POLITICA
ENTREVISTA

Alejandro Horowicz: "La casta política es un dato de la realidad, no un invento de Milei"

En diálogo con PERFIL, el ensayista analiza el detrás de escena del "derrumbe del orden político" actual marcado por la irrupción del fenómeno Milei frente a otras fuerzas políticas "agotadas".

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Alejandro Horowicz. | Sergio Piemonte

A 40 años de restauración democrática, Argentina atraviesa un "derrumbe del orden político" que abre un escenario de máxima incertidumbre. Políticos "profesionales" que piensan más en candidaturas que en programas de gobierno. Una "casta" que no solo no revirtió la degradación económica sino que, a grandes rasgos, quedó completamente desapegada de la calle.

Mientras tanto, en la base de la pirámide hubo una revolución silenciosa. Una efervescencia resultante de cuatro décadas de empobrecimiento sistemático y falta de soluciones que encontró su curso en Javier Milei, un "botón imaginario" que puede volar todo en un contexto de sálvese quién pueda, según plantea Alejandro Horowicz.

"Cuando vos miras el nivel de imagen negativa de los candidatos ves el rechazo multitudinario y Milei no es otra cosa que el nombre propio de ese rechazo. Representa la bronca, el odio, el resentimiento que tienen contra la casta política. La casa política es un dato de la realidad, no es un invento de Milei", dijo el ensayista y doctor en Sociología.

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Alejandro Horowicz es periodista, ensayista y doctor en Sociología.

Después del batacazo de las PASO, Horowicz fue citado por varios medios como el único que vaticinó el ascenso meteórico del candidato anarco-capitalista, algo impensado hace dos años. "Si el peronismo no tuerce el camino, el 2023 será de Milei y Bullrich", había dicho en una entrevista con Jorge Fontevecchia en 2021.

Pero el autor del clásico "Los cuatro peronismos", desestima la profecía. En una entrevista con PERFIL, asegura que lo único que hizo fue "mirar los datos de la realidad" para poder hacer esa proyección. Además del "programa del saqueo" implementado en 1976, un fenómeno que da cuenta en su libro más reciente "El kirchnerismo desarmado", Horowicz apunta a la disociación entre los políticos y una sociedad harta de los vaivenes económicos, la impunidad y los privilegios de unos pocos.

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Entrevista a Alejandro Horowicz

En "El kirchnerismo desarmado: la larga agonía del cuarto peronismo" hablas de un modelo de endeudamiento y fuga de capitales impuesto durante la dictadura que condicionó al país desde entonces. ¿Qué incidencia tuvo la política internacional? 

Es muy interesante. Cuando este modelo arranca, los Estados Unidos están en su momento hegemónico, alcanzando su punto culmine en 1991, bajo el gobierno de Carlos Saúl Menem. Hay una correspondencia directa entre la política menemista y la norteamericana sin ninguna clase de duda. 

Pero conviene entender que la Argentina no es Panamá. En 1976 el bloque de clase dominante de la Argentina decide una nueva dirección y cambia el programa del partido del Estado. Es la burguesía agraria, los dueños de la tierra, la burguesía industrial y la financiera articuladas en una política cuya ejecución corre a cargo de los partidos parlamentarios (o de gobierno).

¿Cuál es esa nueva dirección?

La Argentina define desde adentro para afuera lo que le interesa y lo hizo de manera sistémica siempre, punto número uno. Entre 1945 y 1975 se aplicaron distintas versiones del Plan Pinedo de sustitución de importaciones, con distintas apoyaturas económicas, sociales y alineaciones internacionales. Cambió el programa y con eso vemos entre 1975 y 1991 del Rodrigazo a la Convertibilidad. Tenemos una hiperinflación variable pero continua que ningún año fue menor al 100 por ciento, y hubo hiperinflaciones de 16.000 por ciento. 

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La tapa de "El kirchnerismo desarmado: la larga agonía del cuarto peronismo", editado por Planeta.

De modo que estamos hablando no de un accidente de mala praxis, sino de la política de disciplinamiento social. Vemos un programa del partido del Estado, que es el interés sistémico del bloque de clases dominantes, ejecutado sistemáticamente que no se modifica gobierne quien gobierne. Por eso después de 1985 en adelante lo que tenemos son variaciones del Plan Austral y ésta (la de hoy) es la misma política que ejerció en su momento Alfonsín, incluido el estallido de la hiperinflación y el cambio de moneda.

