lunes 26 de septiembre de 2022
POLITICA El día después de las vallas

Apenas unas decenas de militantes y domingo todavía en calma en Recoleta

Tras un nuevo operativo de limpieza de la Ciudad durante la madrugada, esta mañana la zona de Juncal y Uruguay lucía tranquila, con apenas unas decenas de seguidores kirchneristas en las veredas. Aun sin convocatorias puntuales, se espera que esa concurrencia crezca durante la tarde.

28-08-2022 10:33

Tras un sábado violento que implicó duros enfrentamientos entre la policía de la Ciudad y seguidores de Cristina Kirchner, la esquina de Juncal y Uruguay en Recoleta transcurría la mañana del domingo en calma, sin vallas y con apenas algunas decenas de militantes en las vereda, concurrencia que se esperaba que crezca en horas de la tarde, aunque no hay una convocatoria a actos puntuales que anticipen la presencia de miles de personas como este sábado.

Se puede decir que los fieles seguidores habían acatado al pie de la letra el pedido que la vicepresidenta, quien anoche, en su breve discurso sobre un escenario improvisado fuera de su vivienda en Recoleta, los llamó a "ir a descansar a sus casas porque ha sido un día largo".

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Por su parte, este fue en cierta medida un discurso "bajando decibeles" en medio de un día caótico. Y, si bien la ex mandataria insistió en acusar al "partido judicial" y afirmar que sus opositores "quieren hacer desaparecer el peronismo", de alguna forma respondió al pedido del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien le solicitó que instara a los manifestantes a regresar a sus casas y despejar la zona para descomprimir al tensión.

"Desde el día martes, cuando el Partido Judicial pidió 12 años de condena por cada año de los mejores 12 años que tuvo el pueblo argentino, desde ese día se produjeron a lo largo y lo ancho del país manifestaciones espontáneas de compatriotas", comenzó Cristina en su discurso.

"Sin embargo, en el único lugar donde hubo escenas de violencia fue aquí, en la ciudad de Buenos Aires y en la puerta de mi casa... provocadas por lo que yo llamo el odio hacia la alegría y el amor peronistas", explicó desde el escenario improvisado cerca de su domicilio.

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Cristina Kirchner habló desde un improvisado escenario afuera de su casa de Recoleta.

A continuación, argumentó que el peronismo históricamente fue una fuerza política estigmatizada: "Siempre hemos sido objeto de la violencia", sostuvo.

Pero también aludió a su situación personal, tras denunciar un "permanente hostigamiento de gente que viene a insultar, agraviar y amenazarme de muerte".

"Nunca vi a la Policía de la ciudad de Buenos Aires intervenir para evitar ese hostigamiento también a una ciudadana. Soy ciudadana también y pago mis impuestos igual que todos los que están acá. Tengo el mismo derecho que todos", expresó en un claro cuestionamiento al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.

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"Después dicen que los violentos somos nosotros", insistió mientras la multitud cantaba "Si la tocan a Cristina qué quilombo se va a armar". "Los hemos visto colgar bolsas mortuorias en las rejas de la Casa de Gobierno, con las caras de los principales dirigentes de nuestro espacio político. Pero los violentos somos nosotros", prosiguió.

"Los hemos visto colgar horcas y colocar guillotinas en las plazas de la República. Pero los violentos somos nosotros", continuó la titular del Senado y vicepresidenta. "Es increíble el grado de cinismo y perversión de no asumirse y hacerse cargo de lo que quieren: exterminar al peronismo, que fue siempre lo que quisieron", advirtió.

Asimismo, añadió "Lo han intentado todo... las peores violencias,  la desaparición de miles y miles de compatriotas, porque no aceptan que el pueblo puede expresarse y reclamar cosas diferentes a la que ellos quieren darles".

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Las vallas alrededor de la vivienda de la vicepresidenta desataron los disturbios.

Antes de finalizar su intervención, Cristina Kirchner le dedicó un mensaje a la oposición política: "Tenemos que pedirle a la oposición, sobre todo ahora que se avecina una nueva campaña presidencial, que dejen de competir entre sí para ver quién odia más y quién le pega más a los peronistas. Olvídense de eso. Miren, se lo recomiendo como ciudadana, como compatriota: esas competencias para ver quién es más duro, quién castiga más las movilizaciones o las manifestaciones populares, nunca llegaron a buen puerto en Argentina y tienen muy mala historia. No repitan experiencias de las cuales después todos tenemos que lamentarnos", remarcó.

"Ha habido demasiada sangre en la Argentina para que sigan amenazando con tiros, balas, gas lacrimógeno, gas pimienta a los que piensan diferente", recordó la líder del Frente de Todos.

 

Caos en la movilización por Cristina Kirchner

El sábado la administración de Horacio Rodríguez Larreta se animó a colocar un vallado metálico en las dos cuadras que confluyen en Juncal y Uruguay, donde se ubica el departamento de la vicepresidenta, tras varios días de concentraciones y marchas kirchneristas en la zona.

Sin embargo, los manifestantes congregados en la cercanía de la casa de Cristina Fernández de Kirchner reaccionaron fuertemente en contra de la medida. Así, destrozaron el vallado e iniciaron disturbios marcados por fuertes enfrentamientos entre los seguidores de la ex mandataria y los efectivos policiales de la Ciudad.

Cerca de las 17:45, los manifestantes lograron entrometerse entre las vallas, derrumbaron y quedaron enfrentados cuerpo a cuerpo con los uniformados. En un breve momento de tensión, los militantes comenzaron a arrojar piedras, basura y hasta intentaron lanzar un trípode de un equipo de periodistas que trabajaba en el lugar.

Movilización.
Por la tarde del sábado se generaron violentos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes.

Frente a esto, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires realizó un cordón de protección. Sin embargo, la furia de los manifestantes continuó en aumento, por lo que comenzaron a reprimir con gases lacrimógenos. Así, la situación se calmó solo por unos segundos cuando las personas retrocedieron unos metros.

De igual forma, los kirchneristas volvieron a ganar terreno y rodearon a los efectivos porteños. En consecuencia, los camiones hidrantes empezaron a avanzar y a arrojar agua para intentar controlar la situación, lo que sólo enfureció más a los militantes, quienes comenzaron a golpear con las vallas a los vehículos y hasta intentaron subirse al camión. La Policía de la Ciudad quedó totalmente acorralada por las personas que protestaban contra el vallado establecido por el Gobierno porteño. 

En consecuencia, al menos cinco policías y un periodista resultaron heridos, así como cuatro manifestantes fueron detenidos.