En medio de la conmoción, familiares, amigos y allegados despidieron ayer los restos del sindicalista del gremio del personal de maestranza Roberto Roger Rodríguez, asesinado de un tiro en la cabeza tras ser secuestrado en un club de Villa Devoto.
El cuerpo fue inhumado en el cementerio privado Parque Colonial de la localidad bonaerense de Ituzaingó. Por otro lado, PERFIL pudo hablar con un testigo que estuvo en el Fénix Club la noche en que se lo llevaron y reconoció, ante los investigadores, a uno de los hombres armados.
"¡Ayúdennos, ayúdennos!", fueron las únicas palabras de dolor que transmitió su mujer cuando el cortejo partió cerca de las 15 de ayer desde la casa velatoria de la avenida La Plata al 900, rumbo al cementerio. Entre coronas, llantos y centenares de personas, tampoco faltaron los cantos emotivos de los amigos y numerosos integrantes del gremio que se hicieron presentes para dar el último adiós al sindicalista.
"Era una persona espectacular, jamás pensamos que podía terminar así. Es muy duro lo que pasó y no hay palabras para explicar lo que se siente", se animó a decir entre lágrimas a PERFIL un compañero del gremio de la víctima.