El presidente Javier Milei celebró este sábado la decisión de Halliburton Company de retirarse de las actividades vinculadas al proyecto petrolero Sea Lion, en las Islas Malvinas. La empresa estadounidense confirmó que no trabajará en el emprendimiento ni participará en tareas de exploración o producción de hidrocarburos en el archipiélago y sus alrededores.
El mandatario compartió en su cuenta de Instagram un comunicado de la Oficina del Presidente, que atribuyó la determinación de la multinacional a las gestiones realizadas por la Secretaría de Legal y Técnica y la Cancillería argentina. El Gobierno presentó el anuncio como un resultado de su estrategia para defender el reclamo de soberanía nacional sobre las islas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
La confirmación de Halliburton se conoció el viernes 2 de octubre y fue difundida oficialmente por la compañía y por el Gobierno argentino. Según el comunicado de la empresa, las autoridades nacionales habían planteado interrogantes sobre las consecuencias civiles y penales de una eventual participación en el proyecto, así como sobre la aplicación de la legislación vigente y de las normas que podrían incorporarse en el futuro. La compañía ratificó que ni Halliburton ni sus subsidiarias realizarán trabajos para Sea Lion y que tampoco participarán en otras actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas y sus alrededores.
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Qué es el proyecto Sea Lion y por qué genera tensión
El proyecto Sea Lion contempla la explotación de un yacimiento petrolero ubicado a unos 225 kilómetros al norte de las Islas Malvinas. Según las estimaciones difundidas sobre el emprendimiento, la zona podría contener alrededor de 1.700 millones de barriles de petróleo, un volumen que explica el interés de las compañías internacionales en su desarrollo.
La iniciativa está vinculada a las empresas Rockhopper Exploration, del Reino Unido, y Navitas Petroleum, de Israel. La Argentina rechaza la explotación de esos recursos sin autorización nacional y sostiene que las actividades hidrocarburíferas en el área afectan sus derechos soberanos. La decisión de Halliburton implica que la compañía y sus subsidiarias no brindarán servicios para el proyecto. Se trata de una empresa especializada en tecnología, equipos y servicios para la industria energética, por lo que su participación podía resultar relevante para las tareas de exploración y producción previstas.
La salida de Halliburton se produjo en el marco de una serie de medidas impulsadas por la administración de Milei para desalentar la participación de empresas extranjeras en la explotación de hidrocarburos en Malvinas. En septiembre, el Presidente envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que propone endurecer las sanciones contra las compañías que desarrollen actividades consideradas ilegales por la legislación argentina. La iniciativa también apunta a alcanzar a accionistas y proveedores vinculados con esas operaciones.
El Poder Ejecutivo sostuvo que continuará utilizando herramientas legales, diplomáticas y administrativas para impedir que emprendimientos sin autorización argentina afecten los intereses del país. En su comunicado del 2 de octubre, además, ratificó que defenderá sus derechos mediante los instrumentos previstos por el derecho nacional e internacional.
CS/AF