El pronóstico indica que el jefe del Ejército, teniente general César Milani, deberá soportar un duro invierno. Salieron del letargo dos causas judiciales en su contra, una por la desa- parición de un conscripto en el monte tucumano en 1976 y la otra caratulada como privación ilegítima de la libertad y torturas.
Después de Semana Santa, la Justicia Federal de Tucumán preparó las notificaciones para que dos nuevos testigos, presentados por la querella, concurran a brindar declaración testimonial en la causa en la que se investiga la desaparición de Alberto Ledo.
Se trata de un soldado riojano al que el Ejército dio como desertor en junio de 1976 y que familiares aseguran que fue asistente del entonces joven subteniente Milani.
Ledo había sido trasladado para hacer una comisión a Tucumán y no volvió más. El coronel retirado Esteban Sanguinetti, capitán por entonces, es el único detenido en el marco de esa causa, en calidad de imputado, porque los testimonios indican que Ledo, en el momento de su desaparición, estaba con él.
Fuentes judiciales tucumanas aseguraron a PERFIL que para el fiscal Carlos Brito la situación del jefe del Ejército, “por el momento, no es positiva”.
La segunda causa también es por un hecho que habría sucedido durante los años de plomo, pero se tramita en La Rioja. Fue el dirigente Alfredo Olivera quien señaló a Milani como el responsable de su detención. Después vinieron otras dos acusaciones más.
Tras una serie de recusaciones e inhibiciones, finalmente el pasado lunes el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena delegó la causa en el fiscal Horacio Salman, quien quedó a cargo de la investigación.
El expediente ya tiene ocho cuerpos. “Me voy a tomar un mes para leerla y voy a pedir una serie de medidas de prueba”, se escuchó decir al fiscal del Tribunal Oral Federal de La Rioja.
Fuentes judiciales de esa provincia están convencidas de que Salman tiene más de un motivo para pedir la indagatoria de Milani, y lo hará.
Pese a ser un especialista en inteligencia, Milani no estaría observando lo que ocurre a su alrededor y prefiere salir de gira por las unidades del país. Mientras tanto, un coronel retirado con llegada a dos candidatos presidenciales, primeros en las encuestas, alienta el pase a retiro del jefe del Ejército antes de 2015 “para una transición ordenada”.
El ministro de Defensa, Agustín Rossi, no tendría problema en buscar esa “transición”.