Entonces la idea de que un programa político es el resultado de cuatro hombres inteligentes que se reúnen en una oficina y brillantemente ejecutan algo, es una idea trivial. Si algo quedó claro, después de la Segunda Guerra Mundial en adelante, es que todos los programas de autarquía industrial en el mundo de derecha o de izquierda fracasaron. 

Más allá del color político, ¿por qué ningún gobierno constitucional pudo cambiar esa matriz?

Nadie lo intentó. Fíjate entre 1945 y 1975 gobernara quien gobernara la torta se la llevaban entre el 42 y el 48 por ciento de los asalariados. Esto no era una invención argentina sino que se hizo en condiciones del Estado de Bienestar, que tiene que ver con los derechos garantizados y no solamente con lo teórico. Por ejemplo, la práctica real de un sistema educativo que existió hasta 1983 hasta que el doctor Menem el que le pega el zapallazo definitivo al transformar la educación pública nacional en provincial y la desfinancia. Al hacerlo, se despedazó la calidad del debate intelectual y por lo tanto el debate político. 

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Cuando vos mirás la calidad de los dirigentes políticos entre 1946 y 1975 ves tipos de nivel de Perón, Frondizi, Balbín y unos cuantos muchachos más que saben de qué se trata, podemos dejar de acuerdo con ellos o no, es otro debate, pero eran hombres y mujeres que tenían una comprensión de la realidad.

Los datos duros son los datos duros, quién los entiende y los asume puede tener una respuesta conservadora o una revolucionaria pero para tener cualquiera de las dos es preciso entenderlos y organizarlos. Cuando uno no puede hacer esto no es de ni a derecha ni de izquierda, es ágrafo, un pequeño bruto que camina por la calle. Cuando vos miras el debate político actual ves un debate entre ágrafos

La irrupción de Javier Milei está ligada a una revolución social silenciosa, a la convergencia de la ira de un sector que fue desplazado, como los jóvenes o las cuatro generaciones de pobres. ¿Cómo evalúa este fenómeno?

Acá no se trata de la clase magistral, sino de la escucha magistral. De escuchar lo que la sociedad dice de mil maneras. El nivel de autismo de esta casta que no viaja en colectivo, que no sabe lo que son las vacaciones de cinco días en Mar del Plata, que no tiene idea de lo que es pasar el día 15, 16 y 17 del mes comiendo polenta y arroz, que no tiene la menor idea de lo que sucede en la calle real porque vive en un mundo paralelo, produce este desprecio, esta ira incontenible. 

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También cuando vos obtenés datos aparece un tipo como “Chocolate” (Rigau) que por un tecnicismo legal es curiosamente sobreseído o ves cómo las autoridades parlamentarias de todos los colores políticos no tienen absolutamente nada que decir sobre el asunto; cuando ves el divorcio del jefe de Gabinete del gobernador de la provincia de Buenos Aires y el run run que hay sobre millones de dólares de un hombre cuya única aptitud y habilidad es medrar en las políticas de las cuentas públicas;

Y si a esto le agregas que en un intento fallido de asesinato de la Vicepresidente de la República y eso que se llamar la justicia no es capaz y ni siquiera le importa averiguar lo que hay en un teléfono celular decís, wow, sí, para esta señora no hay justicia, ¿para quién la hay? Si este es el orden político, ¿para qué quiero yo este orden político? Entonces el odio, el resentimiento y la furia contra todo esto es más que justificada

¿Qué nos dice esto del sistema político argentino?

Estamos viviendo básicamente el derrumbe de un orden político. La Argentina no es simplemente un país que está en crisis económica, que por cierto lo está, sino un país donde su orden político es incapaz de satisfacer las demandas mínimas de sus ciudadanos. La calidad de la ciudadanía, no es el abstracto derecho de votar, sino la capacidad que tiene ese orden político de resolver los problemas de esa sociedad. 

Alejandro Horowicz 20231004

Cuando vos miras el nivel de imagen negativa de los candidatos ves el rechazo multitudinario y Milei no es otra cosa que el nombre propio de ese rechazo.  Cuando vos ves a Milei es la bronca, el odio, el resentimiento que tienen contra la casta política. La casa política es un dato de la realidad, no es un invento de Milei. Ellos no votan a Milei por lo que se enteran o no de él, sino porque es un botón imaginario por el cual si lo apretás vuela todo. Él desea volar todo y crea el acto imaginario de creer que votándolo va a suceder.

