El peor enemigo del peronismo, al menos luego de la desaparición de Juan Domingo Perón y tras el advenimiento de la democracia, lo han constituído sus contradicciones. El gobierno peronista de Carlos Menem implementó un sistema de capitalización que el gobierno peronista de Cristina Fernández acaba de desarticular.
Mas allá de la real efectividad de las AFJP en un periodo de unos 14 años, lo cierto es que fue el peronismo, con algunos dirigentes que fueron testigos desde el poder de ambas decisiones, quien armó y desarmó el sistema. Incluso también, mas allá de los costos y beneficios para quienes aportan, lo cierto es que llevará varios años convencer al mundo que la Argentina es un país creíble y previsible. Iguales contradicciones se transfieren al panorama político del justicialismo, que tiene su primera escala en las elecciones legislativas de 2009.
Dos dirigentes como Francisco de Narvaez y Felipe Solá, que con distinto grado de pertenencia fueron parte del kirchnerismo, ahora se perfilan como referentes de un peronismo opositor, alternativo o antikirchnerista. Ambos, De Narvaez y Solá, cuentan con el respaldo de Eduardo Duhalde, quien llevó al poder a un desconocido Néstor Kirchner allá por el 2003.
¿Cómo explicarle a la sociedad, ya no a la militancia, que Menem y los Kirchner son peronistas, o que Duhalde, Solá y De Narvaez respaldaron a los Kirchner tiempo atrás pero ya ni siquiera los consideran del mismo partido? El gobierno sabe que se está gestando un espacio alternativo dentro del propio PJ, esta vez, con cierta adhesión. Por eso, salió a mostrar la posible candidatura del santacruceño a diputado nacional el año próximo para evitar, al menos por un tiempo, cierta diáspora.
Ocultan celosamente en la Casa Rosada encuestas en la provincia de Buenos Aires que muestran al Jefe de Gabinete, Sergio Massa, como el mejor posicionado para las elecciones de 2009. Los trabajos hechos, no en función de la "imagen positiva" sino directamente de "intención de voto", ubican a Massa con un 39 % y a Kirchner, con un 24%. Es mucha la diferencia.
Ese panorama permitió, por ejemplo, que algunos hombres ultrakirchneristas pusieran en duda, días atrás en Olivos y ante el propio Kirchner, la conveniencia de que sea candidato por el territorio bonaerense. Mas aún, si enfrente intentan gestar algo dirigentes justicialistas como Solá y De Narvaez, con cierta base sólida en la provincia. De hecho, esto también es leído por el cobismo, que analiza dos opciones para su estrategia en el principal distrito del país: ir con Margarita Stolbizer o con Solá.
Duhalde no se manifestó muy convencido en alianzas entre radicales y peronistas, pero teniendo en cuenta que son elecciones legislativas, el apoyo de los intendentes radicales que rodean a Julio Cobos a una candidatura de Solá le daría otra magnitud a ese espacio.
En ese esquema, no es casual que la propia esposa de Duhalde, la senadora Hilda González, opine que Solá y De Narvaez, al igual que todos los que comulgan con el antikirchnerismo, se unan y no vayan a los comicios divididos.
El peor enemigo del peronismo es la contradicción
El gobierno peronista de Carlos Menem implementó un sistema de capitalización que el gobierno peronista de Cristina Fernández acaba de desarticular.