesto sobre la base de hipótesis y se trabaja para que esas hipótesis se verifiquen.

—¿Provendrían del Fondo Monetario o el Banco Mundial?

—Con el Fondo Monetario Internacional teníamos un préstamo de 45.000 millones de dólares. El 22 de septiembre se amortizó una cantidad de capital de 1.900 millones de dólares, y hay otro vencimiento el 22 de diciembre de 1.900 millones de dólares. Si hubiese un refinanciamiento completo de 45.000 millones de dólares, ahí el país recuperaría casi un punto del producto por vía de ese acuerdo.

“Debemos tener mejor crédito y una moneda más fuerte.”

—¿A qué atribuís la diferencia entre el balance comercial de bienes y el cambiario, que se ubica en mil millones de dólares por debajo?

—Hay factores financieros. Esa siempre es la diferencia. Lo que ocurre es que hay, por un lado, pagos de deuda. Servimos los intereses, además de la cuota de amortización al Fondo Monetario Internacional. Después, hay que mirar la posición de financiamiento neto con los otros organismos multilaterales. 

—Es mucho más que mil millones.

—Hay que mirar la posición de refinanciamiento o no de las empresas que tienen deuda en moneda extranjera. Fue un gran tema el año pasado: no hacer roll over de los financiamientos en moneda extranjera. Después teníamos las operaciones del Banco Central que discutíamos previamente en títulos públicos.

—Otro ministro de Economía que le tocó pasar momentos muy difíciles pregunta si el canje de la deuda fue un éxito como afirmaste reiteradamente, ¿por qué no deja de bajar su precio?

—No planteamos una cuestión de fuegos artificiales cuando se cerró el canje de la deuda pública en moneda extranjera, porque era una situación muy difícil para la Argentina. Son problemas graves y lo que debemos lograr es conciencia para que no vuelva a ocurrir una situación de endeudamientos tan abultados, tan insostenibles y tan mal usados en la moneda extranjera. Nunca hablé con esas palabras.

—No hablemos de éxito  ¿Por qué baja?

—Sí fue un avance muy importante para la Argentina. Es lo que planteamos. Es algo positivo para la Argentina, pero nosotros elegimos no ser grandilocuentes. Lo positivo hay que mirarlo desde el punto de vista de la carga de intereses y de pagos en general. Quien pregunta eso mira solamente el riesgo país. Se rige por la perspectiva de los mercados, y no de la gente. ¿Nos importa bajar el riesgo país? Por supuesto, pero es un proceso. La Argentina tiene un conjunto de problemas que resolver. Mejorar el perfil productivo, especialmente en el sector que genera divisas y resolver los problemas de deuda que quedan, como el de los 45.000 millones de dólares que tomó el gobierno anterior con el Fondo Monetario Internacional.

—Hermenéuticamente, una renegociación tiene dos objetivos: reducir a veces el capital, los intereses y que finalmente la cantidad de dinero que tengas que pagar sea menor, pero por el otro lado, si redujeras el riesgo país, reaparece la posibilidad de endeudarte.

—Pero no nos queremos endeudar en dólares en el mercado. No hay ningún vencimiento de capital de deuda en moneda extranjera hasta el año 2024.

“No fue la deuda lo que elevó el riesgo país.”

—Si pudieras endeudarte, la necesidad de emisión sería menor.

—Pero hay que tener mucho cuidado con la fuente del endeudamiento. Queremos profundizar el desarrollo del mercado de deuda pública en pesos. Endeudarnos en pesos cuando toca e ir bajando el déficit para endeudarnos menos. Además, buscamos mejor financiamiento por parte de los bancos multilaterales de desarrollo.

—Que son los que cobran tasas de interés menor que el mercado.

—Y con plazos mucho más largos. No estamos buscando endeudarnos con el mercado ahora. Nos importa por supuesto que baje el riesgo país. Pero actuamos en función de prioridades. Quien hace esa pregunta de forma anónima, está mirando solamente los intereses del mercado y no los del país. Un ministro de Economía debe mirar los intereses de toda la gente.