A partir del batacazo de Milei en las PASO, ¿crees que los políticos subestimaron a la gente?

Primero el autismo les impide la estimación y por tanto la subestimación queda al margen. Primero, no se preocupan de lo que le pasa a la gente. Segundo, si miras los números de estas PASO presidenciales que gana Milei y las anteriores, vas a ver que gana con el menor número de votos de las últimas tres. Además vas a ver que entre los que votan en blanco y los votos anulados son más que los votos del que ganó las PASO. Estás hablando de más de 12 millones de votos cuando el que gana sacó siete.

Entonces lo que estás viendo es una deslegitimación del orden político. La mayoría está afuera y en silencio nos hace saber de mil maneras que el mix de la oferta política no satisface las resoluciones políticas que la sociedad argentina requiere. 

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El peronismo está "estallado" y el kirchnerismo "desarmado". ¿Por qué elegiste esos adjetivos? 

Clausewitz, un teórico de la guerra, explica que el objetivo de la guerra no es aniquilar al enemigo sino desarmarlo. Al hacerlo puede leerse de varios modos polisémicamente, siendo el más obvio quitarle el arma, pero si no pierde la voluntad moral de combatir va a recuperar el arma. Por lo tanto, desarmar al enemigo es desarmar su voluntad de combate. 

Y cuando vos miras al kirchnerismo y medís su voluntad de combate te das cuenta rápidamente. Hay dos puntos de vista, el de Cristina y el de la sociedad. Cuando Cristina nos informa que "no sería mala idea tener un programa", después de haber gobernado durante tres períodos entre Néstor y ella y un cuarto con Alberto Fernández, nos deja claro que está desarmada desde el comienzo. Porque qué es un programa sino la lista de tareas y objetivos que una fuerza política se propone en una sociedad determinada alcanzar.

Cuando alguien no se propone absolutamente nada lo que está haciendo es seguir el día a día. Entonces lo que estamos viendo acá es que no hay estrategia, ni popular ni no popular, que no hay comprensión política, que no hay programa político y que se quiere fingir que se es opositor a un gobierno del que se forma parte. Con este balance más desarmado no se puede estar, y la prueba del desarme es básicamente lo que la sociedad argentina opina de los últimos tres presidentes y de Cristina en particular.

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¿Quién desarmó al kirchnerismo? 

La derrota del 76 no es un chiste. No solo supuso el terror, la desaparición, la tortura y la muerte, sino un programa que nos hacía saber lo siguiente: con esto no se jode, porque el que jode desaparece, ¿entendiste? Antes la política era una actividad plebeya, un debate público que incluía a todo el mundo. Ahora la política es una actividad de profesionales para profesionales, es una rosca de candidatos por candidaturas.

El año 1946 fue un momento fundacional en el que un movimiento de masas encontró su cauce histórico a través de Perón. ¿El caso de Milei podría ser similar?

En 1945 emerge una fuerza de abajo hacia arriba nueva. Necesitamos otra fuerza de abajo hacia arriba porque los que (hoy) integran estas direcciones expresan fuerzas históricas agotadas. Esto es lo que la sociedad imagina a ver cuando decís que hay que construir, eso es un verbo en colectivo y no en singular. Cuando alguien elige a Milei, elige a alguien que lo salve en primer lugar y que él no tenga que hacer demasiado para ser salvado. No se pone él en primer lugar de la acción, sino se pone en el efecto de la acción que Milei va a ejecutar, de alguien que me va a resolver los problemas. 

Pues bien, o nos ponemos los problemas al hombro y nos los resolvemos o no se resuelven y este es un cambio dramático de actitud. El surgimiento del 45-46 fue poner esos problemas al hombro, y el hombre que sintetizó esa actitud fue el coronel Perón. Milei sintetiza la actitud opuesta, el cómo rajo yo de los problemas, cómo hago nada en particular y cómo alguien es el que va a ser volar el orden, para que yo, que estoy como el mismísimo traste, no lo esté más. Pues bien, no sabemos quién va a ganar las próximas elecciones, pero si no las gana Milei y en el medio no sucede un estallido como el que mencionamos, yo te aseguro que las próximas elecciones las gana Milei.