sábado 26 de noviembre de 2022

Pierri: "La causa de Ángeles no tiene testigos, ni móvil, ni escena del crimen"

El abogado de Jorge Mangeri, acusado del crimen, aseguró que el encargado está “dispuesto a pelear por su libertad”.

22-06-2013 18:45

El abogado de Jorge Mangeri, el encargado del edificio donde vivía Ángeles Rawson y único imputado por el crimen de la adolescente, aseguró que esta “causa es muy particular porque no tiene testigos, ni móvil, ni escena del crimen”.

Frente al estado de Mangeri, el letrado Miguel Ángel Pierri señaló que se encuentra “muy preocupado por lo que está viviendo y dispuesto a pelear por su libertad en la búsqueda de la verdad”.

Además Pierri, quien se entrevistó ayer con su defendido en la cárcel de Ezeiza, opinió que es “muy difícil que el hecho haya sido cometido por un sólo hombre” en relación al crimen y traslado del cuerpo de Ángeles.

En diálogo con radio Mitre, el abogado de Jorge Mangeri relató que su defendido “nunca se autoincriminó” respecto al asesinato de Ángeles, cuyo cadáver fue encontrado en el basural del CEAMSE de José León Suárez. Jorge Mangeri, en encargado del edificio de la familia de Ángeles, permanece arrestado en la cárcel de Ezeiza, donde está preso desde el sábado pasado, cuando en medio de una testimonial le habría dicho a la fiscal María Paula Asaro: "Fui yo".

En ese momento, Mangeri fue instado a guardar silencio para no incriminarse, y quedó detenido por el homicidio de la menor de 16 años, ocurrido en la mañana del lunes 10 de junio, cuando volvía de su clase de gimnasia.

Según el informe de la fiscal Asaro en la que Mangeri pasó a ser considerado un imputado, el hombre de 45 años aseguró: "Mi mujer no tuvo nada que ver. Soy el responsable de lo que pasó en Ravignani 2360. Fui yo".

En la investigación que llevan adelante de juez Javier Ríos y la fiscal se espera para la semana próxima la incorporación al expediente de los resultados de las pericias de laboratorio para determinar si pertenece al acusado el material genético masculino que apareció en la soga que se usó para atar el cuello del cadáver.

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