—El Banco Central acaba de congelar la posición en dólares durante noviembre. ¿Es una señal de desesperación del equipo económico ante la suba del precio del paralelo y la pérdida de reservas?

—Es una protección ante comportamientos potenciales especulativos en un contexto de elecciones.

—El déficit fiscal de 2020 fue 6,5% del producto; este año es de alrededor de 3,3. Un ajuste impresionante como dice quien formula la pregunta, y sin embargo, vos tratás de ocultarlo. Existe desde aquella frase de Néstor Kirchner cuando le dice a Bush: “Usted no preste atención a lo que yo digo, mire lo que yo hago”. ¿Se cumple en este caso?

—Hago lo que digo. Ahí alguien se esconde bajo el anonimato, pero en la Argentina lo que hubo fue una política fiscal contracíclica. El gasto público apunta a la recuperación, 9%. Aproximadamente será el crecimiento del año. ¿Hubiese pasado ante mayor austeridad fiscal? Redujimos el déficit sin hacer un ajuste del gasto. Redujimos porque hubo una reestructuración de la deuda que bajó mucho la carga de intereses y porque hubo un aumento muy importante de la recaudación, que en parte fue destinado a reducir el déficit y en parte destinado a la política fiscal contracíclica.

—Como te decía, yo acá tengo preguntas de académicos, preguntas de personas que han pasado por situaciones parecidas a la tuya a lo largo de más de dos décadas y aparece cierta coincidencia en las preguntas. Esta es otra de otra persona, la deuda en pesos reperfilada por Mauricio Macri valía 30 centavos sobre 100 de valor nominal y estaban fuera de los balances de los bancos y de los fondos de inversión. Además, dos terceras partes de esa deuda estaban en manos de fondos del exterior que metieron presión sistemática en la brecha cambiaria. Para limitar las presiones cambiarias, se les dio salida a esos fondos no residentes, emitiendo 50% más de bonos para evitar mostrar la brecha implícita en la operación, operación que el propio Roberto Lavagna criticó. ¿Cómo tomás esa crítica de Lavagna?

—Lo hemos hablado. Estoy convencido de que lo que hicimos es lo correcto cuando miramos todo el cuadro y, de hecho, la brecha cambiaria bajó fuertemente, no solamente por la situación de un canje financiero. Y además lo que hubo fue una pesificación neta elevada, además de 5.000 millones de dólares, hubo deuda en dólares que se convirtió en pesos y el neto dio muy elevado. Roberto Lavagna fue un ministro de Economía muy valioso para la Argentina. Es una persona a quien le tengo mucho respeto. Le hizo mucho bien a la Argentina. 

—Esta semana avisaste que se paga el vencimiento de diciembre de 1.883 millones de dólares con el Fondo. ¿Qué pasa si llegamos a marzo y no se logró un acuerdo? 

—Uno puede plantear cualquier pregunta hipotética. Negociamos con la plena voluntad de llegar a un acuerdo. Pero no cualquier acuerdo, sino el que cuide a la Argentina. Queremos lograrlo antes de marzo. 

—La hipótesis y la pregunta son pertinentes. ¿Qué pasa si llega marzo y el acuerdo bueno no se produce? 

—De aquí a marzo, en los tiempos de la Argentina, es mucho tiempo. Las hipótesis son infinitas.

“Las políticas que llevamos adelante en la pandemia permiten que la Argentina hoy esté creciendo.”

—¿La respuesta sería que tenés confianza en que se acordará antes de llegar a marzo? 

—Seguiremos trabajando para llegar a un acuerdo antes de marzo. Uno que cuide a Argentina. 

—En muy pocos países un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional pasa por el Congreso. ¿Será una instancia que agregue complejidad al problema? 

