POLICIA
Diez imputados a juicio

‘Esclavas de la webcam’: las duras revelaciones de la causa por explotación sexual vía streaming

La investigación se inició en septiembre de 2021 a partir de la denuncia de la Asociación Madres Víctimas de Trata que asistió a varias mujeres que manifestaron haber sido víctimas de explotación sexual, luego de haber participado como “modelos webcam” de la empresa Argentina Studios. Según consta en la causa judicial, la organización captaba a las chicas a través de una oferta laboral engañosa que se publicaba en sitios y redes sociales. Hay diez imputados, nueve de ellos por asociación ilícita y trata de personas agravada. Los detalles del horror.

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Seducción. La agencia publicitaba en redes sociales y hasta ofrecían capacitaciones para darle marco de seriedad y legalidad a la propuesta laboral. | cedoc

“Sé tu propia jefa” era el eslogan que repetían los responsables de la agencia Argentina Studios para reclutar a chicas de entre 15 y 35 años con la excusa de producir contenido erótico vía streaming. Les prometían ganar en dólares, pero detrás de esa oferta tentadora se escondía una red de trata de personas online.    

La causa se inició en septiembre de 2021 a partir de una denuncia de la Asociación Madres Víctimas de Trata que poco después derivó en una batería de allanamientos y más de diez detenciones en octubre del año pasado. Ocho meses después el fiscal federal Ramiro González, a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°1 de la ciudad de Buenos Aires, y la cotitular de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), Alejandra Mángano, pidieron que el caso sea elevado a juicio.

Los detalles que surgieron de la investigación son aberrantes. Entre otras cosas, se destaca que uno de los implicados le provocó un aborto a una de las víctimas sin su consentimiento, y lo transmitió vía streaming con el objetivo de incrementar las ganancias de la organización. Las chicas cumplían turnos y trabajaban en habitaciones acondicionadas en departamentos de la Ciudad de Buenos Aires y Rosario.

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Según consta en la investigación, la organización captaba a las chicas a través de una oferta laboral engañosa que publicaban en páginas web y redes sociales. “No lo sueñes, vivilo”, prometían con una importante suma de dinero en dólares por transmisiones en vivo de ocho horas, pero además ofrecían capacitaciones como para darle un marco de seriedad y legalidad a la propuesta.

Sin embargo, cuando aceptaban el panorama era otro: les exigían la realización de actos cada vez más explícitos en contra de su voluntad, tanto en el streaming como en sesiones fotográficas. Era una fábrica de transmisión de pornografía en vivo las 24 horas.

En el dictamen, dado a conocer por el sitio fiscales.gob.ar, González y Mángano detallaron las “imágenes y videos” que obtenían “quedaban bajo el dominio exclusivo de los estudios webcam, por lo que no solo las comercializaban una y otra vez sin ningún tipo de control, sino que también las podían usar para extorsionar a las víctimas con su difusión”.

“Toda esta actividad –esto es, la explotación sexual vía streaming– se desarrolló bajo el control directo de los imputados”, señalaron los fiscales en el pedido de elevación a juicio.

Además, remarcaron que los imputados denigraban a las chicas “con insultos y las incitaban a consumir alcohol y drogas”. Por si fuera poco, también las responsabilizaban por la falta de generación de ganancias y, como otras organización de trata, les generaban una deuda económica cada vez más grande a modo de “inversión”. Entre otras cosas, les exigían la compra de lencería, cremas, ropa y vibradores, cuyo valor era descontado de sus ingresos.

La organización tenía un régimen duro de sanciones en dólares por llegadas tarde, demoras en el baño, negativas a realizar algún pedido, ausencias y hasta por alimentarse.  

“Estas sanciones desproporcionadas, las cuales eran descontadas de sus ingresos, introdujeron a las víctimas en un círculo de coerción del cual les resultaba imposible salir”, explicaron los funcionarios en el dictamen.

El avance de la investigación permitió determinar que las mujeres no solo hacían sesiones de streaming sino que también eran coaccionadas para tener “encuentros sexuales presenciales” con personas del entorno de la organización.

La fiscalía destacó que la finalidad de la organización era la “explotación sexual, entendiéndose al ‘sexo virtual’ o ‘modelaje sexcam’ –eufemismo que se utiliza en la actividad– como otra forma de oferta de servicios sexuales ajenos”.  

En el requerimiento, entendieron que la conformación de la asociación tenía como fin “la comisión de planes delictivos indeterminados, vinculados principalmente con la explotación sexual de mujeres mayores de edad, lo cual fue llevado a cabo durante un prolongado lapso de tiempo”.

Para los investigadores “las víctimas sufrieron violencia en razón de su género, la comisión de delitos contra su integridad sexual, degradaciones y humillaciones de todo tipo, que fueron corroboradas a lo largo de toda la investigación”.

 

“Me obligaron a someterme a un aborto frente a la cámara”

Una de las víctimas de Argentina Studios relató cómo fueron sus padecimientos en la supuesta agencia de “modelos webcam”. Lo hizo en una entrevista que brindó en diciembre pasado al sitio feminacida.com.ar.

La joven tenía 31 años cuando fue captada por la organización. “Eran superlindas las páginas, linda la fotografía, y quedaba cerca de donde yo vivía. Me citaron en un hotel muy lindo. Nos prometían que íbamos a ganar alrededor de mil dólares por mes, o más”, recordó.

La mayoría de las jóvenes que reclutaron tenían alrededor de 20 años. “Sí vi chicas muy jóvenes ahí, especialmente en el último tiempo, cuando empezaron a traer extranjeras y adolescentes”, detalló.

La joven contó detalles de los padecimientos que sufrió ella y sus compañeras. “Una fue atada porque dijeron que iba a quedar mejor la producción haciendo algo de sadomasoquismo, pero una vez atada le empezaron a hacer un montón de cosas horribles. A algunas les hicieron hacer la cuarentena dentro del estudio del hotel en el que a veces grabábamos, así ‘no bajaban su productividad’. Ellas, con fiebre y con problemas para respirar, tenían que estar el mayor tiempo posible conectadas, frente a la cámara”. Ese episodio que relata ocurrió en plena pandemia.

“Nos sacaban fotos con nuestra documentación, se la quedaban un tiempo. Yo la tuve que pedir por favor, que tenía que hacer un trámite con mi maternidad, porque si no se la quedaban”, apuntó.  

Sobre las sanciones que aplicaban los encargados, indicó que “las deudas” se hicieron cada vez mayores. “Nos decían que les debíamos horas si llegábamos tarde. Y empezó todo a ser insoportable. Si no cumplías con la jornada de al menos 8 horas, te endeudaban, te ponían una multa y el único día libre que era el domingo, te lo hacían trabajar”, señaló.

La sobreviviente, además, contó que fue obligada a someterse a un aborto, situación que agravó la acusación contra uno de los diez imputados que tiene la causa. “Me obligaron a someterme a un aborto frente a la cámara, utilizando pastillas. Querían comercializarlo como contenido underground. Ese día había más cámaras. Mi mente ya no respondía”, recordó.