lunes 30 de enero de 2023
POLITICA ESCENARIO EMPRESARIO

El capítulo judicial y político golpea a la economía cuando no le sobra nada

En los principales directorios de las compañías que más facturan en el país hubo reacciones ambivalentes en torno a la sentencia que le dio seis años de presión a CFK y la inhabilitó para ocupar cargos políticos; lo mismo en torno a la promesa de la vicepresidenta de que “no seré candidata a nada”. En todos los casos coinciden en que el ruido político agrega nubarrones a la economía, que se encamina hacia un fin de año con indicadores en tensión.

10-12-2022 05:44

La primera reacción de los principales empresarios, dirigentes empresariales y ejecutivos de las  compañías más poderosas frente a la condena a la vicepresidenta y de sus palabras, luego, a través de las redes, fue ambivalente.

¿Sin CFK candidata, la economía tendría más chances de repuntar que si lo fuera en el escenario contrario? Los más memoriosos (e incrédulos) recordaron: “No se hagan los rulos”, había dicho la actual vicepresidenta en la inauguración de las sesiones lesgislativas del 2011 y luego jugó fortísimo en los comicios.

Por otro lado, hay quienes la vieron en esta ocasión más enfática que nunca y con un alto grado de renunciamiento a ser candidata 2023. Si fuera así, del mismo modo, esto debería, desde la perspectiva empresarial, acelerar definiciones en Juntos por el Cambio, al menos en torno a una eventual candidatura del ex presidente Mauricio Macri.

En los pasillos del Palacio de Hacienda, el equipo económico que preside Sergio Massa, sintió que se les evaporó muy fugazmente el rédito de varios anuncios económicos fuertes: la luz verde para la tercera revisión del FMI; el acuerdo con el fisco de los Estados Unidos, y una inflación que en noviembre estaría por primera vez en cuatro meses por debajo del piso de 6%. El dato oficial del Indec se conocerá la semana próxima.

Cuando faltan casi 15 días para terminar el 2022, el Plan Mundial del ministro para llegar a fin de año sin sobresaltos viene surfeando la ola. Sin embargo, no sobra nada en materia económica.

Esta semana, justamente coincidiendo con la condena a seis años de prisión y la inhabilitación para ocupar cargos públicos el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein (quien no goza de la simpatía de CFK ni de la de sus seguidores) volvió a pronunciarse a favor del equilibrio fiscal y el tipo de cambio único en una nota de opinión.

El “ajuste” atribuido a Ma-ssa es lo que genera más asperezas en el ala más dura de la coalición  del Gobierno. Hay un dato que agrega combustión. Entre los informes reservados del equipo técnico del FMI se resaltaría que con este equipo en el Palacio de Hacienda se ven reducciones reales del 13% en el gasto para este año.

Los reclamos por los recortes y el impacto en los bolsillos se recalientan, más aún con el cristinismo nervioso. De hecho, las próximas convocatorias a audiencias públicas por tarifas, dejarán al desnudo algo que todavía quedó desdibujado por  la segmentación tarifaria. Desde febrero empezarán a conocerse los aumentos; que se sumarán  a los recortes de subsidios que ya están operativos.

Otro dato para el que no contribuye más ruido político,  es el nivel de actividad económica. En especial por las restricciones para acceder a los dólares necesarios para importar  insumos. Las consultoras ya advierten pulso lento para la economía que vendrá a causa de la debilidad del consumo privado por la alta inflación y las altas tasas de interés.

Por lo tanto, en este contexto, un nuevo temblor político que sacuda la economía y las expectativas en torno al 2023 es lo último que espera el equipo de Massa, quien acaba de anunciar una suba del mínimo no imponible para 312.864 trabajadores que dejarán de tributar desde enero, porque ganan menos de $ 404.062 por mes.

El fantasma de la recesión para el 2023 ronda los principales despachos oficiales, y también es actualmente un escenario posible en las proyecciones de negocios de las compañías que más facturan en el país.

Desde otra mirada, la que pone la lupa sobre la demanda de dólares y la necesidad de administrarlos con torniquete, un escenario recesivo jugaría a favor de planchar la creciente demanda de dólares para importar insumos y mejoraría desde esa perspectiva la balanza de las divisas que no sobran en el paìs.

La contracara es que un menor nivel de actividad  también generará menores ingresos, inversiones y puestos de trabajo para un año clave en la agenda política y los futuros lineamientos económicos.

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