—Vale la pena hacer un poco de revisionismo. En 2016, cuando el gobierno de Juntos por el Cambio planteó el acuerdo con los fondos buitre. Tuvo que ir al Congreso para dar por tierra una ley que impedía pagar a los fondos buitre. En ese momento hablé en el Congreso de la Nación. Planteé la necesidad de un proyecto de ley, gobierno de Macri, que lograse que todo endeudamiento público en moneda extranjera en la forma de títulos públicos bajo la ley extranjera tuviese que ser aprobado por el Congreso de la Nación. Que todo programa con el Fondo Monetario Internacional tuviese que ser aprobado por el Congreso. Las consecuencias de esos endeudamientos trascienden a cualquier gobierno. En muy pocos días se puede dejar un enorme problema de décadas al país. Fue lo que pasó. El gobierno anterior llegó a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y se negoció en tres semanas. Así nos fue. Nosotros planteamos, habiendo terminado la reestructuración de la deuda con los acreedores privados, que debíamos ser consistentes. En adelante, todo endeudamiento con acreedores privados en moneda extranjera bajo ley extranjera, o acuerdo con el FMI debería ser aprobado por el Congreso de la Nación, haciendo que la sostenibilidad de la deuda pública fuese política de Estado y no del gobierno.

—¿No te agrega un problema en el hoy?

—No es un activo. El activo más importante de este acuerdo. 

—¿Se precisa que lo apruebe también la oposición? 

—La oposición deberá decidir de qué lado está. Pero para la Argentina es un activo. 

—Descontás que la oposición va a tener que aprobarlo. 

—No descuento nada. Además, no soy miembro de la oposición. Descuento que la oposición deberá votar. Como lo haga no es una pregunta para mí, sino para los referentes de la oposición. Nosotros desearemos que la oposición vote a favor y que toda la Argentina apoye la propuesta de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. 

—Otra pregunta es si no es una imprudencia la doble contabilidad, la del Banco Central y la del Tesoro de los DEGs para eludir el límite normativo de financiamiento monetario al Tesoro en un contexto de debilidad de la demanda de dinero y si amplía el límite de giro en descubierto contra una garantía en cobrarle como una letra intransferible. 

—Los ministros preguntan de forma anónima y no tienen la posibilidad de repregunta. No hay doble contabilidad. El problema es que ahí ese ministro seguramente querría repreguntar 

—¿Qué repreguntaría?

—Los derechos especiales de Giro fueron emitidos para que puedan utilizar los tesoros. Lo que hicimos fue poder obtenerlos por parte del Banco Central. 

“Se recuperará casi el 100% de la caída de la pandemia.”

—¿No es peligroso?

—Consideramos que era lo adecuado. Actuamos en forma consistente. 

—Luego de los ingresos extraordinarios por 13.000 millones de dólares este año, 8.500 por el mayor precio de la soja y 4.300 por las Degs, las reservas netas terminaron el año, igual que como empezaron, 1% del producto bruto, perdieron a razón de 1.000 millones por mes, aún con un hipercepo y buenos términos de intercambio ¿Cómo se podría evitar una devaluación? Y aquí ya se anticipa a la repregunta. No me diga que el año pasado los analistas también predecían una devaluación que no ocurrió porque es una falacia. “La exactitud del pronóstico de lluvia de mañana no depende de la precisión del pronóstico de lluvia ayer, sino de las condiciones atmosféricas”.

—Hay nuevamente un problema con los números. En la Argentina están creciendo las exportaciones no solamente en valor, sino también en cantidades. Allí se adjudica el crecimiento del saldo comercial o de la cantidad de divisas a dos factores: al precio de la soja y a los degs. No es correcto. Es muy incompleto, porque en la Argentina crecen las exportaciones de la manufactura de origen agropecuario, de origen industrial, también de los combustibles. Creció la producción de gas. Se frenó el decline. 

El ministro de Economía Martín Guzmán, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
INFLACIÓN Y GRADUALISMO. “La Argentina necesita ir venciendo este componente de persistencia en el proceso inflacionario. Es una tarea que requiere de la cooperación de todos los sectores”. (Foto: Juan Obregón)

—Lo que decís es que creció la capacidad de exportaciones en número, sustitución de importaciones. Finalmente lo que planteás es que los 8.500 millones que no vinieron por lo de adicionales se van a lograr en el año próximo de un combo distinto de exportaciones e importaciones. 

