Hace seis semanas, la Cámara Nacional Electoral le advirtió al Congreso de la Nación que corríen el riesgo de cruzar un límite temporal clave y violar una regla no escrita, es decir, evitar avanzar con reformas de las reglas de votación en un año electoral. El 8 de septiembre los camaristas Alberto Dalla Via, Santiago Corcuera y Daniel Bejas firmaron la Acordada Extraordinaria 155/2026 para recordarle al oficialismo en el Senado y en la Cámara de Diputados que se estaba acortando el tiempo para anular o suspender las PASO o para avanzar en alguna modificación del sistema de votación nacional. En el texto recordaron que habían “reformas significativas con desafíos ciertos de implementación” y también alertaron la relevancia de “la proximidad actual del límite temporal recomendado por las directrices internacionales”.
Aunque el máximo tribunal electoral no tiene previsto la firma de una nueva acordada, las complicaciones que surgen dentro del oficialismo han comenzado a desatar más preocupaciones dentro de todo el sistema electoral. Desde el 8 de septiembre, cuando los camaristas firmaron la advertencia, el ofialismo no ha podido destrabar su proyecto de reforma política y, por sobre todo, no consiguió los votos en el Senado para suspender las PASO. El tema no es menor, porque la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich anticipó que no estaban los votos, pero el jefe de Gabinete Diego Santilli sostiene que hay condiciones para ir a buscarlos. En medio de ese contrapunto, que revela la interna que surca al Gobierno, ahora en el oficialismo empiezan a pensar en continuar las negociaciones y el trámite legislativo en un eventual período de sesiones extraordinarias para poner a prueba un ultimo intento para sacar las PASO del camino. El gesto, que algunos vinculan al voluntarismo de Santlli, genera preocupación sobre un cambio fuera de tiempo que provoque una crisis en la organización del sistema electoral para las presidenciales del año que viene.
Aunque el máximo tribunal electoral no tiene previsto la firma de una nueva acordada, las complicaciones que surgen dentro del oficialismo han comenzado a desatar más preocupaciones dentro de todo el sistema electoral. Desde el 8 de septiembre, cuando los camaristas firmaron la advertencia, el ofialismo no ha podido destrabar su proyecto de reforma política y, por sobre todo, no consiguió los votos en el Senado para suspender las PASO. Bullrich insiste que los votos no estan, pero el jefe de Gabinete Diego Santilli sostiene que hay condiciones para ir a buscarlos. Ahora quedó a cargo de conseguirlos pero los resultados no aparecen. En medio de ese contrapunto, que revela la interna que surca al Gobierno, ahora en el oficialismo empiezan a pensar en continuar las negociaciones y el trámite legislativo en un eventual período de sesiones extraordinarias 2027, para poner a prueba un ultimo intento que saque a las PASO del camino.
El gesto, que algunos vinculan al voluntarismo de Santlli, genera preocupación sobre un cambio fuera de tiempo que provoque una crisis en la organización del sistema electoral para las presidenciales del año que viene.
Según pudo reconstruir PERFIL, si no hay una decisión concreta antes del 31 de diciembre, se puede trastocar la organización de los comicios en un punto muy delicado: la realización de elecciones concurrentes en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires. Ambos distritos pueden desdoblar sus comicios ejecutivos locales de los nacionales o también los pueden unificar.
Si las reformas que busca el Gobierno quedan empantanadas en la indefinición y se realizan las dos elecciones en el mismo día, la implementación de comicios “concurrentes” podrían originar una crisis a partir del uso de doble instrumento de votación, con dos urnas y una notable complicación para el tiempo de votación, pero también en materia logística para el Correo Argentino y de seguridad para el Comando Nacional Electoral.