POLITICA
balance de la gestión

Primer año de Alberto: crisis, pandemia y la esperanza en la vacuna

El Presidente tiene la expectativa de que con la campaña de vacunación se puede encarar la recuperación económica. Las internas cada vez son más visibles pero nadie quiere avanzar en una nueva ruptura que termine favoreciendo a la oposición.

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Antes y después. El difícil primer año de mandato ya dejó secuelas físicas en Alberto Fernández. | cedoc / NA.

“Es lo que nos tocó”, repite una y otra vez Alberto Fernández sobre el primer año de gestión y nueve meses de pandemia. La evaluación de su gobierno cambia de una semana a la otra, como cambia la agitada coyuntura política: diez días atrás, el fallido operativo de seguridad por la muerte de Diego Maradona era un nuevo error que volvía a opacar la gestión que esta semana termina siendo celebrada por triunfos políticos como fue la foto con gobernadores o la aprobación de un proyecto por fondos de la Ciudad que marca una victoria contra Juntos por el Cambio, pero con datos de pobreza que no dan tregua.

Fernández puede pasar largos minutos enumerando medidas, pero rescata dos grandes logros de los meses atravesados por el coronavirus: la reestructuración de la deuda y la resistencia del sistema sanitario. Hacia adelante, asegura que la recuperación de la economía (de la que ya describe índices positivos) y la vacuna del coronavirus marcarán finalmente el arranque del Gobierno.

Desde hace meses, el Presidente pretende iniciar la gestión pospandemia  y enfocarse en la recuperación económica. Sin embargo, todavía en octubre, a pesar de haber podido ya mostrar una negociación de la deuda externa exitosa y el diálogo abierto con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno enfrentaba los días más difíciles de la gestión con jornadas en donde la economía y el mercado cambiario no daban tregua. “Queríamos salir de la pandemia y no podíamos, ahora sí lo estamos consiguiendo”, dice un ministro optimista.

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La Rosada busca revertir la parálisis que dominó gran parte del primer año de gestión. Así como el Congreso sesionará todo el verano con 25 proyectos girados por el Ejecutivo para tratar durante las sesiones extraordinarias, algunos ministros ya recibieron el aviso de que no habrá vacaciones para nadie.

Los números de la pobreza no dan respiro a una gestión que repite que llegó para rescatar a los más necesitados. “Si no hubiese existido la ayuda del Estado con programas llegando a millones de argentinos, el número de la pobreza sería de casi un diez por ciento superior y el de la indigencia aún mayor. Le inyectamos a la economía casi un 6% del PBI”, aclara un funcionario.

Un promedio de 4,7, con deuda y Covid como lo mejor y jubilaciones entre lo peor

Ahora enumeran la ayuda que darán para pasar diciembre, el mes más crítico: $ 22 mil millones en AUH por certificado de vacunación y escolaridad y la ampliación del programa a quienes aún no pudieron inscribirse; duplicación del monto de la Tarjeta Alimentar; 1,7 millones de cajas navideñas; $ 15 mil millones para refuerzo alimentario a municipios y comedores; $ 9.400 mensuales extra para Potenciar Trabajo; Inicio de Potenciar Joven, becas de $ 8.500 por mes, bono de Salud extendido hasta diciembre; ATP extendido para los sectores más críticos; crédito a tasas subsidiadas para empresas; y Repro II.

La salida. “Hay muchas críticas al manejo de la pandemia pero poner en las condiciones que está hoy el sistema de salud no hubiese sido posible ni en diez años si no hubiéramos tenido que atravesar el coronavirus”, explican en la Casa Rosada.

La economía muestra signos de recuperación, pero en el Gobierno saben y admiten que “sin vacuna no hay economía”. “Y la vacuna va a estar”, agregan mientras respiran aliviados. En pleno año electoral, el Gobierno tendrá para mostrar el plan de vacunación más ambicioso de la historia. “El ánimo de la gente entre la recuperación económica después de una caída abrupta y la sensación de dejar atrás la pandemia con la vacuna cambiará drásticamente”, explican cerca de Fernández.

Fue en marzo, cuando el jefe de Estado anunciaba el inicio de las restricciones, cuando su imagen estaba en lo más alto. “Siempre supimos que los números que llegaban a darle un 80 por ciento de aceptación solo nos los prestaban por un rato”, dicen desde Olivos.

Reconocen que en aquel entonces fue la primera vez que no se ponía en duda la autoridad de Alberto Fernández. “Era el Presidente y toda la sociedad estaba dispuesta a acatar lo que pedía”. Pero la vieja discusión de la campaña sobre el rol de Cristina Kirchner volvió a instalarse pocos meses después. El Presidente sabe que la pregunta de quién gobierna lo acompañará también los próximos tres años.

Peleas. Ante las diferencias internas, Fernández responde con pragmatismo. Quedó demostrado una vez más la última semana cuando aceptó cambiar el proyecto de movilidad jubilatoria. La decisión política había sido tomada por Cristina Kirchner. Al inicio de la gestión, ambos cuidaban las apariencias y se encargaban de alejar los fantasmas de las internas, algo que hoy ya no hacen. La vicepresidenta las marca públicamente, mientras que el jefe de Estado las niega en los medios, pero se las confiesa a los más íntimos cuando lo visitan en la residencia presidencial.

A fines de octubre, un dirigente lo escuchó decir a Fernández que le concedió a La Cámpora el Consejo Federal de Inversiones (con un manejo de $ 9.000 millones anuales) como lo último que le daría al kirchnerismo. Poco después, este sector ocupaba el ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat a través del entonces intendente, Jorge Ferraresi.

Mientras tanto, otro grupo de intendentes que se muestran más albertistas que kirchneristas espera gestos que Fernández prometió pero dilata, como la conducción de la Federación Argentina de Municipios.

“Alberto no entendió que el Presidente que llegó con los votos es él y que todo el resto de su gabinete está a tiro de decreto”, dicen desde el Congreso sobre los funcionarios que una y otra vez son cuestionados. “Quizás sí lo entendió pero sacar a uno pareciera que significa que el que llegue no lo reemplace el sector de la alianza que ganó ese lugar en diciembre, sino el kirchnerismo”, admiten en la Rosada.

Sin embargo, el Frente de Todos continuará unido. Ningún dirigente de la alianza electoral está dispuesto a romper para darle un triunfo a la oposición. “Es lo que nos tocó”, vuelve a repetir Fernández.

¿El Gobierno celebrará el año de gestión el 10 de diciembre? Por ahora el Presidente tiene en agenda la inauguración de la casa que el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, anunció que será un reconocimiento a los premios Nobel latinoamericanos. También está invitada Cristina Kirchner. Quizás sea en este evento en el que surja el reencuentro de ambos. También podría ser al otro día, en un acto que prepara el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en el Estadio Único de La Plata.