POLITICA
DEFENSA DIEZMADA POR LA MOTOSIERRA

Las Fuerzas Armadas, en una encrucijada por falta de fondos y soldados empobrecidos

La poda al gasto público significó un ajuste importante al Ministerio de Defensa, que tuvo un recorte de casi 49 mil millones de pesos. El Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea viven una situación límite en términos operativos, con menos comida en los regimientos, faltante de nafta para tanques y camiones y dificultades para afrontar servicios básicos. El estado de la obra social, desfinanciada y con deudas, y los uniformados con sueldos por debajo de la línea de pobreza. Las críticas de la vicepresidenta, Victoria Villarruel, al ex ministro Luis Petri.

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Seguridad y defensa. El gobierno recortó en programas y equipamiento de las tres fuerzas. | arg.gob

La política de defensa de la administración de Javier Milei se mece entre la pompa de los ejercicios militares con los Estados Unidos y el brillo de los flamantes F-16, que el gobierno exhibe como trofeos de guerra, y la realidad llana y dura que marca la motosierra fiscal, con unas Fuerzas Armadas en una situación límite en términos operativos, una obra social desfinanciada y destruida en apenas dos años y salarios tan pulverizados por la inflación que muchos soldados dependen de la comida de los cuarteles para sobrevivir. Ese escenario crítico sumó una nueva estocada con la modificación presupuestaria anunciada esta semana, que le recortó casi 49 mil millones de pesos al Ministerio de Defensa, los estados mayores del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea Argentina, y el Estado Mayor Conjunto.

La poda al gasto público es superior a los 2,4 billones de pesos en toda la administración pública y se decidió, según el gobierno, para mantener el equilibrio de las cuentas públicas. El Ministerio de Defensa perderá 6.055 millones, el Ejército 12.622 millones, la Armada 11.820 millones y la Fuerza Aérea otros 16.500 millones. La publicación especializada Zona Militar aseguró que el ajuste afecta programas de alistamiento operacional, logística, sostenimiento y equipamiento de las tres fuerzas, y cancela el crédito externo asignado a uno de los proyectos de adquisición más esperados por la Armada: la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para la Base Naval Puerto Belgrano.

“Los recortes alcanzan al Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), que pierde 3.300 millones de pesos en equipo militar y de seguridad, al Programa de Logística de la Defensa, que resigna 1.000 millones destinados al mantenimiento y reparación de vehículos, y al Servicio de Hidrografía, con una baja de 1.700 millones en maquinaria y equipo”, informó Zona Militar. Otra revista digital del ámbito militar, Red Castrense, fue más categórica: “Presti ha demostrado una combinación preocupante de inutilidad operativa y complacencia política. Lejos de ser el ministro que iba a ‘revalorizar’ a las Fuerzas Armadas, se convirtió en el ejecutor civil de un ajuste sistemático que está degradando la capacidad operativa del Ejército, Armada y Fuerza Aérea”.

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Desde su nueva banca como diputado nacional, Luis Petri defendió su gestión al frente del Ministerio de Defensa. “Nosotros sacamos a las Fuerzas Armadas del subsuelo ideológico en el que las había dejado el kirchnerismo”, dijo. Y agregó un argumento que cayó mal en el sector castrense. “El esfuerzo que se le pide a la familia militar es el mismo que se le pide a todos los argentinos para alcanzar el déficit cero”, agregó. Lo cruzó Victoria Villarruel, la vicepresidenta de la Nación, a partir de una consulta de un seguidor por X. “Imposible pensar en soberanía si la Defensa no puede cumplir con sus funciones básicas. El exministro debe justificar el desastre cometido en los últimos dos años. Los K destruyeron nuestra defensa nacional y Petri continuó el mismo sendero con un relato de reivindicación que en los hechos fue también falso”, señaló la titular del Senado.