—La trayectoria de las cuentas externas no es esa, sino no se debe a esos factores solamente, sino que tiene que ver con un esquema que está funcionando. 

—¿De cuánto fue exactamente por el aumento del precio de la soja? Fueron números históricos.

—60% por ciento es valor y 23% aumento de cantidades en el interanual. De modo que el resto se atribuye a un componente precios. Por supuesto, los términos de intercambio aumentaron. Desde el punto de vista de la dinámica externa fue favorable. Ahora, yendo a la otra parte de la pregunta, lo que hay que ver justamente es que el Banco Central hoy tiene más reservas que hace un año y la brecha cambiaria que está, por supuesto, a niveles que queremos seguir bajando hoy también está aproximadamente 50 puntos porcentuales por debajo de lo que estaba aproximadamente hace un año. ¿Quiere decir que esto se acaba allí? No, hay que seguir bajando ya. Nosotros tenemos esta situación externa que describo, que nos da las condiciones para seguir manteniendo la política cambiaria que planteamos. Y más allá de que el año pasado tuvimos muchas voces diciendo que iba a haber una gran devaluación.

—El pronóstico de lluvia.

—Y yo tuve razón. Lo planteo desde el punto de vista de las condiciones macroeconómicas. Hoy podemos darle continuidad a la política cambiaria planteada sobre la base de la realidad y los datos.

—Se anunció esta semana el congelamiento de la tarifa de luz hasta abril. No es lo que postula el proyecto del presupuesto 2022. Tampoco se cumplió lo que preveía 2021. Las tarifas ya representan 40 por ciento de los costos de generación y distribución. ¿Cómo se va a resolver? 

—Pero eso es protocolar. Eso no implica que después no pueda haber las audiencias correspondientes. Planteamos para 2022 una reducción de los subsidios, que principalmente proviene de que caduca la llamada resolución 46, que empezó dando un precio para la producción de gas de siete con cincuenta dólares por millón de BTU convergiendo en el año 2021 a seis dólares por millón de BTU. Esa resolución caduca el 31 de diciembre de este año. El actual plan GAS tiene un costo más bajo. Paga en promedio 3 dólares con 50 por millón de BTU y ha funcionado muy bien. Es lo que hablábamos anteriormente: ha frenado el decline en la producción de gas. Permite una reducción importante en los subsidios. Y también estamos avanzando en la segmentación de los subsidios, de modo que estén mejor focalizados. 

—Otra pregunta. El salto de la inflación del 36 al 50 por ciento anual no obedece a los precios internacionales de los alimentos. A lo sumo podría explicar 2 por ciento de la inflación, como en el resto del mundo agregado. Y también como los monopolios no explican la inflación porque variación y nivel son cosas distintas. ¿Cómo lo respondés? 

—Lo segundo, es correcto. El poder de mercado explica que haya un nivel de precios mayor que el de competencia. Refiere al nivel. Pero si hay una mejora es una transición que puede afectar a la variación de los precios. 

“Nos importa bajar el riesgo país, pero nuestra perspectiva no es solo la de los mercados.”

—Pero decís que es un nivel alto, en un momento en que puede haber recuperación, que puede haber una recuperación de márgenes o un deseo de aumentar los márgenes, o de cubrirse. 

—Lo que puede ocurrir es que aumenten. Lo hablamos cuando nos referimos a los componentes multicausales de la inflación. Y uno de ellos refería al rol de las expectativas que le dan persistencia al proceso inflacionario. Estas conductas de actualizar de forma precautoria o de incrementar de forma precautoria los márgenes de ganancia. Por otra parte, la inflación internacional fue un tema importante. No hay que minimizarlo. No explica el 100% de la diferencia, eso está claro, con respecto al 29%, pero sí parte del salto con respecto a lo que se había proyectado en septiembre del año pasado, cuando no se había dado este proceso de inflación internacional de alimentos tan fuerte. 

