A pesar del mote de “apartidario” que tuvo el cacerolazo del 8 de noviembre, varios partidos políticos lo apoyaron por lo bajo, sobre todo sumando masa crítica y cotillón. No obstante, hay una fuerza que no se ocultó y que con nombre y apellido intentó instalarse: el Partido Liberal Libertario.
Es un espacio que nació hacia fines de 2008, bajo el amparo de un grupo en Facebook llamado Queremos que se Forme un Partido Liberal en la Argentina. Hoy, cuatro años después, todavía no lograron sumar las 4 mil afiliaciones que hacen falta para dejar atrás la formalidad de ser un partido político “en formación”.
En su página de internet, el PLL se presenta como “una formación política que nace en un momento en el que las propuestas de libertad están ausentes tanto en los partidos tradicionales como en las nuevas fuerzas”. Y plantea tres principios reinantes: derechos individuales, mercados libres y no agresión.
Con el calor del 8N todavía vigente, el partido montó ayer seis mesas en diferentes puntos de la Capital para sumar afiliaciones. Su presidente, Gonzalo Blousson, desestimó en diálogo con PERFIL que esté vinculado al cacerolazo y aseguró que es algo que tenían previsto desde hace un tiempo. “La gente nos recibe bien, pero vemos mucho descreimiento en la política, no te creen que sos una fuerza nueva sin nadie detrás”, relató.
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