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POLITICA / Murió Bonadio
martes 4 febrero, 2020

Bonadio: de protegido a denostado, perfil de un juez sin grises

La vida profesional del juez federal estuvo marcada tanto por la política como por la justicia, así como por el permanente cruce de ambas

Claudio Bonadío Foto: Cedoc Perfil
martes 4 febrero, 2020

La vida profesional del juez federal Claudio Bonadio -fallecido hoy a los 64 años, en Buenos Aires- estuvo marcada tanto por la política como por la justicia, así como por el permanente cruce de ambas. Magistrado desde 1994, llegó a los tribunales de Comodoro Py desde la Casa Rosada. Fue luego de que el menemismo lo eligiera por decreto para ocupar el flamante juzgado federal 11 del ya cada vez más poderoso edificio de Retiro. Su arribo estuvo antecedido de un festejo de despedida que le habían hecho sus compañeros del área de Asuntos Legales - dependiente de la Secretaría de Legal y Técnica de Presidencia- al que hasta entonces tenía a su cargo en Balcarce 50. De esos días a esta parte, Bonadio nunca dejó el despacho del cuarto piso, con vista a la avenida Comodoro Py, ni tampoco paró de cosechar tantos odios como amores. 


Murió el juez federal Claudio Bonadio a los 64 años

En los 26 años que pasó al frente de su juzgado, Bonadio fue desde uno de los jueces de la famosa servilleta del ministro del Interior del menemismo, Carlos Corach, al “juez pistolero” para el kirchnerismo, que antes de eso había decidido protegerlo a capa y espada en el Consejo de la Magistratura, adónde luego lo fustigó con dureza.

De investigar la tragedia de Once a multi procesar a CFK, pasando de ser denunciado por el fallecido fiscal Alberto Nisman a llevar a juicio el caso del presunto encubrimiento del atentado a la AMIA por el Memorando con Irán, denunciado por este. Sin grises, Bonadio marcó un estilo en Comodoro Py, al que a diario llegaba manejando él mismo su vehículo particular, a diferencia de sus pares que llegan en autos oficiales del Poder Judicial, manejados por sus custodias. 

Nacido en la localidad de San Martín, el 1 de febrero de 1956, Bonadio se recibió de abogado a los 32 y comenzó incursionando en la política, de la mano de Carlos Saúl Menem. En 1992, cuando promediaba el primer gobierno del riojano, llegó a la Secretaría de Asuntos Legales, que dependía de Corach, entonces a cargo del área de Legal y Técnica. Un año después, en el Senado, el oficialismo aprobó su pliego para convertirse en juez federal de Morón, un lugar al que Bonadio nunca llegó a ir. En el medio el menemismo amplió la cantidad de juzgados federales de Comodoro Py, de los seis existentes a doce y Bonadio ocupó el 11. Estando allí, en 1996, llegaría la famosa referencia de Domingo Cavallo a la famosa servilleta en la que Corach habría escrito los nombres de los magistrados que le respondían al menemismo. El nombre de Bonadio estaba ahí. Pero, como que todo en su carrera, Bonadio sorteó sin problemas la parada y siguió adelante. 


Qué es el glioblastoma, el tumor que padecía Claudio Bonadio

Peronista, hincha de Boca, divorciado y padre de un único hijo, Mariano, Bonadio siempre fue un cultor del bajo perfil. Su casa del barrio de Belgrano R, ubicada sobre la avenida Naón, en la que vivió durante décadas llegó a la tapa de los diarios a fines de 2018, cuando un joven de extracción anarquista arrojó un artefacto de fabricación casera. Pero antes de llegar a las portadas por eso, Bonadio se ganó el mote de “juez de la Patria” en las redes sociales por sus avances contra el kirchnerismo, junto con la referencia a que podía convertirse en quien encarcelaría a los poderosos. Así lo hizo con varios. Su primer redada de prisiones preventivas que se hicieron efectivas fue la mañana del 7 de diciembre de 2017 por el Memorando de Entendimiento con Irán. De Carlos Zannini a Luis D’ Elía, pasando por Fernando Esteche, Yussuf Khalil y la domiciliaria del ex canciller Héctor Timerman fueron algunas de las ordenadas. También la de CFK, que no se hizo efectiva por los fueros que la amparaban como senadora. 

Menos de un año después llegaría el escándalo de “cuadernos de las coimas”, por los que en la madrugada del 1 de agosto de 2018 pondría tras las rejas desde los más poderosos empresarios del país a varios de los ex funcionarios de CFK. De Carlos Wagner a Roberto Baratta, el inicio del caso sumó arrepentidos de la talla de Aldo Roggio, Juan Chediak y Ernesto Clarens o Claudio Uberti entre otros. 


El día que Nisman denunció a Bonadio

Los días que siguieron al comienzo del escándalo encontraron a un Bonadio hiperactivo que extendía hasta altas horas de la noche su trabajo, a pesar de lo cual se lo veía de impecable pantalón y chaleco de vestir, por los pasillos del edificio. El caso, y sus derivados, fue el corolario de la pésima relación que había cosechado desde 2014 con el kirchnerismo. 

De protegido a “juez pistolero”:

En 2001, en un intento de asalto, Bonadio, reconocido tirador, mató a dos personas que lo abordaron cerca de la casa de un amigo en Villa Martelli. Era un domingo a la noche y el magistrado disparó con una Glock. El hecho le valdría que bastante más de una década después, Cristina Fernández de Kirchner lo llamara el “juez pistolero”. Fue luego de que la buena relación entre el magistrado y el kirchnerismo se rompiera. Porque hasta 2014, todo fue bien entre el juez y el oficialismo. Incluso el movimiento que hoy lo denosta con furia se encargó de cerrarle varias denuncias en el Consejo de la Magistratura.

Incluso para 2010, Diana Conti, por entonces consejera en el organismo, sostenía que Bonadio era un juez muy respetado. "Claudio es para mí un ejemplo de juez independiente. Resuelve de acuerdo con sus convicciones siempre. Desde que Carlos Kunkel y yo estamos en el Consejo él nunca tuvo que presentarse a declarar", aseguró la ex legisladora al diario La Nación. 

Con los años la relación del kirchnerismo con Bonadio se deterioraría cada vez más. 

El 13 de abril de 2016 sentó por primera vez en una indagatoria a CFK por el caso de Dólar Futuro. La actual vicepresidenta fue acompañada por la militancia, que festejó su vuelta desde el sur del país adónde se había refugiado tras dejar el poder. Luego vendrían más de una decena de procesamientos para ella desde el despacho de Bonadio, cinco de ellos con prisiones preventivas.


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