POLITICA
De Alemania a Olivos

Alberto Fernández regresó al país con un álbum casi completo y la economía en agenda

El jefe de Estado siguió desde Alemania los últimos anuncios económicos, entre las bilaterales y ponencias de la Cumbre del G7.

Alberto Fernánez en la reunión del G7
Alberto Fernánez en la reunión del G7 | Presidencia

Alberto Fernández volvió a al país con un álbum de cumbres y reuniones bilaterales casi completo. Esta vez, no hubo tiempo para los problemas internos domésticos, pero sí para seguir de cerca las medidas económicas que a 12 mil kilómetros de distancia se anunciaban para contener la falta de dólares. Este martes, la agenda se concentra en la Quinta de Olivos y será monopolizada por la economía. 

La mañana del lunes de Múnich (madrugada de Buenos Aires), Alberto Fernández la dividió entre el armado de los dos discursos que daría en la Cumbre del G7 y la revisión de las medidas que anunciarían horas más tarde su equipo económico. “Eran medidas que ya veníamos pensando desde antes”, dijo el Presidente ante PERFIL y a otros medios que cubrieron la actividad presidencial. Fue una respuesta elíptica a lo que ya se decía en Argentina: los anuncios llegaron recién después de que Cristina Kirchner hablara de “festival de importaciones”.  

Esta vez, Fernández le escapó a las internas del Frente de Todos que ya no solo involucran al Presidente y a la vice, sino también a otros dirigentes como el tercer socio de la alianza, Sergio Massa. Pero el diputado también decidió dejar las diferencias afuera del viaje. El pedido de que el auto entre a boxes, frase con la que el líder del Frente Renovador le reclamó al Presidente un cambio en la gestión, ya no se escuchó. Este había sido el planteo con el que Massa llegó a Los Ángeles dos semanas atrás para acompañar al Presidente en la Cumbre de las Américas.  Ahora en Europa, Massa esquivó hablar de los cruces internos y también se concentró en la agenda internacional del gobierno.

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"Me voy contento y preocupado a la vez", dijo el Presidente. Tiene que ver con que las consecuencias de la guerra. Aunque el conflicto bélico terminara de manera inmediata (escenario que ningún presidente presente en la Cumbre cree que suceda), los efectos negativos seguirán por mucho tiempo más. 

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En las 32 horas que finalmente duró la estadía del Presidente en Alemania, además de participar de la Cumbre del G7 en la que dio dos discursos de cuatro minutos cada uno, tuvo seis reuniones bilaterales (Narendra Modi, Úrsula von der Leyen, Olaz Scholz, Boris Johnson, Mario Draghi y Charls Michel) y participó de la cena del cierre en la que también pudo charlar, de manera informal, con los jefes de Estado presentes.

A 100 kilómetros de Múnich, sobre los Alpes bávaros, el cierre del encuentro le permitió al jefe de Estado hablar con  Emmanuel Macron, el mandatario con el que siente mayor afinidad y que lo recibió en mayo en medio de la negociación con la oposición por el armado de su nuevo gabinete.

A esa charla se sumó el Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken. La guerra desatada por Rusia en Ucrania, que monopolizó la cumbre, también fue la protagonista de esta conversación de la que también se terminó incorporando el canciller alemán, Olaf Scholz.

Durante la cena, Fernández también dialogó con el asesor de Seguridad Nacional del gobierno de los Estados Unidos, Jake Sullivan, quien le agradeció por participar en la Cumbre de las Américas, dos semanas atrás, cuando la ausencia de distintos países de la región amagaba con frustrar el evento. Desde la comitiva oficial detallaron que el estadounidense también le agradeció sus palabras ya que entendieron que las críticas se habían concentrado en la administración de Donald Trump. Además le aseguró que estaba todo encaminado para la bilateral con el Presidente Joe Biden y la posibilidad de avanzar en proyectos conjuntos que planteó la Argentina. Horas antes, Fernández se había saludado con el Presidente de Estados Unidos, con quien se  encontrará el 25 de julio.

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Ya sobre el final de la cena y poco antes de subirse al avión de regreso, Fernández también con Brigitte Macron, la primera dama de Francia. Además de hablar de su hijo Francisco, Fernández le comentó el plan de salud mental pos pandemia.

Al subirse al vuelo de Aerolíneas Argentinas, Sergio Massa se sentó junto a Alberto Fernández. Allí también la política doméstica quedó afuera. Repasaron cada una de las charlas con los jefes de Estado hasta quedarse dormidos. Se despertaron recién cuando el motor del avión se había apagado, ya en Ezeiza. La discusión sobre hacia dónde debe ir el gobierno, quedará para los próximos días. 

El Presidente y la comitiva, que también contó con Santiago Cafiero (canciller), secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello (Secretario general de la Presidencia), Vilma Ibarra (Secretaria Legal y Técnica), Gustavo Beliz (secretario de Asuntos Estratégicos) y Gabriela Cerruti (Portavoz), arribó a Ezeiza a las 8 de la mañana de este martes. El jefe de Estado concentrará su agenda en la Quinta de Olivos, en donde el gabinete económico tendrá prioridad. 

fl