Como en toda la era K, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se mudó para participar del Tedeum por la Revolución de Mayo y volvió a ausentarse en la celebración que también se desarrolló en la Catedral porteña, con el cardenal Jorge Bergoglio al frente del servicio religioso y quien acostumbra a enviar mensajes críticos hacia el gobierno nacional.
Cristina arribó a las 12:45 a la Catedral Nahuel Huapí de San Carlos de Bariloche, para participar del Tedeum por la Revolución de Mayo, tal como se había anunciado. La mandataria asistió acompañaba por sus principales colaboradores, y en la Catedral la aguardaba el obispo de Bariloche, Fernando Maletti, quien ofició el servicio religioso. En el Tedeum, el religioso llamó hoy a todos los argentinos a "renovar el compromiso para erradicar la pobreza y promover el desarrollo para todos".
Del oficio religioso también participó el vicepresidente Amado Boudou junto a su novia Agustina Kampfer, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli y la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich.
Por su parte, Bergoglio criticó hoy que "nadie se haga cargo" de tragedias, crímenes y deudas que "debemos pagar por hechos de corrupción", y advirtió sobre "las locuras" cotidianas que impiden el proyecto de país. El primado argentino aseguró también que "el poder como ideología única es otra mentira" y recordó que el diálogo que lleva a construir un proyecto común requiere de "escucha, renuncias, reconocimiento de los errores, aceptaciones de los fracasos y equivocaciones".
"Pero da la impresión de que siempre caemos en lo contrario: los errores son cometidos por 'otros' y seguramente en 'otro lado'. Crímenes, tragedias, pesadas deudas que debemos pagar por hechos de corrupción… pero, 'nadie fue'", aseveró sin puntualizar a qué hechos se refería.
"Nadie se hace cargo de lo que hay que hacer y de lo hecho. Parecería un juego inconsciente: 'nadie fue' es, en definitiva, una verdad y quizás hemos logrado ser y sentirnos 'nadie'", reflexionó.
Al presidir el Te Deum por el 25 de Mayo en la catedral metropolitana de Buenos Aires, apuntó tanto a dirigentes políticos como a los ciudadanos, e hizo una especial exhortación por los pobres y ancianos olvidados, a quienes consideró "víctimas de la exclusión, verdadera anestesia social".
El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri no asistió al oficio religioso por la fecha patria, por motivos "familiares". Sí lo hizo la vicejefa, María Eugenia Vidal, y otros funcionarios de la Ciudad. Bergoglio insistió en afirmar que el relativismo y el poder como ideología única son esas "locuras tan cotidianas que mienten y dañan y terminan impidiendo la realización del proyecto de Nación".