A menos de dos semanas del congreso sindical que determinará quién quedará al mando de la CGT, las operaciones políticas se incrementan. Tapada por el conflicto del campo que lleva más de 100 días, aumentan los enfrentamientos gremiales en pos de posicionarse mejor en la conducción de la central obrera.
Pese a que el líder camionero Hugo Moyano –actual conductor de la CGT- cuenta con el apoyo del ministro de Planificación, Julio De Vido, crece la figura del metalúrgico Antonio Caló. El secretario General de la UOM contaría con la aprobación del jefe de Gabinete, Alberto Fernández y la presidenta Cristina Kirchner (ver nota: El Gobierno juega a dos puntas... )
Caló forma parte de los gremios denominados “independientes”, que no responden verticalmente al moyanismo. Los estatales de Andrés Rodríguez (UPCN) y los constructores de Gerardo Martínez (UOCRA) encabezan junto a la UOM el grupo de gremios autónomos.
La resistencia a Moyano se completa con los “Gordos” que encabezan el mercantil Armando Cavallieri. Secundado por Oscar Lescano de Luz y Fuerza y José Pedraza de la Unión Ferroviaria, el líder de Comercio le reclama al líder camionero, entre otros temas, la discusión de la crisis inflacionaria que afecta a los trabajadores.
El escenario opositor a Moyano se completa con los gastronómicos. Liderados por Luis Barrionuevo, el sector se opone abiertamente a la continuidad del camionero al frente de la CGT. Antikirchnerista, el ex presidente de Chacarita critica el alineamiento que el conductor de la central obrera mantiene con el matrimonio K.
De cara al 8 de julio (día que se desarrollará el conclave sindical), Moyano requiere la mitad más uno de los votos del total de los congresistas (alrededor de 1.600). El camionero y sus aliados cuentan apenas con 300, por lo que necesita, sí o sí, el respaldo de los “Independientes” y los “Gordos” para continuar al frente de la CGT.
Antes del conflicto agropecuario, los gremios (con excepción a los gastronómicos) sólo aspiraban a que Caló reemplazara a Lingiere (Obras Sanitarias) en la Secretaría Adjunta de la CGT. Sin embargo, tras más de 100 días de conflicto y el respaldo devaluado del Gobierno, los opositores a Moyano ahora pedirían directamente que se baje de la pelea sindical.