POLITICA
Verna, borocotizado?

El Gobierno ahora elogia que el pago de deuda con reservas salga por ley

Luego de jugar al límite para imponerlo por decreto, echar a Redrado, al Procurador, casi inmolar a Marcó del Pont y amenazar con ignorar fallos judiciales, el kirchnerismo habría logrado que el pampeano Carlos Verna apoye la postura K.

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Luego de tratar de imponer de todas las formas posibles el tema por decreto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner festejó ayer que el tema del uso de reservas para pagar deuda se debata en el Congreso y salga por ley. Es lo que sostenía Martín Redrado, al fin de cuentas, eyectado cuando pidió más tiempo para analizar el primer DNU que el Gobierno jugó para disponer de más de 6500 millones de dólares del BCRA. En medio de esa desgastante pulseada, que implicó también el despido del procurador del Tesoro Osvaldo Gugliemino, la Presidenta lanzó duras acusaciones a la oposición ("destituyentes") y a los jueces que fallan contra el Gobierno, incluso amenazando con desconocer sus disposiciones, hasta que finalmente anoche la misma Cristina Fernández de Kirchner dijo "estar satisfecha" de que el tema reservas salga por ley. ¿Qué motivó el cambio de postura K? Muy simple, las presiones oficialistas para lograr que el senador pampeano Carlos Verna se ponga del lado del Gobierno y abandone al "peronismo disidente" parecen haber dado resultado.

Con la certeza del voto de Verna, C ristina salió a elogiar públicamente el proyecto del pampeano sobre el uso de reservas para pagar deuda, obviamente hecho a medida del Gobierno. Deberán repartir algo con las provincias, situación que los Kirchner rechazaban, de allí la absurda pelea de estos tres meses, pero insistir con "quedarse con todo" implicaba para el oficialismo un riesgo de derrota mayor.

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"No nos encaprichamos y estamos convencidos de que tenemos que lograr el mayor consenso posible", agregó la Presidenta tratando de disfrazar el drástico cambio de postura, pero fue aún más lejos: "el debate parlamentario es lo que veníamos solicitando, porque es muy importante que podamos discutir las cosas en profundidad y vamos a tener oportunidad de discutir política económica", señaló.

Escuchar a Cristina Fernández elogiar que se discuta de política económica, con el ejemplo de 2003 a la fecha, resulta paradójico, toda vez que ha sido su marido quien nunca admitió ese debate, ubicando como ministros a simples "brazos ejecutores" sin vuelo propio ni margen de gestión.

"Nosotros vamos a facilitar el tratamiento de la ley en el Senado porque somos coherentes con lo que decimos", afirmó la Jefa del Estado. Y lanzó otra frase con su sello: calificó de "importante" la presentación del proyecto de ley "porque desde el Ejecutivo venimos reclamando hacia el Parlamento gestos de racionalidad".

"Nosotros queremos que se mejore la calidad argentina en cuanto a la confianza que tengan en cuanto a que la Argentina va a pagar su deuda", insistió, porque "no basta con que la Presidenta diga que va a pagar, tiene que decirlo también el Parlamento". Hace solo 10 días, en el mensaje inaugural de las sesiones ordinarios del Congreso, el mensaje había sido diametralmente opuesto.

Luego de aclarar que "sólo hace unos momentos me acercaron el proyecto", la presidenta lo elogió porque "es importante no sólo el texto, sino también los fundamentos que son los mismos que tuvo el Poder Ejecutivo".

Por la mañana, Cristina Fernández había reafirmado su voluntad de "desendeudar al país". "Tenemos que profundizar el desendeudamiento del país. La deuda externa ha sido una de las restricciones más severas que ha tenido el país para su crecimiento", aseguró la jefa de Estado, al dirigirse a los gremialistas de la CGT durante un almuerzo en la residencia de Olivos.

Todas las miradas opositoras apuntan ahora a Verna. El pampeano, enfrentado con los Kirchner durante años, parece haberles lanzado el salvadidas necesario para que el pago de deuda con reservas se haga guardando las formas parlamentarias. Pero lo curioso es que Verna se había comprometido días pasados a votar contra el DNU en la comisión respectiva y su vuelco inclina la balanza . Los dirigentes opositores que estaban a favor de "negociar" con el Gobierno, encabezados por el radical Gerardo Morales, tienen ahora las manos vacías. O al menos eso parece.