POLITICA

Cómo recuperar los trenes, según Cobos y Pino Solanas

Ambos presentaron proyectos para reflotar el sistema ferroviario. Las sustanciales diferencias.

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| Cedoc

Con diferencias sustanciales, pero quizás con las mismas expectativas en las elecciones de 2011, el líder de Proyecto Sur, Pino Solanas, y el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, presentaron en menos de 24 horas distintos proyectos para la recuperación y modernización del sistema ferroviario en el país.

La propuesta de Pino -que la difundió esta semana arriba del tren Sarmiento, viajando desde Once hasta Flores-, incluye el impulso de tres proyectos, que establecen la creación de una empresa pública de ferrocarriles, la creación de un fondo para el desarrollo ferroviario y la creación de una comisión especial investigadora de las concesiones del servicio de trenes y subtes.

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Mientras que la de Cobos, que establece como consigna “Ramal que abre, región que crece" –en contraposición a la frase "Ramal que para, ramal que cierra", acuñada durante el gobierno de Carlos Menem-, no propone concretamente la reestatización del servicio, aunque hace mención a la necesidad de reparar la infraestructura, comenzando por aquellos que "puedan entrar en servicio en forma inmediata” y “establecer paulatinamente los servicios de alta prestación de carga y pasajeros, y de mediana velocidad en líneas interurbanas donde el ferrocarril es más competitivo”.

La reestatización o no del sistema ferroviario es, por caso, la primera diferencia de ambas propuestas, que también tienen variaciones respecto de cómo plantean la fabricación interna del material ferroviario.

Así, por ejemplo, el proyecto de Solanas establece que la empresa pública creada deberá tener a su cargo “la gestión de la totalidad de la estructura ferroviaria, la promoción de la producción para el abastecimiento interno y la exportación de material ferroviario". El de Cobos, en cambio, si bien señala que “es imprescindible reactivar la fabricación nacional del material ferroviario”, destaca que para eso sería necesario estimular “ la inversión privada a partir del compromiso de trabajar en un largo plazo”.

En este punto, además, la iniciativa de Cobos señala que “será fundamental generar y promover empresas estatales, mixtas o privadas especializadas en distintas áreas vinculadas al mantenimiento del sistema ferroviario”. Y, “para superar la falta de capacidad tecnológica instalada”, propone “fomentar acuerdos con las universidades nacionales”.

El segundo proyecto de Solanas, que contempla la creación de un fondo para el desarrollo ferroviario, también hace eco de esta diferencia, al establecer que éste sea "destinado a promover la producción nacional de bienes utilizables por el sistema ferroviario argentino mediante medidas de financiación y aliento a la producción”.

La financiación estatal, sin embargo, sí está prevista en el proyecto de Cobos, que prevé “el aumento paulatino de la proporción del transporte de cargas, actualmente inferior al 10 por ciento, a un 30 por ciento en el año 2020”, aunque repara en la necesidad de estimular “la inversión privada”.

El tercer proyecto de Solanas, en tanto, propone la creación de una comisión especial investigadora para que haga "el análisis, la evaluación e investigación de las concesiones otorgadas del servicio público de transporte ferroviario de pasajeros de superficie y subterráneo del Area Metropolitana de Buenos Aires y de cargas".

"Queremos saldar la deuda que tiene el Estado con los millones de argentinos que fueron obligados a abandonar sus pueblos, sus producciones, sus comunicaciones; con aquellos que sufren el deterioro del sistema ferroviario diariamente viajando en condiciones infrahumanas", señaló ayer Solanas, durante su viaje en el ferrocarril Sarmiento.

Para Cobos, en tanto, el plan estratégico debe contemplar tres corredores bioceánico de cargas: el Norte que vincula a Chile con Brasil, a través de Salta, Santiago del Estero, Chaco, el cruce fluvial a Corrientes y Paso de los Libres. El corredor Central que comunique Buenos Aires con el Pacífico, a través de las estaciones de transferencia en Junín, Laboulaye, San Luís, Mendoza, el cruce de los Andes, a Santiago de Chile y Valparaíso. Y el tercero, el corredor Sur, que une Bahía Blanca con el sur de Chile, por medio de Neuquén y el valle del Río Negro con conexión con los puertos del sur chileno.

El plan del vicepresidente se inscribe dentro de una ofensiva del cobismo para recuperar espacios ante la opinión de la sociedad tras las derrotas que sufrió en las internas partidarias de las provincias de Buenos Aires y Neuquén.