PROTAGONISTAS
desde 2016 estaba retirado de los escenarios

A los 91 años murió Horacio Guarany, uno de los pilares de la historia del folclore argentino

Se consagró como cantante popular y, como muchos de su generación, sumó el compromiso político que lo llevó al exilio. La dupla musical junto a Mercedes Sosa fue un hito nacional.

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incansable. En 2015 tuvo una descompensación vascular, pero fue recién en 2016 cuando tuvo que dejar de actuar en público. | cedoc

“Con profundo dolor tengo que confirmar que nuestro maestro ha partido a otros festivales celestiales. Gracias Guara por todo”, así confirmó por Twitter la noticia el representante de Horacio Guarany, Rubén López. Y agregó que la familia agradece todos los mensajes e informó que habrá sólo una ceremonia íntima en Luján, donde vivía.

Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo, mejor conocido como Horacio Guarany, nació en Las Garzas, Santa Fe, el 15 de mayo de 1925 y falleció ayer en Luján a los 91 años tras sufrir una insuficiencia cardíaca crónica. Esta complicación, diagnosticada hace menos de un año, hizo que se alejara de los escenarios y que suspendiera ya en 2016 su histórica presentación en el Festival Jesús María. Desde muy pequeño se apasionó por el canto, lo que hizo que a los 17 años, y con unos pocos acordes aprendidos, se mudara a Buenos Aires, donde hizo de todo. Según escribió su biógrafo, Roy Stahli, en el libro Guarany. Toda una vida, que se publicó en 2016, en ese entonces “vivía en un conventillo en La Boca y buscaba changuitas; fue lavacopas, mozo de bar, cobrador de una empresa teatral... Así, se requintaba con pinta gardeliana –Gardel es su ídolo– y canturreaba en los bodegones (...) y entonaba tangos, valses, rumbas, lo que le pidieran”. Su debut oficial fue en la Orquesta de Herminio Giménez, cantando música paraguaya y en guaraní. A los 32 años llegó a radio Belgrano, y su interpretación de El mensú se difundió por todas las estaciones de radio. Al poco tiempo salió su primer disco –editó 57 en su carrera–llamado Horacio Guarany.

Pasión y exilio. En la década del 60 fue uno de los artistas que hizo del compromiso político una bandera. En esos años surgió el Festival de Cosquín, que potenció la difusión de cantantes como él, también musicalizó los versos del Martín Fierro que, según relató su biógrafo, Guarany consideró el hito máximo en su carrera. Su acercamiento al Partido Comunista además de su obra y de su quehacer político lo ubican dentro de las figuras que integraron las listas negras, y por ello tuvo que exiliarse primero en Venezuela, luego en México y finalmente en España. Regresó en 1978, pero le pusieron una bomba en su casa y regresó a España para volver recién en 1983. Fue amigo de Cámpora, Alfonsín, Duhalde y Menem, a quien en su momento consideró el mejor presidente argentino.

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Premios. Entre los reconocimientos que le otorgaron se destacan 15 Discos de Oro y diez de Platino, Premio Gardel en 2005 y el Konex, en 1985, al mayor cantante masculino del folclore. Incursionó en cine: fue en 1973, con Si se calla el cantor, y luego vino  La vuelta de Martín Fierro, Argentinísima y, en 2014, El grito de sangre, dirigida por Fernando Musca, que está basada en la novela gauchesca Sapucay. En 2015 su salud ya empezó a dar muestras de desgaste, pero a pesar de los consejos médicos y de familia, si le ponían una guitarra, cantaba.