Villarruel nunca olvidó cómo Bullrich y Petri le birlaron las áreas de Seguridad y Defensa que, tal como le había prometido Milei durante la campaña, estarían a su cargo. “El diputado debe responder por el paso fraudulento en Defensa que ocasionó la caída del sueldo de los uniformados, así como la paralización casi total de la obra social que atiende a los militares y sus familias. Debe dejar de preocuparse en Twitter por un ‘bozal mediático’ que no pedí y hacerse cargo de su espantosa gestión”, remató Villarruel. La IOSFA, que desde febrero se llama OSFA, pasó de tener un superávit de 25 mil millones de pesos a acumular un rojo financiero superior a los 300 mil millones de pesos. Eso repercutió en la suspensión de prestaciones básicas, falta de insumos y demoras en la provisión de medicamentos oncológicos e insulina.

“Nuestro peor momento llegó con los Kirchner”, había declarado el genocida Jorge Rafael Videla en 2012, en referencia al vendaval de juicios de lesa humanidad que comenzaron en todo el país a partir de 2005. Hoy muchos uniformados reformularían aquella frase, porque creen que el peor momento llegó con los Milei. El recorte de esta semana afectó incluso las partidas de “bienes de consumo”, que significa menos comida en los regimientos, menos combustible para que los tanques y camiones puedan moverse, aunque sea para entrenamiento básico, y hasta dificultades para pagar servicios básicos como la luz o el gas. La sostenida baja de salarios, que pierden contra la inflación, generó un escenario impensado años atrás: hoy la mayoría de los soldados dependen de los cuarteles para sumar una comida diaria.

La salida de Petri del ministerio a finales de 2025 marcó un quiebre. El mendocino, más preocupado por el perfil mediático y la proyección política, dejó una cartera en ebullición y un gasto en defensa que sigue estancado por debajo del 0,6% del PBI.

El diputado nacional Agustín Rossi (Unión por la Patria), que como exministro de Defensa conoce los recovecos del presupuesto militar, apuntó contra Presti. “El ministro militar es responsable. No solo no frena los drásticos ajustes que Milei está haciendo, sino que es su brazo ejecutor”, acusó. Y se lamentó por la destrucción del FONDEF, una herramienta de inversión y reequipamiento, “para pagar gastos corrientes o simplemente para recortar”. Rossi enumeró la política de ajuste y vaciamiento del oficialismo en el ámbito de las Fuerzas Armadas: dijo que fundieron el IOSFA, no cumplieron con la jerarquización salarial y ajustaron a la baja durante tres años consecutivos el presupuesto de Defensa.

En una línea de crítica todavía más dura, el exjefe del Ejército, César Milani, advirtió sobre el “brutal” el recorte que hicieron Petri y Presti: “La única diferencia es una letra del apellido, el modelo de destrucción es el mismo”.

Si bien destacó la adquisición de los aviones F16, Milani sostuvo que esa inversión está siendo financiada con los salarios y la salud de los militares. Desde su cuenta de X, el militar analizó. “Exhiben los F-16 como trofeos de marketing político. Aviones de combate volados por pilotos empobrecidos y mantenidos por mecánicos prácticamente en la indigencia, mientras hangares, bases y unidades se deterioran sin mantenimiento adecuado. Una postal perfecta de la incoherencia libertaria que tiene el avergonzarte récord del presupuesto más bajo de la historia”.

OSFA: obra social quebrada y con deudas

Después de aportar durante casi 60 años a la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), el suboficial mayor Carlos Héctor Velázquez, de 77 años, decidió quitarse la vida por falta de cobertura médica. No pudo seguir adelante con el tratamiento de un cáncer avanzado y lo había denunciado a través de una carta, cuando tuvo su primer intento de suicidio. “Nunca vi que un presidente y su ministro abandonaran a sus soldados”, escribió Velázquez, que vivía en San Juan. “Me sacrifico por no tener atención médica”, dijo en la carta dirigida a Milei y a Presti.

El presidente de la OSFA, el general de Brigada Sergio Maldonado, renunció luego de conocida la noticia. Maldonado fue reemplazado esta semana por el general de Brigada Pablo Guillermo Plaza. La crisis de la obra social sigue sin encontrar un punto de estabilización: arrastra cambios de conducción, reestructuraciones y una transición todavía incompleta desde que el Gobierno decidió dividir el viejo esquema entre la OSFA y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad. El Ministerio de Defensa informó que la deuda de la obra social asciende a unos 248 mil millones de pesos, aunque calculos opositores creen que es mayor.