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Katheryne Jenkins llega a la Argentina y confiesa que quiere grabar con Lady Gaga

La mezzosoprano galesa asegura que "no está muy lejos" del estilo de la estrella del pop. Su vida humilde y adelanto de su concierto.

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El dato es simple: Katherine Jenkins es la mezzosoprano de mayor éxito comercial en la historia de la música clásica. De hecho, es la artista vinculada al género, eterno divisor de aguas culturales, que ha logrado transgredir, amablemente y con covers de canciones pop en mano, la cada vez más tenue frontera musical.

Su último álbum, Believe, el más accesible de su catálogo de canciones (nada de las arias que la hicieron triunfar y firmar un contrato por seis discos), pone el acelerador en su siempre presente idea de realizar versiones operísticas de temas pertenecientes a otro género (como lo ha hecho con Dolly Parton, Queen, Leonard Cohen, la Piaf y así).

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Jenkins, que se presentará aquí el sábado 16 de julio en el teatro Coliseo, se defiende: “Es difícil de responder respecto a ese tema. Sí sé que me considero extremadamente afortunada con mi suerte. Pero, al mismo tiempo, que he trabajado muchísimo. Jamás diría: soy bella, no me corresponde a mí. De hecho, he tenido problemas por eso en programas de televisión donde ese tema genera cierta polémica. No soy narcisista, no soy tan estúpida como para creer que la belleza me llevó adonde estoy. Soy cantante, no modelo”.

—¿Te gustaría grabar con Lady Gaga o Beyoncé?
—Obvio. Sería muy divertido grabar con alguna de ellas. ¿Por qué no habría de serlo? A todos nos gusta el pop, pero ellas lo hacen de una forma muy personal, que creo nos acerca. Cuando hago una versión clásica de un tema pop no lo hago por el factor “llevar a otro público”, eso está ahí, seguro. Lo hago porque me gusta, me hace feliz. Ahora, en este instante, estoy escuchando la radio. O mi iPod tiene tanto clásico como pop, pero eso me es común, como podría –ojo, no debería– ser para cualquiera.

—Pero al mismo tiempo, tu carrera ha tenido momentos más cercanos a los chismes que genera una estrella de rock, por ejemplo, tus declaraciones sobre la droga.
—Es cierto, pero eso obedece a otra esfera. Pero sí. Fue raro. Eran mis primeras entrevistas y me preguntaron si había consumido drogas. Y dije que no, mentí. E inmediatamente quise reparar eso. Pero tenía miedo, decir que una había consumido puede leerse como que uno incita a los jóvenes, y nada más lejano. Preferí ser sincera. Igual que cuando me preguntaron sobre el intento de violación que sufrí. Ahí el valor que prima no es el espectáculo, es la sinceridad.

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