—Ahora entramos nosotros. Cuando te hice la entrevista de junio del año pasado, una de las preguntas fue: cuando Fernando Henrique Cardoso, el presidente brasileño, que quizá fue el padre de la transición democrática de aquel país, llegó al poder, también venía del ámbito académico y había vivido en el exilio trabajando de profesor y les hizo un pedido a los periodistas: ‘Olvídense de mis libros’. Y agregó: ‘Era la obra de un académico, ahora me toca gobernar’. Pasaron dos años. 

—No me pasó eso. 

—¿No hay diferencia con lo académico? 

—No me tengo que olvidar de ningún libro. 

—Ni de lo que escribiste. 

—Al contrario. 

—La pregunta que todo el mundo se hace respecto de qué cambiaría la línea económica un resultado distinto de las elecciones el próximo 14 de noviembre. ¿Puede la Argentina tener un plan económico distinto del tuyo en la circunstancia actual? 

—Trabajo con todo el Frente de Todos para que la economía argentina mejore. Es lo que ocurre. Segundo, hay una pregunta realmente muy interesante sobre el punto de vista factible. Todos quisiéramos tener muchas menos restricciones a la hora de diseñar la política pública. Si Argentina tuviese las condiciones crediticias de los países avanzados, tendríamos más espacio para aumentar mucho más rápido la inversión en infraestructura pública. Pasó del 1,1% del producto en el 2019 al 2,2 en el 2021. Se duplicó y se proyecta que siga creciendo. Pero uno hace la política económica, la que mejor puede con las restricciones que tiene. La realidad argentina tiene enormes necesidades sociales, lo que produce cierta falta de entusiasmo a muchísima gente en la Argentina cuando uno diseña un presupuesto. Las necesidades sociales superan lo que Argentina puede financiar. Pero por otro lado, también está la cuestión que se hablaba anteriormente, de las restricciones de crédito. Entonces, ¿qué ocurre? El presupuesto que uno diseña, cuando lo miran quienes solo miran la óptica de mercado, encuentran que tiene un déficit que está más allá de lo que entusiasma a otras partes. Es normal que a ninguna de las partes de nuestra sociedad le genere demasiado entusiasmo el proyecto de ley de Presupuesto. La Argentina debe transitar por un estrecho camino, un estrecho corredor con restricciones muy fuertes, e ir dando pasos cada año más positivos para tener una economía más fuerte. Hagamos este ejercicio: tomemos una foto de finales de 2020 y tomemos una foto de finales de 2021. Cuando en la revisión histórica comparemos esas dos fotos ¿qué vamos a encontrar? Que a finales de 2021 la economía produce mucho más, alrededor de 9 por ciento más. Que tiene más empleo y capital porque la inversión creció. Que el poder adquisitivo del salario creció. Que tiene menor déficit, que también es importante. No sólo menor déficit, sino un mucho menor déficit corriente, es decir, excluyendo la inversión de capital está el tema de la inflación, que es un tema que hay que seguir resolviendo. Pero cuando miremos las dos fotos vamos a ver que 2021 fue un año de progreso para la economía argentina. Y con todas las restricciones que enfrentamos nosotros tenemos toda la confianza en que el año 2022 también va a ser un año de progreso. Y para que ese progreso se pueda sostener en el tiempo no hay que pasarse de la raya ni de un lado ni del otro. No hay que salirse de ese estrecho corredor de estabilidad por el que la Argentina puede transitar. Si nos vamos de un lado, es desestabilizante. Si no vamos del otro lado también es desestabilizante. Eso es lo que nos toca entender.

—Comparás con 2020, año obviamente complejo, difícil, en todas partes del mundo, pero si lo comparás con 2019, evidentemente las expectativas que tenía la sociedad que votó al Frente de Todos de mejorar respecto de la situación de 2019, no se están cumpliendo. ¿Aguanta la política?, ¿te acompañan los demás? 

