Mientras el Gobierno busca apuntalar las inversiones durante la Argentina Week en París, una comitiva de unos 40 empresarios y funcionarios de la administración británica de las Islas Malvinas arribó a Punta Arenas para avanzar en una nueva ruta logística que conecte ambos destinos. El proyecto, anunciado en julio, apunta a establecer un servicio marítimo regular para abastecer al archipiélago y facilitar el intercambio de bienes con la región de Magallanes, pese a la queja de las autoridades argentinas.
La iniciativa resurgió en medio de la escalada diplomática que protagonizó el gobierno en el último mes y medio tras el anuncio de Javier Milei frente a la explotación petrolera de la Cuenca León Marino (Sea Lion), la centralidad del tema durante su paso por la Asamblea General de la ONU y la tensión con Chile tras las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea sobre la soberanía del Estrecho de Magallanes, una mecha apagada desde finales del siglo XIX. En tanto, el escenario ahora se mezcla con otro punto sensible: el comercio entre el sector privado chileno y los isleños, y la incomodidad del gobierno de José Antonio Kast, aliado de Milei, que quedó en offside frente al alcalde de Punta Arenas y el accionar de sus empresarios, mientras busca poner paños fríos a la relación bilateral ratificando que la postura oficial chilena no cambió: las Malvinas son argentinas.
En ese contexto, Punta Arenas se convirtió este lunes en un nuevo punto de encuentro comercial para las Islas Malvinas, para posicionarse como una alternativa más cercana a Montevideo. En total, alrededor de 80 representantes del sector privado y público de Malvinas y la localidad magallánica se reúne entre hoy y mañana de una feria empresarial organizada por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), para cerrar acuerdos de abastecimiento con proveedores chilenos y consolidar la nueva conexión marítima directa con Puerto Argentino, cuyo primer viaje está previsto para mediados de noviembre. Tras el anuncio en julio pasado, la propia FIDC la definió como "la mayor delegación comercial enviada desde las islas".
El encuentro comenzó en una jornada atravesada por tres movimientos diplomáticos en relación al Atlántico sur. En Santiago, el canciller Francisco Pérez Mackenna enfrenta una inédita interpelación en el Congreso por la conducción de la política exterior del gobierno de José Antonio Kast, en una agenda que incluye las relaciones con Argentina tras las declaraciones de Gustavo Valverde, jefe de la Fuerza Aérea Argentina, la Argentina debe "mantener su presencia porque es una llave bioceánica Atlántico-Pacífico".
En paralelo, el domingo el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, defendió el comercio entre Punta Arenas y las islas, aunque sostuvo que Chile mantiene su respaldo al reclamo argentino de soberanía. Y desde Londres, el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, afirmó este lunes que Argentina "no tiene capacidad" para recuperar las Malvinas, endureciendo el discurso en términos militares.
Qué buscan las empresas de Malvinas
La ronda de negocios que comenzó este lunes no es una visita protocolar sino que forma parte de la estrategia de FIDC. Según documentación oficial, envió previamente a Punta Arenas el listado de compañías de las islas y los bienes y servicios que necesitan, a partir del cual la municipalidad convocó a proveedores de la región. Entre los productos que buscan aparecen abarrotes, alimentos congelados, cemento, madera, repuestos para vehículos, bebidas, ferretería y otros insumos para construcción y mantenimiento. El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, explicó que la intención es que la ciudad se convierta en una alternativa de abastecimiento frente al circuito que actualmente pasa por Montevideo, pero que no tiene que ver con la extracción petrolera.
"Vamos a hacer como el gran supermercado, el gran Home Center de las Islas y sus habitantes", sostuvo Radonich, según publicó este lunes la agencia de noticias probritánica MercoPress. El jefe comunal estimó además en 20 millones de dólares anuales el poder de compra del archipiélago y señaló que la nueva conexión marítima podría reducir a la mitad la distancia que recorren actualmente los productos a través de Uruguay.
La delegación incluye empresarios y representantes vinculados con construcción, pesca, retail, hotelería, agricultura, servicios portuarios, transporte marítimo y ciencia antártica. Entre ellos aparecen la histórica Falkland Islands Company, empresas pesqueras agrupadas en FIFCA, operadores portuarios, compañías de construcción y representantes del Gobierno de las islas. También participan integrantes del British Antarctic Survey, interesados en nuevas rutas de abastecimiento científico con miras a la presencia en Antártida.
