“Vamos a matar gente inocente en zona norte y zona sur”. La amenaza no quedó solamente escrita en un papel. Los mensajes aparecían acompañados por municiones y eran dejados en escuelas y otras instituciones de Rosario. Detrás de esas intimidaciones, según una investigación que comenzó en julio pasado, volvió a
aparecer un nombre conocido en el mapa criminal de la ciudad: Los Picudos.
La organización ganó notoriedad en el año 2022, cuando la Justicia comenzó a vincular a integrantes muy jóvenes –algunos menores de edad– con balaceras, homicidios y ataques cometidos en Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Cuatro años después, una nueva investigación muestra que una célula de la organización seguiría activa y con una particularidad: parte de las órdenes, según la Policía Federal Argentina (PFA), saldrían desde la cárcel.
El último avance de la causa se produjo tras cuatro allanamientos simultáneos realizados sobre la calle Ayacucho. Allí, agentes de la División Antidrogas Rosario de la PFA, detuvieron a dos hombres y dos mujeres acusados de formar parte de una facción de Los Picudos y cumplir las directivas de un referente que se encuentra alojado en la Unidad Penitenciaria N°11 de Piñero.
La investigación es dirigida por la Fiscalía Especializada en Microtráfico del Ministerio Público de la Acusación, a cargo de Alejandra Raigal, y comenzó a partir de una serie de intimidaciones registradas desde julio y de causas destinadas a desarticular puntos de venta de droga en los barrios Las Flores y Tablada.
Durante los procedimientos fueron secuestradas dosis de cocaína, dos pistolas calibre 9 milímetros, más de 250 municiones de distintos calibres, cargadores, una moto, celulares, una notebook, balanzas de precisión, un pasamontañas y dinero en efectivo.
Pero el dato que vuelve a poner el foco sobre Los Picudos no es solamente el hallazgo de drogas y armas. Es el mecanismo que, de acuerdo con los investigadores del caso, utilizaba esta célula para ejercer presión sobre las autoridades.
Amenazas. La acusación sostiene que los integrantes que permanecían en libertad colocaban mensajes intimidatorios junto con municiones en establecimientos e instituciones educativas. El objetivo era reclamar traslados y reubicaciones de presos considerados de alta peligrosidad, además de mejores condiciones, beneficios y comodidades para los detenidos.
En esos mensajes apareció la advertencia que terminó convirtiéndose en uno de los ejes de la investigación: “Vamos a matar gente inocente en zona norte y zona sur”.
La PFA atribuye el funcionamiento de esta célula a un hombre que cumple una condena de 13 años de prisión por homicidio en Piñero y que comparte pabellón con referentes de la familia Cantero, el núcleo histórico de la ya mítica narcobanda Los Monos. Los cuatro detenidos en los últimos allanamientos están acusados de ejecutar las órdenes fuera del penal.
No es la primera vez que Los Picudos aparecen relacionados con el universo criminal de Los Monos. Investigaciones anteriores los mencionan como una estructura utilizada para ejecutar trabajos violentos por encargo y ubican a integrantes de la banda operando en sectores del sur de Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
Chicos armados. El nombre de Los Picudos comenzó a ocupar un lugar relevante en las crónicas policiales de Rosario durante el año 2022, cuando distintos expedientes pusieron bajo sospecha a adolescentes vinculados con una sucesión de ataques armados.
Uno de los principales referentes identificados entonces fue Gonzalo Raúl Gorosito, quien ya se encontraba preso en Piñero después de haber sido condenado mediante un juicio abreviado por el homicidio de Gabriel Ledesma, de 22 años, cometido en diciembre de 2019 en Villa Gobernador Gálvez.
A su alrededor aparecieron otros integrantes mucho más jóvenes. Algunos eran menores y habían quedado involucrados en investigaciones por homicidios y balaceras. Fuentes judiciales describían por entonces a la estructura como una cantera de tiratiros que podían ser utilizados por organizaciones de mayor peso.
Entre los episodios que pusieron a Los Picudos bajo la lupa estuvo el ataque sufrido el 27 de mayo de 2022 por Gabriel Sanabria, un agente de la Brigada Motorizada que recibió múltiples disparos cuando intentó identificar un Peugeot 206 en la zona sur de Rosario.
Una huella encontrada en el vehículo utilizado en aquel ataque llevó la investigación hacia uno de los adolescentes vinculados a Los Picudos. Años después, en abril de 2026, dos hombres relacionados con la banda fueron condenados a prisión perpetua por el atentado contra Sanabria y por otro homicidio.
También en 2022 el nombre de la organización apareció en la investigación por el crimen de Geraldine Gómez, una beba de un año y siete meses que murió de un disparo en la cabeza durante un ataque contra una vivienda de Villa Gobernador Gálvez. Adolescentes señalados como miembros de Los Picudos quedaron bajo investigación por aquella balacera.
La violencia exhibida por algunos de sus integrantes se trasladaba incluso a las redes sociales. Investigaciones y publicados periodísticas de aquella época detectaron fotografías y videos en los que jóvenes relacionados con la organización exhibían pistolas y hasta armas automáticas.
La conexión con Los Monos
L.N.
Los Picudos aparecen desde hace años en investigaciones vinculados con estructuras de mayor peso del crimen organizado rosarino. Distintas pesquisas los ubican como una organización que aportaba jóvenes armados para ejecutar ataques y trabajos por encargo.
En 2022, investigadores los relacionaban con una estructura encabezada por Héctor Daniel “Gordo Dany” Noguera, señalado entonces como hombre cercano a Leandro “Pollo” Vinardi, condenado como integrante de Los Monos.
La relación volvió a aparecer en causas posteriores. Entre ellas, el ataque contra un canal de televisión de Rosario, en el que la Justicia sostuvo que un miembro de Los Monos preso en Ezeiza había encargado el atentado a un sicario relacionado con Los Picudos.
La investigación actual aporta otro dato: el jefe de la facción investigada se encuentra preso en Piñero y, según la PFA, comparte pabellón con referentes de la familia Cantero. Desde allí habría impartido las órdenes que ejecutaban los miembros de la célula ahora detenidos.