—La política somos todos los que participamos de esto. Es un proceso de construcción de entendimientos. Crear una sociedad que aprende para una economía más vibrante también significa que en todos los niveles de la sociedad hay un proceso continuo de aprendizaje. Hubiéramos querido que no haya pandemia, que la recuperación del salario real sea más rápida. Pero la realidad que vivió el mundo y la Argentina en particular fue la de una situación en donde había enormes restricciones de financiamiento. Es la realidad con la que nos toca lidiar y hay que estar a la altura de las circunstancias. 

“Las necesidades sociales superan lo que Argentina puede financiar.”

—Ese aprendizaje. ¿Incluye también a Cristina Kirchner?

—Cristina Kirchner es una persona de gran inteligencia y capacidad de análisis. Es un baluarte en el Frente de Todos. En el Frente de Todos nos hace muy bien poder trabajar con ella. 

—Esas expectativas a que después del día 14 haya una transformación en la línea económica, a tu juicio, ¿te resultan plausibles? 

—No le doy el menor sustento a esas especulaciones. En este contexto electoral hemos visto todo tipo de especulaciones; también de gente hablando de un salto devaluatorio que no ocurrió y no ocurrirá. Y yo tengo una agenda definida para seguir trabajando.

—¿No ves entonces que esas diferencias de perspectiva entre lo que se podría llamar la línea económica del Instituto Patria y la del Ministerio de Economía sean tan grandes?

—Trabajamos juntos. Nos sentamos a la misma mesa y discutimos lo que se tenga que discutir. Buscamos llegar a las conclusiones que cuiden a la Argentina.

—¿A qué atribuís esas diferencias en la percepción entre la versión que vos das tranquilizadora y la que se lee y se escucha en una parte importante de la prensa? 

—La única verdad es la realidad. Veamos los datos. La economía argentina está mejorando. Hacia adelante hay una cuestión de expectativas y ahí es donde volvemos a esta cuestión que discutíamos antes.

—¿Es ignorancia?

—No me voy a poner a juzgar por qué cada quién hace lo que hace. 

—¿No te interpela? ¿No tendrán un poco de razón? ¿No te hacen preguntar si el equivocado sos vos?

—¿Razón de qué?

—Que haya posibilidad de otra política económica.

—Podrá haber diferencias de interpretación, pero miremos e interpretemos los datos. Lo que analizamos se condice con la realidad. Si queremos una Argentina con más fuerza, con más fuerza también en el mundo, en su relación con los estados nación del mundo, debemos transitar un proceso colectivo de fortalecernos, que haya menos virulencia y más paz a la hora de constituir entendimientos colectivos. Todos los factores de poder deben estar a la altura de las circunstancias.

—¿La polarización, lejos de amainar, crece?

—Y no ayuda. Tiene un costo económico. Además, tiene un costo también para las empresas. Esto es clave. Tiene un costo para las personas. Tiene un costo para todos los sectores de nuestra sociedad. Por eso es tan importante que los liderazgos se eleven y se pueda construir una Argentina más tranquila.

—¿Leíste “Diario de una temporada en el quinto piso”, del sociólogo Juan Carlos Torre?

—He leído alrededor de 200 páginas. Me lo recomendaron varias personas. Fue en dos aviones, en dos vuelos, recientemente tuve la oportunidad de leer parte. Es muy interesante.

—¿Te sentiste en algún momento parte de esa misma historia reflejado?

—Noté muchas diferencias con respecto a ahora. Me gustaría tener una buena relación con él.

—Tengo buena relación con Torre. Planteo armar esa charla después de las elecciones con mucho gusto.

—O cuando termine de leer el libro.

—Pero bueno, por lo menos, por las primeras 200 páginas, ¿cuáles serían las diferencias? 

