Ayer a las 15 en el Museo del Jamón, un tradicional restaurant español ubicado en la esquina de Cerrito y Rivadavia, una coincidencia dio que hablar. Primero se retiraron juntos del lugar Nilda Garré, ministra de Seguridad y el periodista Horacio Verbitsky, editorialista de Página/12 y presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales.
No era la primera vez que Garré y Verbitsky eran vistos juntos. Lo que sí sorprendió fue la salida de Alejandro Paul Vandenbroele, titular de la nueva Ciccone Calcográfica y señalado como "testaferro" del vicepresidente Amado Boudou, un minuto después que la ministra y el periodista.
La duda era al menos lógica: ¿almorzaron juntos? La respuesta es negativa. Varios testigos confirmaron: "Comieron en mesas bien separadas". Y, según La Nación, Garré ni siquiera se percató de que Vandenbroele estaba en el restaurant. Los especiales del día eran más interesantes: fabada asturiana, gambas a la sidra con jamón serrano y callos a la madrileña.
Y con más de cuarenta años en Buenos Aires y una sucursal en Puerto Madero, el Museo del Jamón cotiza a un promedio de 150 pesos el cubierto con una carta aplaudida tanto por porteños como extranjeros: cochinillo, paella a la valenciana, tortilla española y postres clásicos como natillas. Sin embargo, la posible prohibición que anunció Guillermo Moreno esta semana atenta contra su producto estrella: el jamón ibérico de pata negra, alimentado a bellotas y cortado a cuchillo, además de una larga carta de fiambres españoles como lomos, chorizos y morcillas serranas.