jueves 08 de diciembre de 2022
POLICIA acusados por 37 entraderas violentas en la ciudad de buenos aires

Los 33 Orientales, una banda de ladrones y barras que cayó por un grupo de WhatsApp

Al menos cuatro de sus integrantes fueron detenidos en las últimas semanas en distintos operativos realizados por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Formarían parte de una facción de la hinchada de San Lorenzo. Uno de ellos fue identificado por una huella dactilar hallada en el cuchillo con el intentó cortarle dos dedos a una víctima, en medio de un violento robo en el barrio de Caballito. En su teléfono encontraron pistas de otros miembros que curiosamente formaban parte de un grupo de chat en el que aparentemente planeaban los golpes.

05-11-2022 23:55

El jueves 12 de mayo pasado a la noche, tres delincuentes entraron a un departamento del barrio porteño de Caballito. Lo hicieron por el balcón, cerca de las 21. Con armas de fuego redujeron a un hombre, el dueño del lugar. Lo ataron de pies y manos con precintos de plástico y comenzaron a golpearlo exigiendo la entrega de dinero. Al rato, uno de ellos tomó una cuchilla de la cocina  y amenazó con cortarle dos dedos de la mano derecha.

La historia, por suerte, no terminó de manera trágica, aunque la víctima pasó un momento horrible que difícilmente pueda olvidar. Entregó sus ahorros y se resignó a que revisaran de punta a punta su domicilio y eligieron sus cosas para después llevárselas. Cuatro meses más tarde, y gracias a una huella dactilar que fue levantada del cuchillo, se supo que uno de los presuntos autores –el que supuestamente intentó amputarle los dedos– había sido detenido por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. 

Según fuentes policiales, Brian Gabriel Tarelli Minetto (19) fue arrestado el 9 de septiembre pasado en Caballito, el mismo barrio en donde ocurrió el violento robo, en un departamento de la calle Neuquén al 700, que la banda llamaba “el búnker”, porque allí llevaban los botines obtenidos en los robos.

En ese domicilio secuestraron armas de fuego, gran cantidad de cartuchos de bala, precintos de plástico, una pinza corta candado y una lima metálica (presuntamente utilizados para romper puertas e ingresar a los domicilios), entre otras cosas.

En los chats hay fotos de los objetos presuntamente robados

Además, en el interior de un dormitorio, encontraron escondidos, en un “recoveco” armado en el cielorraso del techo, algunos objetos robados, como una Playstation 4, equipos de comunicación tipo handy y un teléfono celular que resultó clave para la segunda etapa de la investigación.

Es que de acuerdo con los voceros consultados, la información obtenida en el aparato del sospechoso permitió identificar a otros dos presuntos miembros de la banda de Los 33 Orientales, como se hacían llamar en un grupo de WhatsApp, y hasta obtener detalles de cómo planifican los robos y reducían los objetos de valor sustraídos.

La procedencia del nombre de la banda proviene del punto de reunión de los delincuentes para planificar los delitos, en la calle 33 Orientales, del barrio de Boedo”, explicó un vocero consultado por PERFIL. Además, creen que los miembros también formarían parte de una facción de la barra brava de San Lorenzo. 

El grupo de WhatsApp tiene como foto de perfil una imagen de la hinchada del equipo azulgrana y cuenta con al menos 16 participantes. Sin embargo, hasta el momento los investigadores solo obtuvieron elementos de prueba contra tres de ellos: Valentino Polese, de 20 años; Axel Contartesi, de 27, y Luis Centurión Rojas, de 19 y nacionalidad paraguaya.

Siguiendo la pista de los chats, los investigadores llevaron adelante discretas tareas de inteligencia en los domicilios de los sospechosos para identificarlos y monitorear sus movimientos.

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Según las fuentes, Polese fue arrestado cerca de su casa de la calle Beachef, en el barrio porteño de Parque Chacabuco. Lo demoraron en la calle. Estaba desarmado y solo llevaba un celular Iphone 6. En el domicilio, además, secuestraron otros tres aparatos telefónicos y una campera inflable azul y roja similar a la utilizada en uno de los golpes. 

Poco después terminó preso Contartesi, curiosamente, cuando miraba de manera disimulada hacia el interior de la casa de Polese.

En la casa del paraguayo de 19 años secuestraron un teléfono Iphone XS y una computadora notebook marca Vaio, que había sido robada de la casa de una anciana, una de las tantas víctimas de Los 33 Orientales

En los chats, que fueron volcados en la causa que tiene la jueza María Provítola, hay fotos de los objetos robados y conversaciones en las que, se presume, los acusados preparan los golpes. “Vamos a hacer un equipo piola”, responde uno de los miembros ante la propuesta de cometer un nuevo asalto. 

Según las fuentes, esta organización habría participado en 37 robos. “En al menos veinte privaron de la libertad a sus víctimas, utilizando medios violentos, ocasionando en la mayoría de los casos lesiones a los fines de lograr información sobre el dinero que poseían en los domicilios y elementos de valor”, se indica en el detalle de las actuaciones policiales.

 

Un falso cielorraso para guardar objetos robados

R.P.

Los investigadores del caso no tienen dudas que la organización investigada planificó en detalle cada uno de los golpes. Y con información clasificada. En algunos de ellos, como el hecho ocurrido en el domicilio del hombre al que intentaron amputarle los dedos, dejaron en evidencia la habilidad para entrar en departamentos sin importar la altura.

En otros hechos, además, ingresaron por la terraza o trepando por edificios linderos, según reconocieron los detectives. 

La banda, además, tenía un búnker donde habitualmente se reunían para definir los roles, y algunos lugares donde escondían los objetos presuntamente robados. 

Los voceros señalaron que en la casa del primer detenido, identificado por las fuentes como Brian Gabriel Tarelli Minetto (19), descubrieron un falso cielorraso en el interior de una habitación. Allí ocultaban teléfonos celulares, equipos de comunicaciones de tipo “handy”, elementos utilizados para romper puertas e ingresar a los domicilios marcados para robar.