Dos funcionarios de la Aduana argentina sería los propietarios de la lujosa posada “Bahía Marela Boutique Hotel” ubicada en Buzios, Brasil, la cual no habría sido declarada. Todo comenzó con un regular reclamo por falta de pago de impuestos por parte el Gobierno de Brasil a una sociedad denominada "Camey". A partir de este paso, comenzaron a surgir las irregularidades.
Tras ese requerimiento por parte del fisco brasileño, se sumó la denuncia de un funcionario quien acusó a Camey de haberle "truchado" la firma, según reveló Clarín.
El matutino reveló que Camey es una sociedad cuyos dueños serían Damián Manuel Sierra y Gerónimo Oscar Salvi, ambos funcionarios de la Aduana. Juntos fundaron en 1998 la sociedad Camey para construir una lujosa posada de 26 de habitaciones en el paradisíaco destino del país vecino.
En los registros societarios locales, consignó Clarín, "aparecen varios argentinos y hasta una empleada doméstica brasileña, a quienes utilizaron como testaferros". Sin embargo, seis meses después de constituirse la sociedad, un empleado de Salvi, Ricardo Carballo, compró la mayoría de las acciones. Y la mujer de Salvi, Manuela Elizabeth Schivmerini, aparece mencionada en uno de los juicios contra Camey.
En la declaración jurada de 2013, Sierra dijo tener 776 mil pesos. Y Salvi poco más de 1.406.000 pesos, incluyendo una cuenta con US$ 60 mil. En ninguna de las DDJJ se menciona la posada cuyo valor de mercado ronda los 20 millones de reales (7,5 millones de dólares). Por lo pronto, meses atrás, los funcionarios de la Aduana vendieron la posada a un empresario brasileño por lo que habrá que esperar hasta la próxima cuenta patrimonial para ver si decidieron incluir los activos surgidos de la venta.