—La situación económica es muy diferente. Yo lo vivo muy desde adentro también. El peronismo tiene una fuerza que hace que se tomen decisiones, que a veces son más fáciles, a veces más difíciles, pero siempre con la lógica de que la estabilidad se cuide. Y también en ese sentido, encontré muy interesantes todas las discusiones de lo que fue la reestructuración de la deuda externa y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Cuando termine el libro da para una charla más extensa. Vemos la diferencia ante una situación similar. Había que elegir qué hacer y se fue por distintos caminos.

REPORTAJE DE FONTEVECCHIA A MARTIN GUZMAN 20211105

—No lo puedo entender y supongo que la audiencia tampoco.

—Nosotros, antes de esperar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para luego reestructurar la deuda, reestructuramos la deuda primero y no seguimos pagando los intereses y el capital en una situación de insostenibilidad más allá del 30 de abril de 2020.

—¿Ves como virtud algo que habitualmente se te critica?

—Lo que ocurre es que cuando un país se queda sin dólares, tiene enormes problemas para crecer, enormes problemas inflacionarios. Entonces nosotros dijimos: “Hasta aquí hay tiempo. Vamos a tener unos meses en los cuales establezcamos un proceso de negociación ordenado, pero después no hay más”. Primero está el poder privilegiar el uso de los dólares para las importaciones que se requieren para el crecimiento, privilegiarlos para la actividad interna. Como los vencimientos con el Fondo Monetario Internacional venían después, teníamos una urgencia en resolver el tema con los acreedores privados y se tomó una decisión de arrancar con eso.

—El título de la entrevista anterior era algo que incluso Carlos Melconian repetía como que le parecía el núcleo, la piedra Rosetta, de tu interpretación de la política: “Tranquilos, el peronismo está a cargo”. ¿Qué significa que esté a cargo’

—Significa que cuando toca tomar decisiones difíciles y que implican confrontar, como pasó con la reestructuración de la deuda externa, el peronismo no dudará. El peronismo siempre va a estar del lado de privilegiar los intereses del pueblo. Es lo mismo que estamos haciendo con el Fondo Monetario Internacional. Cuando nos apuran a nosotros, respondo lo que respondí hace unos días: que apuren al Fondo Monetario Internacional. 

—Melconian lo llevaba al nivel de su estilo metafórico y teatral. Él decía: “Tranquilos, el peronismo está cargo. Quédense tranquilos que hay piloto”. Independientemente de su actitud, podríamos decir ‘decisionista’, de que no tiene temor a tomar decisiones, nos encontramos con el hecho de que el peronismo tiene poder. ¿Se está debilitando la idea de invencibilidad del peronismo unido?

—El peronismo perdió en muchas elecciones legislativas y siguió gobernando. Esa capacidad de no dudar es la base de sustentación que tiene el peronismo.

—¿Qué te pasó cuando Horacio Rodríguez Larreta dijo que los monopolios también son causa de la inflación?

—Es una pregunta más para Larreta, porque es un tema muy técnico.

—Sí, el nivel de la modificación.

—Obviamente es muy importante que se tome una posición en contra de lo que genera abusos de poder de mercado, pero eso es una pregunta tal vez para Larreta.

—Estamos llegando al final de la entrevista. Entonces quería entrar en una especie de construcción de puentes para después del 14. La pregunta de Rodríguez Larreta viene a cuento de que vos marcabas que no necesariamente solo el peronismo va a tener decisionismo, estabas planteando que no creías que fuera un monopolio del actual gobierno. Y también marcaste a lo largo del reportaje que había mucha gente de la oposición que no polarizaba, que trataba de contribuir en la misma dirección. En ese proceso de aprendizaje, desde tu perspectiva, ¿ves a la oposición también desarrollando conocimientos más afines a tu mirada?

