POLITICA
problemas economicos de CODERE

En España llegaron a un acuerdo de último momento por la deuda

Negociador. José Antonio Martínez Sampedro, presidente de la multinacional del juego.
| Cedoc Perfil

La firma Codere, principal operadora del juego en la provincia de Buenos Aires, estaba a un paso de caer en concurso de acreedores en España, su país de origen. Pero esta semana anunció un acuerdo con los bonistas que evitó el concurso y abrió un plazo de diez días para llegar a un acuerdo.

Así lo informó la firma a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de Madrid.
De esa forma, Codere logró ganar tiempo y abrir una puerta de salida a una situación que podía llevarla a perder los negocios del juego en otros ámbitos del planeta, como en la Argentina.

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Las acciones de la firma repuntaron, en un indicio de que el mercado cree que emergerá de las negociaciones con un entendimiento.
El anuncio llegó cuando los tiempos estaban a punto de vencerse. La empresa se encontraba en situación de preconcurso de acreedores y ayer terminaba el plazo para presentar una propuesta voluntaria de pago de sus deudas.

Ahora, con el acuerdo logrado, las partes se comprometen a seguir negociando durante diez días más.

En crisis. La empresa española está en default y había solicitado ante la Justicia de Madrid el “preconcurso” ante la incapacidad de cumplir con una deuda de más de 120 millones de euros.
El pasado 14 de febrero, la empresa de juego había acordado retrasar el pago de los intereses correspondientes a la emisión de bonos y hacer uso de un período de gracia de treinta días.
En los últimos meses, la compañía se había enfrascado en una dura batalla por la refinanciación de la deuda.

Codere y sus acreedores se cruzaron aguerridas cartas durante los últimos meses. En ellas, las autoridades de la compañía acusaron a los fondos tenedores de la deuda de imponer unas condiciones abusivas para la refinanciación. Los bonistas, a su vez, respondieron que la familia fundadora que controla el 60% de la empresa, los Martínez-Sampedro, se habían refugiado en la firma y resistían el pago de la deuda. En 2013, la compañía incrementó un 18% sus pérdidas hasta los 174 millones de euros, afectado por el descenso de sus ingresos y un alza del 23% en sus gastos financieros