La lupa judicial sobre las cuentas extranjeras de José Luis Espert y sus nexos con el condenado Federico “Fred” Machado tendrá que esperar unos días más. El exdiputado nacional esquivó la cita de este martes en los tribunales de San Isidro y ganó tiempo hasta la semana que viene. En el centro del tablero hay 200 mil dólares que aterrizaron en una cuenta estadounidense no declarada, transferidos directamente por una firma vinculada a una organización criminal transnacional.
La postergación se confirmó luego de que los abogados defensores le pidieran más margen al juez federal Lino Mirabelli para terminar de analizar el expediente. Con el visto bueno del magistrado, la indagatoria que impulsó el fiscal Fernando Domínguez quedó agendada de forma definitiva para el próximo martes 7 de julio. Ese día, el exlegislador deberá sentarse a dar explicaciones sobre una red de transacciones que la Justicia mira de reojo.
El punto de partida de la investigación es una cuenta en la sucursal del banco Morgan Stanley que Espert manejaba en Estados Unidos y que mantenía oculta ante los radares de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). En esa bóveda digital impactó la transferencia de los 200 mil dólares, un movimiento que encendió las alarmas de los fiscales porque el dinero salía directo de las arcas de una empresa emparentada a la red de Machado.
Espert presentó un contrato falso para justificar los 200 mil dólares de Machado, según la fiscalía
Para intentar despegarse de la maniobra, la defensa mostró un contrato de locación de servicios con la minera Minas del Pueblo SA, manejada por el propio Machado. Según ese papel, fechado el 7 de junio de 2019 en Guatemala, el economista cobraba un millón de dólares, divididos en 12 cuotas mensuales, a cambio de brindar asesoramiento exclusivo para refinanciar las deudas de la compañía.

Sin embargo, los investigadores derribaron esa coartada de un plumazo y tildaron el documento de ser una burda simulación. En el expediente dejaron asentada su postura sin filtros: “Solo existe un contrato que reza haberse celebrado en un lugar en el que no se encontraba ninguna de las partes que lo suscribió y en la ausencia de todo tipo de antecedentes que permitiese suponer que el contrato versaría sobre un objeto de real cumplimiento”.
De la cuenta no declarada a los autos premium y la arena de Pinamar
El rastreo del dinero no se frenó en Norteamérica. La Justicia reconstruyó que, apenas un mes y medio después de recibir los fondos bajo sospecha, Espert ordenó girar 50 mil dólares desde su cuenta del Morgan Stanley hacia un banco argentino el 4 de marzo de 2020. Con esa plata en el país, compró un BMW valuado en 47.800 dólares. En noviembre de 2024 lo vendió por 62 mil y, al mes siguiente, le sumó más fondos para llevarse un Lexus RX 350 que le costó casi 130 mil dólares.
La ruta de los gastos millonarios también salpicó a su círculo íntimo. El expediente detalla que la esposa del exdiputado firmó en febrero de 2025 su ingreso al Fideicomiso Costa Dunas, un exclusivo proyecto inmobiliario cerca de Pinamar, por una cifra que supera los 203 millones de pesos. Según los comprobantes de la causa, esa operación se pactó con un adelanto en moneda extranjera de 55.501 dólares y un saldo a pagar en siete cuotas mensuales.
Con todas estas cartas sobre la mesa, la semana extra que consiguió la defensa servirá para pulir la estrategia de un caso complejo. El próximo martes, Espert deberá demostrar ante el juez Mirabelli que la fortuna que cruzó fronteras y se transformó en vehículos de alta gama e inversiones en la costa no es producto de una operación de lavado de activos.
TC/ML