—Vi un comportamiento muy diferente en el año 2020 que en el año 2021. En el año 2020, hubo un comportamiento más cooperativo en lo que fue el proceso de la reestructuración de la deuda externa, sobre todo cuando fuimos al Congreso de la Nación con dos proyectos de ley que obtuvieron casi unanimidad en ambas cámaras. En cambio, en el año 2021 lo que vi fue una defensa de lo indefendible, como no reconocer el problema del endeudamiento en moneda extranjera que tomó la administración anterior, que aumentó la deuda en moneda extranjera en 100.000 millones de dólares. Eso es una cantidad enorme y hay que entender lo que esto implica para la vida de las personas en nuestro país. Implica mucho daño. Y lo que vi es buscar sacarse el problema de encima e inclusive dar información engañosa, a veces falsa. Esto no quiere decir que todo el mundo haya hecho lo mismo. Lo que busco y buscamos hacer es llevar los comportamientos al lugar civilizado y racional. Que haya diferencias de visiones, fenómeno. Podemos tener diferencias de visiones, absolutamente. Eso es, inclusive, sano. Lo que no está bien es o no querer discutir en los ámbitos correctos, como es el Congreso de la Nación, como ocurrió cuando yo fui a la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda Externa, que no fue ningún senador de la oposición y discutieron por redes sociales sobre la base de información engañosa o falsa, o tener comportamientos que terminan dañando a la posición de la patria. Lo que buscamos es corregirlo. ¿Lo vemos posible? Sí. Y por supuesto que nosotros queremos trabajar de una forma constructiva con la oposición. Y también es sano para la Argentina que dentro de la oposición los líderes que vayan ganando peso sean aquellos que están más a la altura de las circunstancias y que tienen un principio filosófico de construcción de poder, en el cual buscan construir consensos, entendimientos y acuerdos, en lugar de buscar conflictos sobre la base de cuestiones engañosas.

REPORTAJE DE FONTEVECCHIA A MARTIN GUZMAN 20211105

—Va a haber elecciones. Hay obviamente turbulencias económicas de todo tipo que son también habituales. Me gustaría que vos usaras los últimos minutos para dejar el mensaje que te parezca más constructivo.

—Gracias por la entrevista. Siempre es de mucho valor tener este espacio de reflexión y es valioso para la Argentina este espacio que has construido. Desde el punto de vista de en dónde hoy estamos y hacia dónde vamos, es importante entender que el Gobierno nacional está haciendo todo lo que se puede hacer para construir un ambiente de mayor tranquilidad en lo económico, donde haya más inclusión sobre la base de la generación de trabajo. Está pasando. Hoy, de hecho, la distribución del ingreso es más equitativa que hace un año. Hay mucho por recorrer en ese sentido. Segundo, un país que genere más oportunidades, que sea más dinámico desde lo productivo, que vaya también anticipándose a lo que se viene en el mundo, un mundo que está cambiando. Muchas cosas se están reseteando en el mundo, y eso también está ocurriendo. Hoy la Argentina tiene un tránsito en la estructura productiva que nos pone en un sendero de más oportunidades en el mundo que se viene. Tercero, la estabilidad. Se requiere un país que vaya resolviendo sus problemas de volatilidad económica que genera tanta angustia y ansiedad en nuestra población. Y si vemos los números, esas condiciones también se han ido construyendo. Aún falta y lo que falta lo haremos y trabajaremos con toda la firmeza para que eso sea así. Y desde el punto de vista político, la línea que nos marca nuestro Presidente siempre es la de entender que tranquilizar a nuestra sociedad y a nuestra economía es una tarea colectiva y que por eso debemos siempre apostar por la construcción de consensos, entendimientos, acuerdos. Que cuando uno toma una posición fuerte, que dice palabras fuertes, no se hace con la intención de romper, sino con la intención de corregir comportamientos. Todos podemos tener que corregir comportamientos, pero nosotros debemos construir una Argentina que viva más en paz. Y para eso es tan importante, desde lo político, avanzar en una dirección de consensos y, desde lo económico, discutir sobre la base de la realidad, de lo que se observa y de la realidad de las decisiones que se enfrentan. Se ha avanzado. 2021 es un año de progreso. Nosotros vemos hacia adelante una continuidad de ese progreso y consideramos que vamos a dejar una Argentina mejor el día que terminemos nuestro gobierno.

 

Producción: Pablo Helman y Natalia Gelfman.