POLITICA
Exclusivo Perfil.com

Lo que no se vio de la fiesta de la Vendimia en Mendoza

Mientras CFK veía el desfile en el palco oficial, políticos, empresarios y figuras del deporte y la cultura se cruzaron en el lobby del hotel Hyatt.

Cristina Fernández en la fiesta de la Vendimia, en Mendoza.
| Télam

Mientras la presidenta Cristina Kirchner veía el desfile de la Fiesta de la Vendimia, en Mendoza, desde el palco oficial, dentro del lobby del hotel Hyatt pasaban otras cosas: políticos, empresarios, figuras del deporte y la cultura hacían la suya, y Perfil.com los sorprendió.

El precandidato del radicalismo, Ernesto Sanz, por ejemplo, se fundió en un efusivo abrazo con el empresario de medios Carlos Ávila, encuentro al que se sumaron luego el empresario de medios Daniel Vila y el periodista Luis Majul. Una conversación en la que la política y la campaña fueron los temas sobresalientes.

Además de Majul, estaban sus colegas, Gustavo Sylvestre y Rolando Graña, quien accedió a sacarse fotos con varios turistas que lo saludaban.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Afuera del hotel y a metros del balcón oficial, el ex ministro del Interior durante el gobierno de Carlos Menem, José Luis Manzano, disfrutaba del desfile. Mientras que, muy cerca, el empresario Alejandro Bulgheroni sonreía acompañado de su mujer.

Por el lobby del Hyatt también pasó el humorista Luis Landriscina, quien se fue rápidamente a su cuarto. Y en los sillones de la entrada, José Pepe Scioli miraba atentamente lo que sucedía alrededor y luego pudo conversar con Ávila que se acercó a saludar.

Por su parte, la mujer del gobernador de Buenos Aires, Karina Rabolini, paseaba sola e iba de un lado para el otro por el mismo hotel. Más temprano había compartido el balcón con Scioli y Cristina, que estaba acompañada por el gobernador de Mendoza, Celso Jaque.

Cuando se acercó el mediodía y llegó la hora del almuerzo, en una mesa exclusiva para pocos se sentó Ávila en la cabecera. A su lado se ubicó el entrenador de fútbol Carlos Bianchi. Quien no se quiso perder la ocasión fue el ex rugbier, Agustín Pichot.

La última en pasar por el hotel fue la bellísima Pamela David, vinculada sentimentalmente con Vila, que dejó atónitos a todos. Pasó apurada y desapareció del hotel.

* De la redacción de Perfil.com