La angustia de José Luis Espert se convirtió en furia. El jueves pasado el juez federal de San Isidro Lino Mirabelli lo procesó por el delito de lavado de dinero, le trabó un embargo de $1.000 millones y le prohibió salir del país. A pesar de que “El Profe” se imaginaba un revés judicial, la noticia no hizo más que profundizar su bronca. Quiere salir a hablar, pero en su entorno lo frenan: creen que exponerse a una entrevista puede jugarle en contra, que en los medios hay un “encarnizamiento” y hablan de “persecución”.
En septiembre de 2025 se conoció el documento que probaba que Federico “Fred” Machado, investigado en Estados Unidos por narcotráfico y condenado por estafa, le había transferido a Espert US$200.000. Desde entonces, su vida cambió para siempre. Intentó una fallida defensa mediática, pero La Libertad Avanza decidió bajarlo como primer candidato a diputado y, salvo por Javier Milei, todo el gobierno le soltó la mano.
Encerrado en su casa
Espert entró en una etapa de desolación. Se encerró en su casa de Beccar, desapareció de la escena pública y aceptó que su carrera política había terminado. Su gran preocupación a finales del año pasado era su futuro laboral. Sabía que se había convertido en una especie de mancha venenosa y que nadie lo volvería a contratar como asesor económico o conferencista.
Pero los duelos tienen sus etapas. En el último tiempo empezó a salir más a la calle y en septiembre se viralizó una foto suya en una oficina de la Anses, donde fue a tramitar su jubilación. Además, se amigó con su nueva situación económica. “Él tiene su propio patrimonio y una participación en un emprendimiento agropecuario familiar que comparte con sus hermanos y con su padre. Además, su esposa también tiene una actividad agropecuaria muy pujante”, contó a PERFIL alguien que habla con frecuencia con el exdiputado.
Ahora, el gran desafío de Espert es contenerse. Su abogado, Claudio Lamela, ya trabaja en el escrito para apelar la resolución de Mirabelli. “José Luis está muy enojado. Jamás se vio tamaño encarnizamiento judicial. A nadie se lo investigó como a él, casi como si fuera un terrorista. Ni siquiera en la Causa Cuadernos se hizo algo así. Una cosa es que se investigue una operación puntual. Otra es que se dé vuelta como una media lo que hacen su esposa, su hijo, su hijastro. Es una persecución”, aseguró la misma persona.
El procesamiento. Mirabelli no solo avanzó contra Espert, sino que también decidió procesar a su contador, Mariano Cosentino, como partícipe necesario del delito de lavado de activos. Al profesional también se le trabó un embargo, por $700 millones, y se le prohibió la salida del país. Además, el juez puso la lupa en una empresa del exdiputado y su esposa, María Mercedes González: Varianza S.A., que quedó embargada en $500 millones.
En la resolución, el juez se remonta al contrato firmado el 7 de junio de 2019, durante la campaña electoral, por el que Espert se comprometió a prestar servicios de consultoría por US$1 millón a Machado, en representación de la minera guatemalteca Minas del Pueblo. Según Mirabelli, el acuerdo fue simulado para intentar justificar el origen de los fondos que recibió el exdiputado.

El 22 de enero de 2020, Espert recibió US$200.000 en una cuenta en Estados Unidos. La transferencia no salió de la minera, sino de Wright Brothers Aircraft Title, una empresa vinculada a Debra Mercer-Erwin, condenada en Texas por narcotráfico y lavado de dinero. El juez destacó que la operación figuraba en la contabilidad de la organización investigada y que la referencia bancaria incluía la matrícula de un avión que Machado le había prestado al dirigente durante la campaña.
En la resolución, además, se reconstruyó el destino de parte del dinero: en marzo de 2020, Espert transfirió US$50.000 a una cuenta bancaria en la Argentina, retiró los fondos en efectivo y compró un BMW por US$47.800. En 2024 vendió ese vehículo y adquirió una camioneta Lexus por casi US$130.000. Mirabelli consideró que el nuevo vehículo era un bien adquirido en reemplazo de parte del dinero de origen ilícito.
El juez también valoró audios y mensajes en los que Espert y sus colaboradores discutían cómo justificar los fondos, con alternativas como declararlos como una exportación de servicios o una donación. Tras la detención de Machado, en 2021, finalmente optaron por no informar la operación.
El exdiputado de Milei no teme ir preso
Espert está convencido de que el procesamiento es una “embestida K” iniciada por el diputado Juan Grabois, que presentó la denuncia, y en complicidad con todo el sistema judicial.
Cuando la Cámara Federal porteña rechazó su pedido para trasladar la causa a los tribunales de Comodoro Py, el dirigente asumió que su destino estaba marcado.
No tiene miedo de ir preso. Que el procesamiento se haya dictado sin prisión preventiva fue una tranquilidad. Por lo demás, cuestiona todos los argumentos del juez. En su entorno aseguran que la idea de contrato simulado se sostiene “con argumentos forzados y antojadizos”, que se haya puesto el foco en la empresa Varianza “es un disparate porque nunca tuvo movimientos” y que el embargo, que triplica el monto de la operación sospechada, “es injustificado”. “Por donde lo mires, hay ensañamiento”, agregan.
Espert está determinado a probar su inocencia y no piensa resignarse. La indignación lo consume, pero también alimenta sus ganas de volver a hablar. Por ahora, su entorno le pide cautela y usan el ejemplo de la foto viral en la Anses. “Se dijo que tenía solo 5 años de aportes, pero eso es mentira. Le falta completar algo, sí. Pero no esa cantidad. Si da una entrevista, los periodistas van a intentar que pise el palito”, dicen. “El Profe”, sin embargo, cree que tarde o temprano tendrá que dar su versión del narcoescándalo que lo sacó para siempre de la política.