Según la FIDC, la ruta entre Punta Arenas y Puerto Argentino funcionó durante décadas hasta que dejó de ser financieramente viable a comienzos de los 2000. Ahora, con el crecimiento de la población, la infraestructura y nuevas industrias en las islas, la corporación busca reactivarla junto a Easter Island Naviera.
El dilema de Chile: respaldo diplomático y negocios privados
La conexión que ahora se intenta poner en marcha desde Punta Arenas se presenta como una operación privada, pero adquiere otra dimensión en ese contexto de escalada bilateral. La FIDC viene trabajando desde hace meses con Easter Island Naviera para establecer un servicio marítimo que, inicialmente, podría tener una frecuencia mensual. La empresa ya mantuvo reuniones con compañías de las islas para determinar qué tipo de carga necesitan transportar desde Chile y también analizó posibilidades de exportar materiales hacia el continente.
PERFIL consultó a la compañía los detalles de la operación pero al cierre de esta nota no tuvo respuesta.
Sin embargo, el punto más sensible para Milei aparece del lado chileno, dado que, por un lado, el gobierno aliado de Kast volvió a respaldar a la Argentina en el reclamo, pero se desligó del accionar de los empresarios de Punta Arenas. El domingo, el ministro de Defensa sorprendió con una declaración en relación al tema. Sostuvo que Chile respalda el reclamo argentino de soberanía sobre Malvinas, pero al mismo tiempo defendió que las empresas y habitantes de Magallanes puedan desarrollar actividades comerciales con las islas dentro de la legislación chilena.
"Chile ha señalado que apoya la pretensión argentina, su reclamo de soberanía sobre las Malvinas o Falkland, pero hay una situación de hecho", dijo el ministro, quien por el momento no se refirió al abastecimiento de lo relacionado a la actividad hidrocarburífera en Malvinas, en contravención a la normativa internacional y la ley argentina.
Para Juan Rial, profesor de Derecho Internacional de la Universidad Nacional de La Plata, la discusión excede la existencia de un contrato entre privados. El especialista sostuvo que cuando un Estado adopta una posición internacional, debe procurar que sus acciones internas sean consistentes con ella. "Chile dice que lo de Punta Arenas es un tema entre privados, pero la verdad es que pudiera llevar a cabo acciones para que las actividades privadas fueran consistentes con su política exterior", dijo Rial en diálogo con PERFIL.
El profesor puso como ejemplo la diferencia entre sostener una determinada política internacional y permitir que actores privados desarrollen actividades que puedan contradecirla. “Hay que decir y hacer, hay que ser y parecer”, resumió. En su análisis, el mismo dilema aparece en Uruguay, donde desde hace años existe una estructura logística y comercial vinculada con el abastecimiento de las islas. “Vos pudieras acompañar la acción argentina tanto en Uruguay como en Chile”, planteó Rial, al señalar que un Estado puede adoptar medidas para que sus empresas no comprometan una posición diplomática previamente asumida.
“Si hubiera voluntad política real y no sólo retórica, veríamos acciones parecidas a las que está llevando adelante Argentina, pero eso demanda un compromiso regional que no todos están dispuestos a afrontar”, agregó.
La respuesta del Gobierno
En medio del revuelo, Cancillería publicó un comunicado rechazando la ronda de negocios, mientras que el propio Milei se metió en la discusión en plenos preparativos de su viaje a Francia, donde se reunirá con Emmanuel Macron. "Instruí a la Cancillería y a nuestros equipos jurídicos a iniciar el arbitraje internacional contra el Reino Unido por el saqueo ilegal de nuestros recursos a través del Proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte", publicó Milei en sus redes.
La escena se produce después de que el Gobierno pasara a la acción en relación a las actividades económicas desarrolladas en el archipiélago. La Cancillería argentina rechazó este mes una guía publicada por el Reino Unido para promover negocios en las islas y anunció una profundización de las medidas contra la explotación de recursos naturales que considera ilegítima. El principal proyecto en la mira es León Marino/Sea Lion, el desarrollo hidrocarburífero impulsado por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum en la Cuenca Malvinas Norte.